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Día de la madre: rutas en familia

Celebra el día de la madre viajando con la autora de tus días . Foto: Promperú

Más allá de los abrazos y los besos, proponemos algunas opciones viajeras para pasar el Día de la Madre lejos de casa.

Domingo de celebración. El almuerzo familiar, los abrazos, las nostalgias, las palabras de cariño. También los regalos, las flores, a veces chocolates, en el Día de la Madre. Es la costumbre, lo de siempre, digamos que hasta lo rutinario. ¿Pero siempre tiene que ser así? A veces los cambios son necesarios y llega un momento en el que se deben crear nuevas tradiciones.

Paracas. Foto Sernanp

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Una jornada diferente, fuera de casa, lejos de la ciudad. Todos juntos compartiendo su cariño con y en la naturaleza, aprendiendo del pasado en un complejo arqueológico, descubriendo los sabores de la madre tierra en un rinconcito campestre y, por qué no, contemplando la inmensidad del mar, la mamacocha de los antiguos peruanos.

Viaje familiar para agasajar a las madrecitas querendonas. Todos juntos… pero ¿hacia dónde? Pensar, planificar, proponer: un fin de semana en Tarma (Junín) para que ellas estén rodeadas de flores, de muchas flores y, si lo desean y tienen ganas, explorar el bosque, las cataratas y las comunidades nativas de San Ramón y La Merced, previa bendición en el Santuario del Señor de Muruhuay.

¿Muy lejos?… Un ida y vuelta nomás. Qué tal Paracas (Pisco, Ica) con sus lanchas que navegan hacia las islas Ballestas y sus recorridos por la dorada piel del desierto; o Chincha con su folclore negro, su mancha pecho (carapulcra y sopa seca) y sus vinos y piscos; o la siempre atractiva Lunahuaná (Cañete), donde las bodegas, el río y los camarones son siempre una tentación.

Pero hay más opciones. Al sur de Lima, el oráculo de Pachacámac, con su fuga de chicharrones en Lurín y su búsqueda de aire puro en las lomas de Lúcumo; al norte los restaurantes campestres de Huaral, con sus ya famosos chanchos al palo, o los tacu tacu de Barranca que se degustan mejor con vista al mar y los recorridos históricos en Caral o Áspero, cunas civilizadoras.

Muchas rutas, muchas posibilidades para celebrar un Día de la Madre distinto, lejos de casa y de la rutina. Quizás sea el momento de iniciar una nueva tradición.

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Redacción Rumbos

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