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Cascadas de La Florencia: aventura acuática en Vítoc

Los primeros pasos son al azar. Puedes empezar tu ruta rodeada de platanales y en unos minutos cafetales. Foto: Giuliana Taipe

Visitar la selva puede convertir tu viaje en una experiencia al azar porque no sabes con lo que te encontrarás o no encontrarás. Lo que si te aseguramos es que, después de visitar Vítoc (Chanchamayo, Junín) no querrás regresar a tu realidad.  

Arturo Bullard, el inagotable bloguero peruano, dijo alguna vez que la fotogénica selva peruana es y seguirá siendo el mejor lugar para nunca aburrirse. De hecho, reiteraba en más de una ocasión que “la selva siempre cambia aunque hayas andado diez veces por el mismo lugar”.

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Tal vez, sea por ese motivo –el contacto con un bosque inquieto– lo que motivó a miles de visitantes preferir por las ciudades de la selva central como Chanchamayo, Satipo y Oxapampa, en vez del valle de Mantaro, según los operadores turísticos a fines del año pasado.

Eso sí, que te quede clarito que no se necesita ser un trotamundos para aventurarte en este follaje. Basta con tener el espíritu aventurero y un par de buenas zapatillas todoterreno porque lo que se viene a continuación es toda una travesía acuática que pronto experimentarás en el distrito más longevo de la selva central, localizado a media horita de San Ramón, la famosa ‘Puerta de Oro de la Selva Central’.  

A la vuelta de San Ramón

Es mediodía en Vítoc y aquí, como el cualquier otro rincón de la amazonía, el bochorno se apagada con una refrescante jugo de cocona o, en el mejor de los casos, sumergiéndose en la red de caídas de aguas que se exhiben restricciones en el bosque. La mejor opción si lo que buscas es explorar la belleza de una selva montañosa conglomerada por el infinito verdor.

Y si das ese primer paso, por aquí nomás desearás quedarte, atónito de una joya sorprendente que tiene como nombre La Florencia, una imponente catarata ubicada a menos de seis kilómetros de la placita de Vítoc, cuyas aguas nutren el caudal del río La Florencia, otro importante cauce que atraviesa al Área Natural Protegida de Pui-Pui.    

Es así que en esos recorridos zigzagueantes volverás a escuchar el “aquicito nomás” cada vez que preguntes de la distancia. También comprenderás, entre largas caminatas, que la frescura de la selva es el único antídoto para desvanecer las altas temperaturas del sofocante sol. Y te quedarás complacido al entender que esas fórmulas infalibles residen en cada una de las siete cascadas enclavadas en media de una vegetación selvática.

Aquí no se reservan el derecho de admisión para ingresar al circuito acuático que se erige a la espalda del poblado La Florencia. Tampoco existen pagos para disfrutar de ella. Pero sí te recomiendan degustar de un rico almuerzo local a base de frutas y carnes, para después del chapuzón  que te darás en más de una catarata. O relajarte en esa playa de mismo nombre, antes de continuar por los diferentes atractivos que embellecen el distrito.

Ya lo dijo el bloguero latinoamericano en una entrevista pasada, cuando describía sus vivencias en por la amazonía peruana. Recorrer el bosque, la jungla o un pequeño jardín siempre será un paso al azar porque nunca sabrás con lo que te encontrarás o no encontrarás.

Desde aquella caída de agua que aumenta o disminuye su volumen en ciertas temporadas del año hasta aquel lugarcito virgen donde, supuestamente, se avistan otorongos pero justo hoy decidieron no salir.  Así de alucinante y traicionera puede ser la selva. Casi siempre traicionera como el “aquicito nomás”. ¡Ayayay!

El Dato

Vítoc proviene de la palabra Witoco que significa el “Río que lleva riquezas”.

En Rumbo

Dónde: A 12 kilómetros de San Ramón (Chanchamayo, Junín). Tiempo: 30 minutos. Abordar los colectivos que parten de la misma ciudad. 

Una vez en Vítoc puedes arribar a bordo de colectivos que se dirigen a la playa La Florencia. Allí un centro poblado con restaurantes, tienditas y un sendero que te conducirá a las cataratas.

Recomendación: llevar bloqueador, repelente y ropa de baño.

 

Acerca del autor

Gunther Félix

Periodista de esquina y del monte. Fotógrafo y peregrino urbano los fines de semana.

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