Cultura

Cusco: evalúan acciones sobre el hallazgo ciudadela prehispánica

Autores del reporte presumen que el sitio arqueológico podría tratarse del mítico Paititi.

Las autoridades de Perú evalúan qué acciones tomarán para preservar las ruinas de una ciudadela prehispánica, probablemente incaica, descubierta el mes pasado en la espesura de una recóndita zona de la selva amazónica de la región del Cusco, anunció hoy la Dirección Desconcentrada de Cultura (DDC) de la región de Cusco.

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Los vestigios fueron hallados por cuatro pastores de ganado vacuno cuando transitaban por una zona perteneciente al valle de Lacco Yavero y al Santuario Nacional de Megantoni, un área natural protegida, a cinco días de camino del caserío de Sacramento, perteneciente al municipio de Quellouno.

Las medidas para proteger el hallazgo serán anunciadas esta próxima semana por la Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco y el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Sernanp).

El director de la oficina desconcentrada de Cultura de Cusco, Vidal Puno, explicó en un comunicado que “las circunstancias exigen actuar con mucha prudencia y responsabilidad, pues de por medio se hallan consideraciones sociales, históricas, culturales y de otra índole”.

Advirtió que el espacio geográfico donde están las ruinas puede estar habitado por comunidades de indígenas aisladas de manera voluntaria de la civilización moderna o por indígenas que nunca antes han tenido contacto con el hombre moderno.

“Toda misión que llegue al lugar debe tener el tino suficiente para evitar conflictos u otras situaciones que puedan afectar la vida de los habitantes del lugar”, indicó.

Las ruinas constan de andenes, calles, pasadizos, muros y viviendas que abarcan una superficie de alrededor de dos hectáreas, aunque puede que la vegetación esconda más construcciones.

En La Convención, la provincia cusqueña donde se efectuó el hallazgo, se especula con que pueda ser el Paititi, un legendario reino de los incas situado en algún punto de llano amazónico que comparten Perú, Bolivia y Brasil, pero su existencia nunca pudo ser probada al no encontrarse su ubicación exacta.

La expectativa por este hallazgo es particular pues en Cusco existen tres principales ciudadelas que construyó esa civilización, como son la célebre Machupicchu, Choquequirao y Vilcabamba.

El origen del mito

La leyenda del Paititi habría surgido después de la muerte del inca Atahualpa en 1532. Los cronistas precisan que el Imperio estaba dividido por la guerra civil entre Huáscar, heredero legítimo del trono, y su medio hermano Atahualpa.

Entonces llegaron los españoles. Francisco Pizarro apresa a Atahualpa y este ofrece a cambio de su libertad rellenar con oro la sala de la habitación donde estaba secuestrado. Días después comienza a llegar el oro en grandes cantidades.

No obstante, un sector de la nobleza inca habría decidido trasladar sus tesoros a una ciudad secreta refugiada en la selva del Cusco: el Paititi. Aunque hay otras versiones que señalan que ese sitio estaría ubicado en Bolivia, Paraguay o Brasil. Nadie sabe si el Paititi realmente existe. Y si existe, es casi imposible saber dónde.

Otro hallazgo reclama ser el Paititi

El arqueólogo Diego Cortijo reportó otro hallazgo entre Bolivia y Brasil que podría tratarse del Paititi

En setiembre dos arqueólogos  anunciaron haber descubierto las ruinas de una plataforma en forma de pirámide de uso ceremonial construida en la época preinca y reutilizada hasta el periodo inca en la frontera con Brasil y Bolivia.

Diego Cortijo y Geanette Guzmán, pasaron más de siete años explorando el corazón de la selva peruana y “toda una vida buscando respuestas” sobre los mitos de la antigüedad, como la existencia de la ciudad de Paititi.

Ambos arqueólogos dieron con los restos de un complejo en la Reserva Comunal Amarakaeri, en la frontera con Brasil y Bolivia en su más reciente expedición y también presumen que se trataría del mítico paraje

Tras el hallazgo, han pedido a la administración peruana que cree un área de protección especial alrededor de lugares sagrados como el encontrado y que otorgue a la Reserva Amarakaeri la categoría de bien cultural a proteger.

En 2012, Cortijo y los nativos amarakaeri descubrieron un rostro en piedra, lo que los motivó a seguir buscando lugares arqueológicos a los que se referían las comunidades nativas de la zona.

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Redacción Rumbos

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