Destinos

La colonización italiana en el Valle de Chanchamayo

Por Wayruro

Durante el gobierno civilista de Manuel Pardo, en 1873, se formó la Sociedad de Inmigración Europea en el Perú. Entre 1874 y 1875 arribaron 3000 inmigrantes entre italianos del norte, suizos, y franceses, quienes estaban destinados a laburar en las haciendas de la costa peruana, sin embargo, debido a los bajos salarios que recibían, fueron llevados a la selva central, tierra de los asháninkas.

En 1875 se firmó un acuerdo entre el Estado y los colonos italianos para que se trasladen al valle de Chanchamayo y reciban: los gastos de transporte, herramientas de labranza y un salario hasta que empiecen a producir sus propias cosechas. Inicialmente la colonia estuvo conformada por 145 colonos europeos, en su mayoría italianos, quienes estuvieron protegidos por una guarnición de 15 militares en el Fuerte de San Ramón.

MÁS RUMBOS: 

Ayahuasca: cruzando el portal

Estos colonos se establecieron 14 km río arriba, en La Merced, pasando por la Cuesta de San Bernardo, hasta llegar a la quebrada Santa Rosa. Alrededor de esta colina se formaron muchas casas de familias quienes debían comenzar una nueva vida y, además, lidiar con los nativos asháninkas a través de señas y gesticulaciones. Este hecho se convirtió en la única experiencia que tuvo una colonia italiana agrícola en la Amazonía.

Actualmente, sus descendientes viven en la zona urbana de La Merced y a través de una asociación, vienen trabajando el rescate de sus historias y tradiciones. Además, aún quedan algunos restos arqueológicos que rememoran el estilo de vida de los colonos recién llegados, como:

1. La Hacienda Armorique de la familia Gerbi ubicada por La Quebrada Río Toro, La Merced, Chanchamayo.

2. El Fundo Chunchuyacu, ubicado en San Ramón, Chanchamayo.

3. La Hacienda El Diamante de la familia Acevedo ubicada por La Quebrada del Carmen.

4. La casa de Piedra de la familia Astete, La Merced, Chanchamayo.

Otra herencia que quedó, fueron las tradicionales danzas “ la quadriglia ”, “la monferrina” y “la tarantella”, valiosas obras de arte que vienen siendo recuperadas desde el año 2008, a través de la Asociación de Descendientes. Sin duda alguna, la colonia italiana le aporta al valle de Chanchamayo, una riqueza cultural extraordinaria.

Acerca del autor

Redacción Rumbos

Añadir comentario

Escribir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *