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Corpus Christi en Cusco II: fiesta, fe y conversión en la Catedral

La festividad religiosa más importante del calendario cusqueño continúa entre la fe y la altura. Quince santos y vírgenes salieron, junto al Santísimo Sacramento, en una multitudinaria procesión para luego retornar a la catedral por una semana, hasta la denominada octava de Corpus. Todavía estas a tiempo de visitar Cusco.

Por Gunther Félix

Ayer fueron catorce, hoy son quince. Y es que después de que los catorce santitos y virgencitas dejaron sus iglesias y parroquias en medio de una colosal procesión, para luego reencontrarse en la catedral del Cusco donde pasaron la noche junto a la anfitriona del templo (la Virgen Inmaculada), todavía quedaba otra peregrinación por cumplir alrededor del perímetro de la Plaza de Armas como parte del día central del Corpus Christi.

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Testifican los servidores de la iglesia cusqueña que cuando llega la noche, los fieles abandonan la catedral bajo el mando del Taytacha de los Temblores. El pedido se realiza porque durante ese tiempo se lleva a cabo una asamblea donde se discuten los diversos problemas y pedidos que acongoja a los cusqueños. Cada efigie comunica las respectivas plegarias de sus devotos. Y es el taytacha o Cristo Negro quien se encarga de bendecir al devoto o castigar al travieso creyente.

Los quince santos y vírgenes son colocados en el frontis de la catedral para la respectiva misa de Te-Seum. Foto: Gunther Félix

Por eso, cuando las quince deidades se encierran en la catedral por una semana, queda la incertidumbre entre los feligreses quienes esperan ansiosos las noticias en la octava del Corpus, pues en esta última procesión los santos y vírgenes retornan a sus templos para advertir los futuros presagios. Todo un suspenso. Pero eso lo sabrá cuando se dé una vuelta por esta ciudad andina este jueves 22 de junio.

Mientras, volvamos al día central. A medida que las horas transcurren y el frío empieza a disuadirse por los primeros rayos del sol. El arzobispo del Cusco ofrece una misa Te – Deum antes de dar inicio a la procesión encabezada por la carroza de plata, la cual sostiene el Sol de Oro de la Custodia que a su vez representa el Santísimo Sacramento. Un momento crucial por lugareños y extraños, pues es en este momento en que el silencio se rompe por las primeras comparsas que acompañan a las efigies.

Acabada la misa, una carroza de palta encabeza la procesión de los santos y vírgenes que saludan al Santísimo Sacramento. Foto: Gunther Félix

Es así que en medio de la devoción y bandas de músicos se escoltan a los primeros santos que saludan al Cuerpo de Cristo o Corpus Christi (en latín se oye más bonito), el cual es representado por el Sol de Oro de la Custodia. Y ahí van, escoltados por cientos de fieles, mayordomos y algunos curiosos como si se tratase de una pasacalle religioso digno de mirarse desde las cuatro aristas de la plaza principal.

Tanto es la devoción por la fiesta del Corpus Christi, que ningún visitante es ajeno a la comitiva y que, por el contrario, siempre terminan por husmear entre la gente, los pasos firmes de San Antonio, San Jerónimo, San Sebastián, San Cristóbal, Virgen de Belén, Virgen Inmaculada, Virgen de Natividad, entre otros y otras que continúan el desfile.

San Sebastián es llevado por sus fuertes fieles que son dirigidos por el cargoyuc o mayordomo en castellano. Foto: Gunther Félix

Aunque lo atractivo de la celebración esté en cada uno de los singulares personajes que representan las quince imágenes, el show sin duda se lo roban sus fieles que deben cargar al hombro el peso de los altares de sus santos y el precio de sus pecados.

Ese es el caso de la delegación del patrón San Sebastián de la parroquia del distrito de mismo nombre, cuya comitiva está conformada por hombres de acero. Ellos llevan el altar en su hombro y se abren camino descalzos sobre el pavimento asfaltado, mientras un mayordomo (o carguyoc en quechua) los dirige a paso lento.

San Jerónimo es el segundo santo en continuar con la procesión por el perímetro de la Plaza de Armas del Cusco. Foto: Gunther Félix

Pero la festividad no termina con la última virgen: la Linda de la catedral. No, aún le queda la octava del Corpus, cuando los santos y santas vuelven a salir a hacer de las suyas mediante una descomunal procesión antes de regresar a sus templos de procedencia, donde permanecerán por el resto del año. Solo ese día (jueves) podrá vivir la magia, sentir la fe y saborear uno de esos platillos que solo se sirven en temporadas  especiales: los fogones de las cocinas cusqueñas solo preparan el chiriuchu durante el Corpus Christi. Pero eso usted ya lo sabe.

En Rumbo

Ruta: Vía aérea de Lima a Cusco. Tiempo: 45 minutos aproximadamente. La Plaza de Armas del Cusco se encuentra a diez minutos del aeropuerto.

Atractivos: la Piedra de Doce Angulo, el pintoresco barrio de San Blass, la fortaleza de Sacsayhuaman, entre otros.

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Conversación en la plaza principal. Los paisas y las comadres se visten de gala durante el Corpus Christi como parte de su tradición andina. Foto: Gunther Félix

Acerca del autor

Gunther Félix

Periodista de esquina y del monte. Fotógrafo y peregrino urbano los fines de semana.

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