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Cabo Blanco y Lobitos: para sentir la mística del verano

Cabo Blanco, leyenda de la costa del Pacìfico peruano. Foto: Promperù

Cabo Blanco y Lobitos son dos rincones marítimos del norte playero que suelen ser olvidados por quienes gustan del Pacífico y en  los que hay mucho por explorar ya sea con o sin tabla.  

 Rolly Valdivia Chávez

El mar, el atardecer, el pasado que se recuerda siempre con nostalgia, como si en estas caletas del Pacífico, el presente fuera una evidencia indubitable de que todo tiempo pasado fue mejor, entonces, se habla de aquellos años de esplendor descritos por los abuelos.

Paraíso del Surf, la ola más grande del Perú está en Cabo Blanco. Foto: Promperú

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Muchas de aquellas historias se debaten ya entre el mito y la leyenda en dos zonas costeras de la provincia de Talara (región Piura) que parecen ancladas a esos años que jamás volverán. Por eso en Cabo Blanco todavía se mencionan los afanes pesqueros de Ernest Hemingway, y, en Lobitos, se cuenta que en la plaza funcionó el primer cine de Sudamérica.

Fue en la época de los petroleros ingleses. Inicios del siglo XX. Casas de madera. Lindas, hermosas… hoy destruidas. “Hasta los pozos de agua desaparecieron”, le cuenta Don Tranquilo al par de surfistas que degustan un pescadito bien frito, después de correr unas olas enjundiosas en ese mar inspirador que –gracias a Dios- nadie se pudo llevar.

Playa Lobitos

Risas compartidas entre los viajeros y Don Tranqui, dueño de una de las pocas casonas de pino oregon que se mantienen en pie en Lobitos, su tierra adoptiva. Aquí vive y atiende a los foráneos que llegan a su bodega-restaurante. No son muchos, pero ya son más. Algo es algo y hay que tener paciencia, como la tuvo Hemingway en Cabo Blanco, cuando intentaba capturar merlines.

Faro en Cabo Blanco. Foto: Promperù

En ese entonces, 1956, esa caleta era un escenario soñado para quienes gustaban de la pesca de altura. Su refugio era el Fishing Club. Allí se albergó por más de un mes el autor de El viejo y el mar. Después vendría el ocaso y la añoranza constante de ese pasado cada vez más lejano.

Llegamos!!! On arrivée! Bendito el suelo que me vio nacer #monparadis #paraiso #Caboblanco #beach #plage

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O tal vez no lo sea tanto. Lo mejor es no adelantarse. Lo mejor es sentarse en la arena, conversar con los pescadores o con los tablistas que llegan a Lobitos y Cabo Blanco –donde hay un panic point-, para escribir otras historias de esas olas y de estas playas.

En rumbo 

Ruta: Desde Lima hasta Talara en bus. Tiempo de viaje: 18 horas. En esta ciudad encontrará colectivos a los distritos de Lobitos y El Alto, donde se encuentra Cabo Blanco.

Turismo: En Lobitos y Cabo Blanco encontrará hospedajes y restaurantes. Tenga en cuenta que la oferta es mucho menor que en Máncora o Punta Sal.

Tabla: Ambas playas son propicias para la práctica del surf y de otras actividades náuticas.

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Redacción Rumbos

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