Destinos

Loreto relajante: sosiego en el corazón de la Amazonía

Aventura y descanso en el verdor amazónico. Foto: Gunther Félix

En la confluencia de los ríos Amazonas y Yanayacu, la selva inquieta y el rústico confort de un bungaló se confabulan para crear un refugio natural y amigable con el medioambiente. 

Por Gunther Félix / Revista Rumbos

Lejos de Iquitos con su malecón que transporta a la época de la fiebre del caucho -entre finales del siglo XIX y principios del XX– y de su sofocante dinamismo urbano-tropical, se encuentra un refugio ecológico no tan secreto, de ambientes exóticos y bungalós confortables que reciben a los viajeros que desean exiliarse del ruido salvaje de una ciudad en permanente ebullición.

MÁS RUMBOS: Sepa cómo usar las redes sociales en situaciones de emergencia

En el Amak Iquitos no es necesario invocar a la tranquilidad, la selva y las voces de su fauna fascinante crean una armonía especial en las 18 cabañas del albergue, iluminadas con energía renovable, dotadas de mosquiteros para evitar los ataques nocturnos y conectadas con el bosque por una serie de senderos explorables.

Tacacho con cecina, un clásico de la gastronomía amazónica. Foto: Gunther Félix

En este confortable rinconcito de la Amazonía peruana, la confluencia de las aguas marrones y negras del Amazonas y el Yanayacu, es un espectáculo fluvial que se debe contemplar desde lo alto de un mirador.

Y es que este reducto turístico es el punto de partida para acercarse a pueblos originarios como los yaguas; conocer los centros de rescate que cobijan a animales silvestres rescatados del tráfico ilegal; surcar el río más grande y caudaloso del mundo en busca de delfines rosados (Inia geoffrensis); o, simplemente, recorrer las trochas que atraviesan el jardín del albergue.

¿Qué hace mucho calor?… despreocúpese, durante su estadía podrá disfrutar de un antídoto infalible: los chapuzones en las aguas del río Yanayacu (aguas negras en español), previos a los almuerzos que combinan los platos clásicos con las propuestas innovadoras, entonces, el paladar se regocija con el tradicional tacacho con cecina y la inédita huancaína amazónica a base de maíz.

Amak Iquitos es un albergue ecológico que ofrece sosiego y aventura en el Amazonas. Foto: Gunther Félix

Ya lo sabe, su próxima travesía de verdor puede vivirla en este paraíso escondido del Amazonas, donde cada rincón es gobernado por el sosiego de la selva peruana y el arrullo de las criaturas del bosque.

En Rumbo

Viaje:  De Lima a Iquitos (Loreto) en avión. Tiempo: 90 minutos. También puede viajar de en barco desde Pucallpa por cinco días.

Dónde: Amak Iquitos, a una hora del puerto de Nanay, en la confluencia de los ríos Amazonas y Yanayacu.

Para consultas y reservas escribir a reservas@amak4rent.com

Un refugio natural que permite al viajero conectarse con la naturaleza. Foto: Gunther Félix

 

Acerca del autor

Gunther Félix

Periodista de esquina y del monte. Reportero gráfico y peregrino por vocación.

Añadir comentario

Escribir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *