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Encanto de la selva central

Verdor. Los parajes de Chanchamayo son uno de sus atractivos más característicos. Foto: Marquiño Neyra

Entre el verdor de la selva central, Chanchamayo (Junín) se revela como un paraje de ensueño que alimenta el espíritu viajero en todas sus formas. Un baño de selva ‘aquicito’, saliendo de la capital.

Estarás rodeado de hojarascas, árboles frondosos, paredes rocosas teñidas de verde, centros de acopio de piña, madereras, mototaxis, casas hechas con techos que reflejan su identidad cultural (algunas tejidas con planchas de irapay u otras palmeras) y, si vas más allá, llegarás a alguna tribu asháninka, la etnia más grande de la Amazonía.

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Comunidad Asháninka San Pedro Marankiari. Foto: Marquiño Neyra

Tu perspectiva de la selva se intensificará. Las ruedas del coche se empaparán al pasar por menudos riachuelos. Los caminos, como casi todos en el Perú, son zigzagueantes, lo cual no afecta a la aventura: la subraya.

Las montañas estarán bañadas de neblinas que, cuando figures, ya no estarán. Como el clima es tan rico como la creatividad de su gente, han creado un término para cada tipo de lluvia: la loca, que aparece y desaparece de forma repentina; macho, tan fuerte que puede ocasionar huaicos y desbordes; hembra, que llueve todo los días y no deja salir; y la suegra, que, justo cuando estás feliz, aparece. Y peor, no sabes cuándo se irá.

Lo primero que imaginamos al escuchar selva es Iquitos o Pucallpa; si pensamos en colonos que pisaron la Amazonía, recordamos Pozuzo; y si mencionan Chanchamayo, solo lo relacionamos por su café.

Pero esta localidad tiene un abanico de enseres que hacen que cada uno de sus atractivos se manifiesten en los efectos de sus granos de café: rejuvenece y nos mantiene activos. Sus deportes extremos, trekking, cataratas, comunidades nativas, fauna, flora, entre otros, generan la ecuación exacta para reconciliarnos con la naturaleza y reactivar nuestro contacto con el planeta.

Identidad chanchamayina

Pedro Mapitsii, jefe de la Aldea San Pedro, asegura que un pueblo sin identidad está destinado a la extinción. Foto: Marquiño Neyra

Su gente no solo es ingeniosa, sino también guerrera. Cuando vinieron los misioneros a evangelizar esta zona, tuvieron que hacer frente a los asháninkas, que eran los más numerosos. Según restos arqueológicos, las tribus amazónicas habrían habitado estas zonas desde hace aproximadamente 3500 años atrás.

Ellos se defendieron con coraje para salvaguardar sus tierras. Los españoles, que creían que era un lugar infestado de salvajes, vinieron vestidos como franciscanos y usaron un arma eficaz: la religión. Cuando los nativos declinaron, llegaron a matar a varios colonos, pero no tantos como los miles de asháninkas que ellos asesinaron y explotaron.

Este pasado se conoce y acoraza la identidad chanchamayina que, a pesar del bajo flujo de turistas espantados por el bloqueo de la Carretera Central, sigue vigente. El turismo menguó, pero ellos siguen orgullosos y la lluvia seguirá golpeando sus techos.

*¿Cómo llegar?

Tomar Cruz del Sur: 8 Horas desde Lima.

*Dónde hospedarse: Hotel Río Grande Lodge  / Dirección: Av. Victor Villachica Gambini #1237
San Ramón – Chanchamayo – Junín / Telf. (064)332-193 – 998 899 136

*Dónde comer: Restaurante Mishaja / Dirección: Carretera Marginal Km. 12 – La Merced – Chanchamayo – Junín / Telf. (064) 799716 – 944676710

Acerca del autor

Marquiño Neyra

Periodista, chiflero y grunger.

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