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Chontabamba entre cuevas y miradores

Cuevas y horizontes abundan en Chontabamba, un distrito de Oxapampa

Un mirador, una cueva y mucha naturaleza. Chontabamaba, Oxapampa (Pasco), sorprende mire por donde se mire. La tierra ancestral donde guerreros yaneshas convertían a las brujas en piedras. 

La selva arde en Oxapampa, pero el sol se resiste a salir. Esta oculto, detrás de esas nubes y, al parecer, no tiene pensador dejarse ver ni por la imploración de los viajeros. Buscarlo en este valle oxapampino valdrá como excusa para emprender hacia un escenario natural escondido en lo más alto de Chontabamba. Refugio de turistas y mochileros. 
Sosiego y aventura en Chontabamba. Foto: Janeth Cienfuegos
 Entonces, emprendes el viaje. Dosis de aventura por una ruta asfaltada que va desnudándose hasta convertirse en carretera afirmada. Un reto superado por cualquier vehículo off road que concluye en la ceja de una montaña acondicionada como un mirador natural, bautizado con el nombre de La Florida.

 

Desde el mirador La Florida se aprecia el valle de Chontabamba. Foto: Janeth Cienfuegos

El mirador es un balcón que permite admirar todo el esplendor del valle oxapampino que se extiende hacia una pared montañosa. Paz e inspiración a más de 2 000 m.s.n.m.  Al lado izquierdo, se alza otro valle: Chontabamba, un regalo para los que sueñan con la naturaleza.
 
Esta visión panorámica -según cuentan los guías locales- encantó a algunas familias adineradas que se animaron a comprar un par de lotes del valle, con la finalidad de convivir con la naturaleza.
 
“En este lugar (Chontabamba) se encuentra el condominio Alpental“, revela el guía, posiblemente, una de las mejores zonas de Oxapampa, tanto así que no es extraño enamorarse o sentirse atraídos por su refugio natural y ecológico. Ideal para escapar de las tensiones. 
Mitos y leyendas se tejen en el interior de Tunki Cueva. Foto: Janeth Cienfuegos

Cueva misteriosa

Otro destino. De regreso a la carretera Oxapampa-Yaupi, pero con diferente rumbo. ¿La siguiente estación? Una abrupta caverna con estalactitas y estalagmitas que la imaginación humana convierte en diversas figuras. 
 
“Cuenta la historia que un grupo de colonos llegó a este lugar sin saber que aquí habitaba una bruja yanesha exiliada por el pueblo indígena. En castigo, la bruja petrificó a la familia”, cuenta el guía, mientras conduce a los excursionistas dentro de un sendero oscuro que alguna vez fue el refugio de los gallitos de las rocas (Rupicola peruviana), de ellos deviene el nombre Tunki Cueva.
 
Al enterarse de la tragedia en Tunki Cueva – continúa el relato- el dios de los yanesha Yompiri, envió a un guerrero a enfrentarse a la malvada hechicera. En esa contienda legendaria, el aguerrido soldado logró petrificar a la bruja. Si somos curiosos y tenemos una buena visión nocturna, podremos otear la silueta del rostro de la bruja que se aprecia en los rincones de la cueva rocosa.
Pequeñas criaturas aladas anidan los rincones de la cueva. Foto: Janeth Cienfuegos
 
Desde entonces, cada vez que se explora la húmeda gruta, se observa la silueta de la desafortunada familia y las expresiones faciales de una mujer… ¿será la hechicera? Cierto o no, lo que queda en claro es que Chontabamba es uno de los distrito más visitado de Oxapampa: un paraíso para el turista de a pie. Motivo suficiente como para instalarse en este paraje ecológico.

En Rumbo

Ruta: De Oxapampa a Chontabamba por la carretera a Yaupi. 
 
Entrada: 1.50 soles para ingresar a Tunki Cueva.
 
Horario: el mirador se visita de lunes a a domingo de 6:00 a.m. a 5:00 p.m. Ingreso libre. 

 

Acerca del autor

Gunther Félix

Periodista de esquina y del monte. Fotógrafo y peregrino urbano los fines de semana.

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