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¡Salvemos al mono choro de cola amarilla!

La continuidad en la tierra del mono del choro, especie endémica del Perú, aún pende de un hilo. Hoy se encuentra entre los 25 primates más amenazados del mundo. Sin embargo, proyectos como el de Neotropical Primate Conservation hacen que una luz de esperanza renazca. 

Escribe: Mirbel Epiquién

Foto: NPC

 
Se conocieron en Bolivia, en un programa de voluntariado de rescate de animales silvestres. Ella había dejado la universidad en Tel Aviv, Israel, en protesta por el uso de primates en los laboratorios de la facultad de ciencias, no sin antes denunciar públicamente esta recurrente práctica y generar un escándalo nacional. 
 
Él, un británico como pocos, a quien la monarquía y esa fama de gentleman de los ingleses le resbalan. Aquella vez estaba recorriendo el mundo, quería conocerlo de verdad. De Bolivia volaron a Colombia, Ecuador, Indonesia y Tailandia, en donde finalmente se dijeron “sí, acepto”, pero siempre detrás o en busca de primates. Orangutanes, choros comunes y gibones fueron materia del cuidado y rescate de los ahora ya esposos Noga y Sam Shanee.
 
El tercer miembro de esta historia nunca viajó tan lejos, siempre vivió en el norte del Perú, entre los departamentos de Amazonas y San Martín. No le gusta el calor extremo de la selva y tampoco el frío de los páramos, por eso se estableció en lo que los biólogos denominan la Yunga o bosques de montaña. Aunque formalmente supimos de su existencia hace solo dos siglos, exactamente en 1802, cuando Alexander von Humboldt los descubrió, gritando y saltando entre los árboles de alguna localidad remota en Amazonas, el mono choro de cola amarilla u Oreonaxflavicauda, como se le conoce técnicamente, estuvo a punto de embarcarse en un viaje sin retorno, la extinción. 
 
El choro de cola amarilla fue considerado como extinto durante muchos años después de que Humboltd la describiese como especie (en 1812). Nadie sabía de él, nadie lo veía, nadie lo escuchaba, simplemente había desaparecido. 162 años después, exactamente en 1974, fue redescubierto por Hernando de Macedo, RussellMittermeir y Anthony Luscombe, en los mismos bosques de siempre, sin embargo, sus poblaciones seguían en grave peligro. La cacería, la destrucción de su hábitat y la ignorancia de mucha gente se confabulaban entre sí para ir arrinconando a la especie hacia lugares cada vez más remotos. 
 
 
Este mono de gran tamaño, que puede llegar a medir hasta 60 cm de alto, más una cola prensil que alcanza unos 80 cm, fue motivo de fascinación y preocupación de Mariella Leo, quien desde el año  1978 hasta 1981 realizó hasta tres expediciones a los bosques montanos de Amazonas y San Martín. 
 
Producto de sus observaciones en campo se supo un poco más de la ecología y estado de conservación de dicha especie. Sin embargo, el esfuerzo de Mariella no culminó allí y desde ese momento propuso y logró crear algunas áreas naturales protegidas para cuidar a las pocas poblaciones de monos que aún quedaban por allí. Algunas de las más importantes áreas que hoy en día protegen al choro de cola amarilla son el Parque Nacional Río Abiseo, en San Martín y el Santuario Nacional Cordillera de Colán, en Amazonas. 
 
Pero como el “desarrollo” no puede parar (es lo que siempre nos dicen), en la década del 80 y 90 del siglo XX,  la apertura de la Carretera Marginal de la Selva hizo que miles de personas de Cajamarca, Piura y Amazonas, se adentraran a estos “montes” llenos de madera y tierras gratis. Se crearon poblados y hasta grandes ciudades como Nuevo Cajamarca, en San Martín, no sin antes destruir miles de hectáreas de bosques, y con ello disminuir mucho más el hábitat del mono y otras especies del que quizá nunca se escriba.
 
Este era el panorama cuando Noga y Sam arribaron a Perú, en junio del 2007. Ellos habían creado una organización dedicada a la conservación de los primates, la Neotropical Primate Conservation (NPC). Sus estudios de base confirmaban sus sospechas, la especie y el hábitat de los monos choro de cola amarilla se encontraba en amenaza por todos lados, sumado al  poco interés en el tema de parte de la gente, los políticos y los medios de comunicación, la cuestión no podría estar peor.
 
NPC realizó estudios hábitat, densidad y distribución del mono choro. Jóvenes científicos se fueron uniendo a la causa, como el caso de Fanny Cornejo y los numerosos voluntarios que llegaron a La Esperanza, el centro de operaciones de NPC, en plena carretera Marginal de la Selva, en la provincia de Bongará en Amazonas. 
 
Luego de un poco más de 5 años de trabajo, en donde Noga y Sam, estratégicamente atacaron el problema por todos los frentes (como debiera ser  siempre), vale decir, con ciencia, gestión política, educación ambiental y compromisos locales; han logrado aumentar en 40% las poblaciones de monos choros de cola amarilla en el sector de La Esperanza.  
 
foto: Internet
 
Sam nos cuenta, con una amplia sonrisa merecida, que cuando llegaron a la zona tenían que caminar mucho y esperar varias horas para avistar una familia de monos, hoy en día puedes bajarte en la carretera, caminas unos 15 ó 20 minutos y puedes verlos saltar de un árbol a otro. Este éxito en la conservación ha sido motivo para que el “Theworlds top 25 mostendangered primates”, una lista internacional en la que se ubican los 25 primates más amenazados del mundo, y en la que el choro de cola amarilla fue por muchos años un recurrente miembro, este año por fin sea excluida de la lista.
 
Pero como el “desarrollo” no puede parar, y en cualquier momento volverá a llegar a los dominios naturales de este mono. Los esposos Shanne, muy estratégicamente, han ido promoviendo la creación de más espacios para su protección, hoy en día van cerca de 700,000 hectáreas evaluadas por NPC, muchas áreas ya existían y otras han sido promovidas por las comunidades locales y los distintos niveles de gobierno, pero es importante reconocer que el trabajo de sensibilización hecho por NPC en estos 5 años ha sido parte de este gran logro.
 
De las 139 especies de primates que hay en el mundo, 37 se encuentran en Perú, de ellas 3 son endémicos para nuestro país (incluyendo al choro de cola amarilla), de todas, 11 se encuentran en alguna categoría de amenaza, es decir el 30% de los primates de Perú. El choro de cola amarilla y el tocón andino (ambos endémicos) están considerados como críticamente amenazados, por ahora.
 
 

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