|
Arde
Perú
Las secuelas del Cambio Climático Mundial ya se están experimentando en el Perú desde hace treinta años: Los glaciares han descendido un 22 por ciento, el Fenómeno del Niño se repite con mayor frecuencia, las heladas asolan los páramos altoandinos con intensidad, hay severos problemas de agua en la costa. Sin embargo, lo más fuerte está aún por venir, pues el calentamiento de la tierra -que le está pasando la factura al género humano- se va a acelerar en unas cuatro veces más el presente siglo. El siguiente artículo intenta recrear el escenario, por momentos crudo y desolador, de lo que podría ocurrir en el Perú en los próximos años si no tomamos las medidas de prevención necesarias.
Texto por: Álvaro Rocha Revilla
Cuando en el Perú alguien escucha hablar de calentamiento global, las imágenes que suelen venirse a la cabeza son aquellas de grandes icebergs desprendiéndose en la Antártida, es decir, algo lejano, casi una anécdota camino al trabajo, sin percatarnos de las profundas implicancias que va a tener este fenómeno en el cambio de clima en nuestro país.
Sin ir muy lejos el pasado mes de abril se reunieron en Piura (luego de dos años de trabajo) investigadores y especialistas con autoridades locales y llegaron a dramáticas conclusiones: "En los próximos años el agua dulce que existe en la Región Piura podría desaparecer, el fenómeno del Niño sería más frecuente y tendríamos cambios violentos entre épocas de sequía y de inundaciones". Este documento oficial ha sido recogido seriamente por el gobierno regional de Piura, pues su aparato productivo, como la industria pesquera en Paita y Parachique, se vería seriamente afectado. Y no olvidemos que el 60 por ciento de las exportaciones de mango y limón de todo el Perú provienen de esta región. En pocas palabras, si no se toman acciones de prevención estaremos hablando de una catástrofe de proporciones. Después de todo no es casual que Perú haya sido declarado por el Centro Tyndall de Gran Bretaña, como el tercer país, después de Bangladesh y Honduras, que se verá más afectado por el Cambio Climático en todo el mundo.
El imperio de la sed
Dentro de todas las consecuencias que el confirmado calentamiento global (que incrementará la temperatura media entre 1.5 y 5 grados el presente siglo, mientras que en el siglo XX se elevó apenas 0.6 grados) producirá en el Perú la más grave será, sin duda alguna, la crisis de escasez de agua que según los organismos internacionales sufriremos a partir del 2025. Somos el único país de Sudamérica categorizado en esa crítica situación, en la cual nos acompañan ilustres países del África Subsahariana.
El problema es que en la costa se encuentra apenas el 1.68 por ciento de los recursos hídricos del país y allí vive más del 70 por ciento de la población. Recuerden que en Lima ya hemos experimentado racionamientos y hay cientos de miles pobladores en los arenales que exigen se les brinde este valiosos recurso. A inicios de gobierno se habló de activar el proyecto Marca 2, que traería agua que se dirige al Mantaro. El ministro Pedro Pablo Kuckinsky tachó el proyecto. Se adujo que se perdía el cuarenta por ciento por ineficiencia en el sistema de uso del agua. Lo cual es cierto, pero igual es necesario reactivar el proyecto Marca 2. Fuere como fuere, evidentemente Lima va a soportar el despiadado imperio de la sed, más aún si en el valle del Rímac ya se utilizan (mediante pozos) las aguas subterráneas al límite.
Ola de ochenta metros
La prevención ha sido clave para que en el Perú no se haya producido una catástrofe de grandes dimensiones. La unidad de Glaciología y Recursos Hídricos (UGRH), ha realizado desde 1941 treinta y cinco por obras civiles de seguridad en lagunas de origen glaciar, entre ellas en la laguna Safuna Alta, ubicada en la vertiente occidental de la Cordillera Blanca, en la zona baja del glaciar Pucahirca (que se está esfumando a una velocidad impresionante), a 4,326 metros de altura. Entre 1970 y 1973 se construyeron dos túneles de descarga que impidieron que un derrumbe del 2002 -que provocó una ola de ochenta metros de alto- cause una desgracia mayor a los habitantes de esa zona de la Cordillera Blanca.
Sin embargo, no todos son accidentes inesperados, también hay que adecuarse a los inevitables cambios que se derivarán por la ausencia de grandes lenguas de hielo. El especialista norteamericano Lonnie Thompson sostiene que el glacial Quelccaya, en el Cusco, el más grande de los trópicos, se está derritiendo 40 veces más rápido que en la década de 1960, y si se sigue contrayendo al ritmo actual -200 metros al año en algunas partes- para el 2100 habrá desaparecido totalmente, quedando decenas de miles de personas sin acceso al agua para beber y generar electricidad.
El deshielo está causando a su vez cambios culturales radicales. Desde el 2003 los miembros de la Hermandad del Señor de Qoyllur Rit'i exhortan a los devotos a no descender del Apu con un trozo de hielo (como era la costumbre: para luego mojar con ese hielo santo sus tierras de cultivo) sino a que lo hagan con un vaso de agua entre las manos.
Paradoja del Clima
Como señala el informe presentado este año por el Instituto Geofísico del Perú, para el año 2055, en la cuenca del valle del Mantaro, la temperatura aumentará en las provincias de Jauja, Concepción y Yauli pero a su vez el termómetro descenderá hasta en tres grados en las provincias de Tayacaja, Churcampa y Huanta. En términos generales la temperatura se elevará, pero también habrá más frío extremo, es lo que llaman la paradoja del clima.
Mientras tanto en Puno el friaje es cosa cotidiana. Pero este año (en comparación a la misma época del año pasado) el frío ha sido más intenso según refirió el Jefe del Senamhi de Puno, Hernán Saavedra, pues en Juliaca ha descendido a diez grados bajo cero, pero en las zonas altoandinas, donde viven los más pobres entre los pobres, han experimentado temperaturas mayores a veinte grados bajo cero. Por cierto, Puno registró el 2004 el mayor número de damnificados (254,000) del país por fenómenos naturales (inundaciones, sequías, granizadas, heladas, vientos huracanados, desbordes de ríos), todos prevenibles.
Apocalipsis Ahora
El gran problema es que este asunto no lo podemos controlar nosotros, pero podemos prevenir y adaptarnos a los cambios antes que estos lleguen. Estados Unidos no firmó Kioto pero sabe perfectamente lo que se viene, incluso un informe del Pentágono sobre Cambio Climático es bastante más alarmista que la opinión de la mayoría de los científicos ambientales. Holanda está gastando billones de Euros para enfrentar la subida del océano. Acá en el Perú, ningún político con aspiraciones tienen este tema en la agenda. Tenemos una cultura reactiva, esperamos que suceda una desgracia para recién actuar.
Después de este largo y caluroso verano uno se pregunta si el Perú estará preparado para afrontar este reto. En realidad puede ser una oportunidad para el país, pues nos integraría en lo social, y nos permitiría tener planes de desarrollo de largo plazo. Además de conocer, y respetar nuestro territorio, como lo hicieron nuestros antepasados.
Pero también me puedo imaginar un escenario apocalíptico, con los políticos sacándose los ojos en un país convulsionado. Este año la enfermedad del dengue apareció por primera vez en Lima. No debemos esperar que nos sorprendan los cambios, sino investigar y llegar a soluciones como nación. Muchas civilizaciones desaparecieron del mapa a causa de una severa variación climática. Desgraciadamente nos han metido en un juego -que ciertamente no iniciamos- de donde podemos salir seriamente barnizados.
|