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Chorrillos, un recorrido por encima del bien y del mal

Chorrillos desde el Morro Solar. Foto: Raw Perú

¿Puede una de las zonas movidas de Chorrillos convertirse en una alternativa para el turismo urbano? El Proyecto Alto Perú lo hizo posible. Con un atractivo recorrido –que inicia en el antiguo balneario de este distrito y termina en el Morro Solar– se busca cambiar el rostro de lo que por años fue un entorno marginal de Lima. Historia republicana, personajes icónicos, arte popular y proyectos comunitarios, son los principales ingredientes de esta ruta.       

Por Gunther Felix 


 Hay que admitir que de Chorrillos nos atrae, en parte, su decadencia. Pero no aquella de constantes robos y asaltos al paso que sucedían por sus calles picantes, sino de aquella que proviene de sus fachadas corroídas por el salitre, su histórica resistencia, y la gran aventura que supone subir el ‘Morro’, ser bañado por una luz cálida, acariciado por la brisa del Pacífico. Paso obligatorio: llegar al Malecón Grau y al mirador del Morro Solar

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Pero Chorrillos no tiene que ser solo un lugar de paso. Recientemente, una alianza entre el Proyecto Alto Perú y los vecinos de la zona han apostado por hacer de este balneario un atractivo destino para el turismo urbano, y cambiar de una vez y para siempre la errónea imagen que muchos tienen sobre este distrito, rico en historia y cultura.

Para cumplir con este propósito, se ha puesto en marcha una ruta guiada con tres momentos: el antiguo balneario de Chorrillos, el barrio Alto Perú y el Morro Solar

Balneario tradicional

Como punto de partida está el tradicional Cine Olaya, que hasta diciembre del año pasado no era más que un antiguo edificio usado únicamente como almacén. Luego de que este negocio cerrara en la década de los ochenta, tuvo algunas transformaciones. Paso de ser un taller gráfico a un local de gimnasio. Pero es a partir de fines de enero de 2018 que un grupo de artistas toman este lugar para hacer de él un Centro Cultural, convirtiéndose en un nuevo espacio para la difusión de todo tipo de arte en nuestra capital.

Continuando con la caminata, la ruta se prolonga hacia el popular Malecón de Chorrillos, pero antes se visita algunos barrios tradicionales donde todavía se puede apreciar casas republicanas o lo que queda de aquella arquitectura antigua. A la distancia, mientras los visitantes siguen al guía que no deja de narrar episodios históricos de las distintas calles por los que atraviesan, se abre un telón de fondo: es el Océano Pacífico, que se extiende al infinito.

Es a partir de este momento, que el paseo nos traslada 150 años atrás. Ahora, el grupo de visitantes y turistas se encuentra en lo que fue uno de los balnearios más exclusivos de Lima, que nada tenía que envidiar a los balnearios del viejo continente.  “Era el Asia de esa época”, cuenta el arquitecto Carlos Javier Vega que ahora hace de guía local. Y lo fue durante el siglo XIX, periodo en que Chorrillos se apodaba el Lugar de Baños.

Según fuentes históricas, la gente llegaba hasta este balneario para bañarse en sus chorros de agua. Pero su popularidad no solo se debía a eso, sino a los personajes de la aristocracia peruana que vivían alrededor, como los presidentes Castilla, Pardo y Prado. A esto se sumó el tranvía de Lima, cuyo recorrido iba del centro de la ciudad a Chorrillos.

Tal vez esa imagen hubiera perdurado por mucho más tiempo, pero la guerra llegó y lo cambio todo. Sí, nos referimos a la Guerra con Chile, precisamente al desenlace de la batalla de Chorrillos (1881), que de una sola bofetada arrasó con la tranquilidad del balneario, dejando a su paso cientos de casas destruidas por los saqueos de la armada chilena. Pero eso no fue todo, décadas después, en 1940, un terremoto azotó nuevamente la capital y como consecuencia el 80% de las viviendas colapsaron en Chorrillos.

Proyecto Alto Perú

A diferencia de la historia, el arte embelleció el distrito. Cerca de la zona de entrada a la comunidad de Alto Perú se halla un inmenso mural que fue pintado por el colectivo Los Salvajes, como parte de la transformación que se viene realizando en Chorrillos a través del arte y la cultura.

Y es que desde aquí las cosas cambian. Antes de llegar a la segunda parada, hay que rodear la hilera de grandes bloques de apartamentos con vistas al malecón y a la playa de Aguadulce, amado por veraneantes y surfistas.

Es precisamente detrás de estas elegantes fachadas que se encuentra la otra cara de Alto Perú: una serie de barrios humildes situados en las faldas del Morro Solar, considerado hoy como una de las zonas rojas del distrito.

Por eso, no es raro que los visitantes muestren extrañeza al notar que el paseo transcurre de manera tranquilo. Esto habría sido impensable años atrás, debido a los robos y a la comercialización de drogas que –como en cualquier otro distrito limeño– sigue siendo una plaga difícil de desterrar.  

Sin embargo, pese a los contrastes sociales, no todo está perdido aquí. Desde hace cuatro meses el popular barrio de Alto Perú está surgiendo como un lugar atractivo para que turistas nacionales y extranjeros aprecien el nuevo rostro de Chorrillos. Y todo gracias al trabajo en conjunto que ejecuta la asociación Alto Perú con los vecinos de diferentes vecindarios. Lo que se busca es recuperar, además del Morro Solar, los espacios públicos de dicha zona, a fin de convertirlas en nuevas rutas guiadas hacia este patrimonio histórico que actualmente cobija al Planetario de Lima.   

No obstante, conseguir este avance no solo sería un trabajo de meses, sino de años. . Antes de dar inicio a esta nueva propuesta turística, los integrantes de dicha asociación emprendieron un proyecto mucho más grande que cambio la vida de decenas de niños que viven en este lado de Chorrillos.

Se trata del Proyecto Alto Perú, una iniciativa orientada especialmente a niños y adolescentes, que utiliza el deporte (el surf y el muay thai) y el arte para generar oportunidades de desarrollo. Así, los jóvenes se alejan del pandillaje y la drogadicción, manteniendo unos hábitos saludables y nuevos modelos a seguir. Una genial idea que nace de la mano de los tablistas Diego Villarán y Matías Ballón, entre otros deportistas, quienes desde el 2008 empoderan a los más pequeños. “Es un proyecto de prevención. En jóvenes puede ser difícil, pero no en niños. Por eso trabajamos con chicos a temprana edad, justamente para prevenir que caigan en estas conductas delictivas”, recalca este último.

¿Qué se consiguió con esto? Aparte de cambiar el destino de varios niños y niñas de estos barrios, se ha logrado darle una nueva oportunidad a los barrios de Alto Perú. Hasta el momento, algunos vecinos ya han dado el primer paso con pequeños espacios para las clases de música, las artes marciales, los talleres de botes y la venta de comida marina.

Gracias a estos aportes se ha enriquecido el recorrido turístico. Hay paradas que vale la pena conocer, entre ellos el taller de Wilfredo, conocido en el barrio como Makukin. Este singular personaje es nada menos que la tercera generación de una familia de carpinteros dedicados a fabricar botes para la pesca artesanal. Todo hecho a mano, un orgullo del barrio. Y como no estarlo de alguien quien se jacta de haber creado cerca del 50% de los botes que ahora mismo navegan frente al Malecón Grau.

Todos por el Morro

Para esta última parada, los visitantes deben ascender nuevamente por la ladera del morro. Aquí el cambio sí radical, pues la basura que antes yacía acumulada a lo largo de esta vía de acceso ya no está presente y en su lugar, más bien, se ha instalado coloridos carteles y varios metros cuadrados de áreas verdes.  

Este es el fruto de una labor realizada por el colectivo Todos x el Morro, “una comunidad sin fines de lucro creada por una generación de deportistas que reúne diversos esfuerzos para conservar y poner en valor el Morro Solar como sitio histórico de batalla”.

La movida, por supuesto, involucró a los Guardianes del Morro, como también se le conoce a un grupo de vecinos de la zona, quienes hartos de la delincuencia y la contaminación, se organizaron para poner en marcha diversas campañas de limpieza y conservación.

Con esta labor no solo se consiguió que las pistas de acceso y las vías recreativas quedaran libres de cualquier contaminación, sino que también se devolviera a los habitantes un circuito deportivo apto para los caminantes, corredores y ciclistas de la ciudad. Ahora, son más los ciudadanos que cada día se animan a recorrerlo con el objetivo de llegar hasta la cima del santuario limeño, donde le espera una recompensa única que se resume en una vista insuperable de toda la bahía de Lima.

Un asombroso panorama de 360 grados que, lamentablemente, sigue sufriendo pese a que se ha reducido la contaminación y aumentado la seguridad en esta parte de la ciudad. Sí, todavía nos queda una batalla por ganar: las malditas invasiones, que cada día se devoran parte de esta zona intangible y, para variar, a espaldas de Cristo del Pacífico.      

En Rumbo

Para un recorrido guiado en Alto Perú, puede contactarse a los siguientes teléfonos: 959251087 y 940205319. O escribir a info@altoperu.org para consultas sobre costos. Grupos a partir de cuatro personas.

Datos

En la ruta que va de subida hacia el Morro Solar puede hacer una parada en la Estación Vista Mar, donde podrá comprar jugos y algunos pasteles orgánicos.

Indispensable: llevar ropa adecuada para el trekking.

Recomendación: No aventurarse por cuenta propia al barrio de Alto Perú. De preferencia hacerlo con un guía del colectivo Alto Perú.

 

 

 

 

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Redacción Rumbos

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