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Tarapoto: una guía para disfrutar del paraíso en la tierra

Tarapoto es sinónimo de alegría todo el año. La capital de San Martín esconde además de sus refrescantes cataratas, un afamado y jocoso barrio quechuahablante, un castillo de apariencia medieval y muchos rincones por explorar.    

Lamas, un castillo y quechuas amazónicos

Llamada la ‘ciudad de los tres pisos’ por el sabio Antonio Raimondi, Lamas está estratégicamente ubicada sobre una montaña, levantada por los antiguos y bravos guerreros chankas que, vencidos por Pachacútec, huyeron a la selva guiados por su líder Ankoallo. Hoy es la única ciudad de la Amazonia peruana, situada a 21 kilómetros de Tarapoto que no se asienta a orillas de un río.

 

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Un castillo se alza en medio de la selva, increíble pero cierto. Explore los salones y vitrales que convierten a este edificio en un vestigio medieval producto del capricho del italiano Nicola Felice que en uno de sus viajes se enamoró de la cálida Lamas y decidió edificar este fortín que evocaba a su natal Turín.

La fortaleza, de aires renacentistas, tiene cinco pisos y la curiosidad que tiene todo viajero invita a perderse por sus pasadizos y,  como en un cuento de hadas,  explorar sus salones y vitrales pues es el único castillo en toda nuestra amazonía.

Colibríes vuelan en libertad en esta tierra montañosa. Foto: Difusión

El llamado Barrio Wayku es una de las dos divisiones que presenta el distrito de Lamas. La gente que puebla este“barrio”, es famosa y admirada por conservar intactas las tradiciones que heredaran de sus antepasados sobre todo por la forma que tienen para vestirse: sus emblemáticos diseños tienen telas teñidas con tintes naturales.

Quien visite el  Wayku, no solo se encontrará con una población que parece vivir ajena a los bruscos cambios de la modernidad, también hallará a un grupo humano que se caracteriza por ser el único orgulloso pueblo quechua que habita en parte de la amazonía peruana.

La tierra que emana agua

A unos 52 kilómetros de Tarapoto luego de cruzar el Huallaga en Puerto López, y a bordo de unas curiosas embarcaciones que forman tres lanchas unidas con tablones, se llega al distrito del Sauce y a la Laguna Azul. Aquí es obligado darle una vuelta a la laguna a bordo de un esquí,  o si lo prefiere en vela o lancha. Pero además hay que dirigirse, al otro extremo de la laguna Azul, – también en lancha-, hasta la trocha que conduce a Lago Lindo,  en dónde árboles centenarios y vegetación tupida protegen este pequeño santuario de la naturaleza.

En otro de los extremos de la Laguna Azul, en Sauce, se encuentra uno de los centros ecológicos más bellos y singulares de toda la región. Se trata del ecoparque La Soñada. Este centro además dispone de diversas atracciones para todos los gustos. En este lugar encontrarás un taller de chocolate, donde es posible elaborar un chocolate hecho con nuestras propias manos, además de conocer todo el proceso de elaboración.

Navegando por el Altomayo. Foto: Walter Wust

Destacan además, el mariposario por la singular belleza que poseen no solo las mariposas sino el propio ambiente y la exposición de esculturas del famoso artista Felipe Lettersten. Las imponentes estatuas dispuestas convenientemente en este ecoparque evocan un conmovedor homenaje a las tribus y pueblos de la amazonía.

Ya en Moyobamba hay que visitar la naciente de TioYacu, uno de los lugares más concurridos en el Alto Mayo, y al que muchos atribuyen a sus aguas propiedades curativas. Tio Yacu, es una especie de manantial que nace de entre las rocas en medio de la exuberante vegetación, formando diversas cascadas y una piscina natural donde se puede tomar un relajante baño, pero hay que estar prevenido: sus aguas  son sumamente heladas, no en vano la traducción de la voz quechua TioYacu significa agua fría.

Para los que son reticentes a sumergirse en las gélidas aguas de TioYacu, quedan los baños termales de San Mateo que  surgen gracias a la filtraciones de agua que brotan del Cerro San Mateo. El encanto de las pozas termales de estos baños, se encuentra manifestado en sus construcciones rudimentarias y son ideales para combatir problemas como el estrés, el insomnio, problemas reumáticos, la artritis reumatoidea, dolores de espalda, rigidez articular, entre otros.

La tradición lamista se conserva en los más pequeños durante esta celebración . Foto: Archivo Rumbos

A 15 kilómetros de Tarapoto, cerca de la carretera a Yurimaguas, esperan las cataratas de Ahuashiyaku (‘el agua que ríe’). Ahuashiyaku tiene tres caídas de agua de más de 50 metros cada una y una poza final, enorme y transparente, donde se puede retozar panza arriba viendo como el sol se oculta y sale en medio del follaje que protege el lugar. Aquí uno ya se siente en el paraíso.

Para quien busca probar espirituosas creaciones y otro tipo de aguas es ineludible la visita al bar Chu-Chú Center, del dueño y barman, Don Goyo,  ha creado más de 60 tragos en base a aguardientes de caña de azúcar y gustoso explica sobre sus brevajes. La lista de tragos no es poca: un panel con todos los cócteles inventados, cuyos sabores –algunos combinados con leche– refrescarán del calor selvático, mientras que los nombres sacarán más de una risa: el clásico ‘Rompe Calzón’, que hay que beber con cuidado, también su variante el ‘Quita calzón’. La lista involucra nombres como el ‘contador’, la ‘enfermera’, ‘bikini’, ‘noche de bodas’ y su versión posterior, el ‘divorciado’.

Orquídeas zapatito. Emblemática de la región . Foto Flor Ruiz

La ciudad de las orquídeas

Lo más preciado que tiene San Martín son sus orquídeas , por ello es considerada la ‘Ciudad de las Orquídeas’. Así que antes de abandonar esta cálida región hay que darse un tiempo para conocerlas. El mejor lugar para hacerlo es el orquideario Waqanqui una conocida estancia que conserva al menos 3,168 especies de esta bella planta, una de las más codiciadas del mundo. Hay cuatro o cinco especies que parecen ser nuevas para la ciencia, pues nadie las ha podido catalogar aún.

Estando aquí hay que provechar en conocer a una de las mas emblemáticas del Perú: Catleya Rex o Golondrina como cariñosamente le llaman los locales. También podrá ver toda la gama de ‘zapatitos’ uno de los clásicos  de este tipo de flora de la ceja de selva. De todas esas variedades – y si tiene suerte, pues pocos la tienen- podrá observar en flor a la fabulosa Phragmipedium kovachii , o Zapatito Fucsia una rareza peruana codiciada en todo el mundo.

En rumbo:

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Redacción Rumbos

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