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¡Ocho son suficientes!

Baños del Inca, los favoritos de los peruanos y turistas. Foto: Rumbos

Descubre los ocho baños termales peruanos con mejor infraestructura, servicios y belleza paisajística

Por Álvaro Rocha

A ciencia cierta se desconoce la cantidad de baños termales que existen en el Perú, pero conservadoramente se puede calcular unos 500. Sin embargo, la existencia de un impresionante número de aguas termales no significa que tengan la infraestructura adecuada, servicios personalizados, higiene, y respeto por el entorno. Sin embargo, muchos están listos para recibir a viajeros exigentes.

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1) Baños del Inca (Cajamarca)

A 6 kilómetros de Cajamarca y a 2 mil 667 m.s.n.m, estos baños encabezan las preferencias por su historia, infraestructura, servicios, entorno y por las propiedades curativas de sus aguas. A la llegada de los Incas en 1462, sus soberanos se enamoraron del lugar.

Si bien este lugar resulta atractivo por sus aguas termales, también ofrece hoteles de primera y buenos restaurantes. No por gusto recibe 600 mil bañistas por año y sus aguas son ricas en sodio, potasio, litio, calcio, estroncio, hierro y magnesio. Se combate enfermedades reumáticas, bronquiales y desórdenes nerviosos.

Churin, el encanto de la sabia y terapéutica naturaleza. Foto: Ángel Chávez

2) Aguas Calientes (Cusco)

El solo hecho de estar a los pies de Machu Picchu le agrega una dosis de fascinación, misterio, y renombre a Aguas Calientes. Es casi un ritual que los viajeros que llegan a Machu Picchu –después de caminar tres días-, engrían sus fatigadas humanidades.

Sus aguas sulfurosas son conducidas a pozas y piscinas con una temperatura que va entre los 38ºC y 46ºC. Las instalaciones pueden visitarse entre las 5 am y 8 pm y los baños ocupan un espacio reducido, pero además de las pozas, piscinas y duchas, también se dispone de vestidores, servicios higiénicos y cafetería.

3) Chancos (Áncash)

Los baños termales de Chancos, a 31 kilómetros de Huaraz, son realmente sui generis. No hay otro así en el Perú. Y es que además de sus 15 pozas y 3 piscinas, posee 7 alucinantes cuevas de vapor: grutas en la entraña de la montaña, y cuyo caliente vaho, mezclado con eucalipto, terminan por rendir a los visitantes en la laxitud.

Son baños turcos, pero naturales y en un escenario insuperable. Las temperaturas de estas cuevas varían entre los 33 y 54 grados, tienen un efecto positivo en la piel y en las enfermedades respiratorias.

4) Yura (Arequipa)

El pueblo de Yura, en las faldas del volcán Chachani, 30 kilómetros al norte de Arequipa, alberga al balneario termal de Yura, cuyas aguas gozan de merecida fama porque son calentadas al interior del volcán.

Estas aguas fueron usadas por las culturas Tiahuanaco, Wari e Inca. En 1780 el sacerdote José Zamácola, convencido de sus propiedades, animó al sabio alemán Tadeo Haenke a realizar un estudio. A los 6 años Haenke publicó el ensayo y renovó el interés sobre el balneario.

5) Churín (Lima)

Saliendo temprano de Lima se puede tomar un rico desayuno en Huacho, que es el punto donde hay que desviarse en dirección a la sierra. En el camino muchos se detienen en Sayán para probar sus afamados dulces. A partir de allí la nueva carretera hace más rápido el abordaje de Churín.

El pueblo aparece de improviso, pues de lejos no se pueden ver esas casas, hoteles y complejos termales que han aprovechado cada metro del cerro. Imperdible visita.

6) Lares (Cusco)

Para llegar es necesario tomar la carretera que va del Cusco al Valle Sagrado, pasando por Písac y sus maravillosos andenes. Luego, a la altura de Calca, se ingresa por la ruta a La Convención, pero antes, muy cerca de Calca, asoman los baños de Machacancha y las ruinas de Arquasmarca. Más pronto de lo que uno cree ya se está en la Plaza de Lares, a 3 mil 250 metros de altura.

Sus baños, a 1 kilómetro del pueblo, tienen una vasta composición: calcio, magnesio, sodio, potasio, hierro, manganeso, zinc, boro, cobre, cloruros, sulfatos y bicarbonatos. “En dos semanas te curas de cualquier enfermedad”, suelen decir los lugareños.

7) Pincahuacho (Apurímac)

Dentro de este grupo selecto se encuentra Pincahuacho. Pertenece a la provincia de Aymaraes y sus modernas instalaciones ocupan un lugar privilegiado, pues se adecuan como un balconcito a la montaña, a 3 mil 160 metros de altura.

Esto permite que los visitantes aprecien el magnífico panorama de la cuenca del río Chalhuanca. Chalhuanca es, a su vez, el poblado más importante de la zona y está conectado por una trocha afirmada de 7 kilómetros a las termas. Pincahuacho cuenta con 12 pozas recomendables para combatir el reumatismo y los bronquios.

Aún debemos mejorar en infraestructura servicios. Foto: Rumbos

8) Chiuchín, Huancahuasi y Picoy (Lima)

En el kilómetro 100 del valle de Huaura, un puente se desvía del camino que va a Churín e ingresa a una zona que arde en su interior. El primer pueblo en la ruta es Chiuchín con sus baños algo descuidados, pero que tiene muchos seguidores que confían ciegamente en el poder desinflamante de sus aguas.

En cambio, Picoy, a 23 kilómetros del desvío, tiene una plaza de armas acogedora. Dispone de albergue y sus baños son pulcros. A 5 kilómetros de Picoy se llega a Huancahuasi. El complejo termal es parecido al de Picoy: estéticas construcciones de piedra donde el agua discurre, creando una atmósfera en equilibrio espiritual. Así sea.

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Redacción Rumbos

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