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El duende de Lamas

El Duende Maldito a lo Chang, en la increíble Lamas. Foto: Martín Vargas

Parece Starbucks pero con alma. Tiene pinta de Cala pero sin soberbia ni black cards. Este es el mejor bar de Lamas, de lejos.

Por Martín Vargas

Él ha oído que la noche es toda magia y que un duende lo invita a soñar. Se llama John Chang, tiene look de asiduo al Dragón de Barranco, pero vive en Lamas, San Martín. Tiene apellido chino, pero parece un criollo bohemio. Hace seis años se dedica a preparar frappes y cócteles en un pequeño negocio con nombre proscrito que tiene como vecino, ahí nomás, al lado, a un museo sobre los silentes guerreros chankas.

MAS RUMBOS: Lamas: el sueño de los Chang

El Duende Maldito es el nombre del espacio que Chang dirige con la prolijidad de un bibliotecario. Contador de profesión, decidió dejar de trabajar para otros y empezó a vivir para él. Fanático de la buena barra, pero enemigo del tumulto y la falta de gusto, Chang apostó por construir en un espacio reducidísimo, una especie de búnquer donde hace lo que le gusta y dónde trabaja 3 meses para luego tomarse 15 días para viajar a donde se le antoje.

Entonces es cuando Manuel Benavente se queda a cargo del buque. Su mano derecha es arequipeña y fue raptada de un bar, luego que Chang lo observara por semanas. Ahora, ambos forman un tándem capaz de preparar 20 frozen en menos de 7 minutos a un grupete de turistas limeños que acaba de salir del museo y que, empujados por un sol inmisericorde, recalan en la barra en búsqueda de algo fresco.

La casa del duende

Una de las paredes es como la prolongación de sus sueños y pesadillas. Gnomos de madera, óleos sobre mitos amazónicos y otras chucherías están empotrados en el tabique que separa al espacio del museo. Es una suerte de galería improvisada para que sus amigos artistas se ganen la vida mientras atiende a los turistas que vienen a Lamas para tomarse selfies con el castillo y que, de pasadita, caen en el museo para no parecer tan banales que digamos.

El bar recibe un 80% de visitantes atraídos por el museo del costado.

Chilcanos de macerados amazónicos, jugos frozen con o sin alcohol, batidos que Chang sirve en vasos elefantiásicos y cremoladas con sabores pinkis. La carta del duende, del chullachaqui (gnomo en jerga amazónica) es chata, concisa y breve.

El 80 % del público que tengo es turista. Sólo un 20% es de aquí o Tarapoto. Mayormente amigos que me llaman para avisarme que están viniendo a la barra y que por favor no cierre. La idea del bar nació el día que me cansé de estar del lado del cliente. Quería hacer mis locuras, mezclar, poner mi música, decorar como yo quisiera. El nombre es porque me encantan los duendes. Tengo una especie de fijación en el tema. Y maldito porque es una expresión que significa, buenazo”, apunta Chang mientras termina de servir un frozen de leche, fresa, aguardiente y no sé que otras maravillas con nombres de cuento endémico.

El dato:

¿Dónde queda?  Jr. San Martín 1163, Lamas

¿Cómo llegar? Llegas a Tarapoto y de ahí son 5 soles el colectivo hasta Lamas

¿Dónde comer? Nada como La casa del Abuelo

¿Dónde hospedarse? Sumaj Casa Hotel

 

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Redacción Rumbos

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