Destinos

Moquegua, más allá de sus puntadas playeras

Paradisiacas playas, una montaña con forma peculiar, una ruta del pisco que no es de Pisco y un espíritu patriótico que nunca desvanece. Así es Moquegua, un destino cálido y acogedor.

Para llegar al paraíso, lamentablemente, hay que ir por tierra. Moquegua no aparece entre las ofertas de las aerolíneas, a pesar que StarPerú inauguró su ruta a Ilo en diciembre del año pasado. Hay que hacerlo desde Tacna o Arequipa, seguir hacia el norte o más al sur, respectivamente, para arribar a la primera parada de este viaje: la ciudad de Ilo.

Cerro Baúl una divinidad para los moqueguanos. Foto: Promperú

MÁS RUMBOS: Moquegua: Cerro Baúl, fortaleza y sitio sagrado

Así inicia este rumbo sureño, con un paseo urbano por la plaza central que no tiene nada que envidiarle a las estructuras monumentales de Arequipa, porque en Moquegua se conservan bien sus antiguas casonas e iglesias que han soportado el paso del tiempo y una época devastadora como la Guerra con Chile y el feroz terremoto de 1868. Pero esos tiempos ya pasaron, menos su historia que todavía resuena en las tradicionales calles de la ciudad ‘Tres Veces Benemérita a la Patria’.

Antes de dirigirnos a sus inolvidables balnearios, vayamos primero a consentir el estómago con su tradición culinaria. Solo basta con probar algunas de sus recetas como el chicharrón de camarón, un crocante cuy frito, un suculento adobo moqueguano o degustar de una calientita patasca para que sepa a lo que nos referimos.

La repostería moqueguana cuenta con más de 500 recetas propias. Foto: Teitohomi.blog

Pero acá –sí, en la misma ruta gastronómica- hay otros sabores, además del chupe de camarones y el pepián, que endulzan el viaje. Y es que a la hora del postre, nadie se puede negar a algunas de las 500 recetas propias que tienen Moquegua en su menú. Una variada selección de dulces moqueguanos como alfajores de penco, voladores, tortitas de maíz, el licor de monja y un riquísimo guargüero son algunas de las alternativas que tendrá a la mano de la única ciudad en América en poseer esta bitácora de crujientes, suaves, esponjosas o livianos postres.

Y así, mientras saboree en plena ruta de su recién horneadito pan torateño -el pan de cada día de los moqueguanos- vaya preparando su paladar para probar un verdadero pisco sin estar, necesariamente, en Pisco (Ica).

Para visitar las campiñas, la ruta del Pisco inicia en la plaza central. Durante la colonia, la región sureña fue un importante productor de vinos y aguardientes debido a las condiciones de los valles y a la buena combinación del sol, la tierra y el agua. En su paso por estos lugares, desvíe sus rumbos en la famosa bodega Biondi, que desde los años 50 introdujo el cultivo de la aromática variedad Italia.

La ruta del Pisco en Moquegua comienza en la plaza central. Foto: Absolutviajes.com

Al otro lado, sin alejarse mucho de la ciudad, en la calle Ayacucho, cerca de la plaza central, se encuentra la bodega Villegas, una de las más antiguas que funcionan desde 1926. Aquí se elabora el pisco Norvill y el oporto, además cuenta con un museo etnográfico; mientras que en la bodega Don Camilo, podrá apreciar hermosas campiñas de la hacienda Escaparate. Su especialidad son piscos, vinos, coñac y anisados.

Para cuando cae la tarde y se despida de las últimas bodegas, continúe su viaje –dejando atrás los pintorescos molinos del siglo pasado- hacia un cerro peculiar, cuya forma se asemeja a un baúl. Antes de llegar al Cerro Baúl, primero se debe pasar por Samegua. El corto viaje culmina en un inconfundible perfil de una cumbre ‘mochada’ y rasa que ha servido para situar a una ciudadela prehispánica.

En la actualidad el cerro es venerado como un espíritu viviente y los lugareños suelen hacerle pagos para obtener el favor de los dioses. En este lugar de 600 metros de altura, vivían la plebe, mientras que los agricultores ocupaban la parte media. Un magnífico paisaje que realza la perfección geométrica de una pequeña montaña.

Puerto Inglés es considerada una piscina natural, pues posee aguas mansas y cristalinas. Foto: Giuliana Taipe

 

Por último, pero no menos importante, están sus playas a cinco minutos del aeropuerto que no recibe vuelo directos de la capital limeña, como dijimos StarPerú había anunciado su vuelos directos en 2016, pero hasta ahora nada. En fin, vaya directito nomás hasta el Pozo de Lizas, una playa de aguas mansas y restaurantes que nutren el paladar con frutos marinos frescos.

Aunque el día acabe, usted puede continuar su viaje el día siguiente en los puertos ubicados en la costa sureña. Entre ellos están Puerto Inglés, a dos kilómetros del sur de Ilo, donde podrá practicar la pesca deportiva, recorridos en bote y chapuzón para apaciguar los eternos días de bochorno. Eso es lo que le espera a usted en su siguiente travesía a Moquegua.

En Rumbo

La ruta: Desde Lima por vía terrestre con Cruz del Sur .

Tiempo: 21 horas. Por vía aérea hasta el aeropuerto de Lima. También se puede volar hacia Arequipa o Moquegua.

 

 

 

Acerca del autor

Gunther Félix

Periodista de esquina y del monte. Fotógrafo y peregrino urbano los fines de semana.

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