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En las entrañas de Chavín de Huántar

Chavín de Huantar un enigma hasta hoy. Foto: Archivo Rumbos

Ubicado en el Callejón de Conchucos, Áncash, el Complejo Chavin de Huantar es uno de los sitios prehispánicos más enigmáticos del Perú. 

“Chawpin” y “waantar”,  significan “al medio” y “planta andina”, respectivamente, dos vocablos quechuas que le dan nombre a uno de los tesoros más importantes de Áncash. Según su historia, Chavín de Huántar fue levantado bajo estrictos criterios mágicos religiosos. Este grandioso monumento prestigiaba a la élite de la cultura Chavín y les otorgaba un poder extraordinario para gobernar. Sus principales deidades eran el Dios de Agua y la Diosa de la Tierra.

Complejo Chavín de Huantar. Foto: archivo Rumbos

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Estamos debajo del edificio B, donde está el Lanzón. Pasajes laberínticos conforman este monumento de al menos 3 mil años de antigüedad. De pronto la luz de un teléfono mòvil ilumina algunas vigas de piedra rotas por el paso del tiempo y la humedad.

A la oscuridad, y al poco oxígeno del lugar siempre asalta la idea de qué pudiéramos perdernos. Pero hay que guardar la compostura  y confiar en la capacidad de esos antiguos  peruanos para trazar su edificaciones que hasta hoy producen asombro.

Grandes ingenieros 

Lanzón Monolítico

Los Chavín eran capaces de tener un sistema de desagüe superior al que tienen hoy en día muchas ciudades en el mundo. Pero se sabe también que dichas complejas conexiones de canales  subterráneos eran utilizadas por los sacerdotes para rituales dramáticos, donde convencían a las gentes, a través del terror, acerca de su poder divino y del poder que les conferían los dioses.

Esto significa que el agua era un elemento importantísimo, no solo en la vida de los Chavín sino en los cultos religiosos, ya que Chavín es considerado un Estado teocrático.

Aquitectura en roca 

El centro arqueológico Chavín de Huántar está conformado por un conjunto de estructuras monumentales, entre las cuales destacan El Castillo, el Templo Mayor y el Templo Nuevo.

Al ingresar a la compleja red de pasadizos elaborados con piedras talladas, es posible observar atractivos tales como el Lanzón Monolítico y las famosas cabezas clavas, antiguas esculturas mitológicas que posiblemente habrían sido los guardianes del templo.

El abandono de Chavín de Huántar, según narra su historia, se debió al desprestigio que tuvo la élite al no poder cumplir con sus obligaciones de velar por la producción de los alimentos. Posiblemente, el estado de la zona, en aquel entonces, se dio a causa del Fenómeno El Niño, un hecho imposible de evitar.

Julio C. Tello fue uno de los primeros en estudiar Chavín y le asignó el rol de “madre de la cultura peruana”. Pero John Rick, quien es director del  Proyecto Arqueológico Chavín de Huántar desde hace 23 años, es quien ha develado la compleja estructura de los canales subterráneos de agua que cruzan, suben y bajan entre los laberintos de Chavín de Huántar.

Pero los investigaciones de Rick también arrojaron otros resultados que impresionan sobre este monumento: la arqueo acústica. En algunos sitios la resonancia es muy fuerte mientras que en otros casi es nula, porque las paredes literalmente ´se comen´ el sonido. Es probable que se manipularan estos ambientes para usar el sonido del agua. Es decir, podían predecir y diseñar condiciones acústicas para determinada faceta de sus ceremonias. Se cree que estos sonidos imitan el rugido de un jaguar, felino que era considerado un animal sagrado por los Chavín.

Pero aún más impresionante es preguntarse cómo se podía transitar, en aquel tiempo, por estos pasadizos oscuros y estrechos. La iluminación interior era en base a reflejos, usando espejos de antracita (carbón de piedra) que tienen la propiedad de reflejar la luz en diversas direcciones, según su ubicación, especialmente –en determinadas épocas del año, como el solsticio de invierno, el 21 de junio–, para reflejar el sol hacia adentro e iluminar al Lanzón.

Chavín es un momento de transición entre los grupos igualitarios y las organizaciones que concentran el poder en pocas manos. Cómo estas élites pudieron cimentar su credibilidad ante los gobernados, cómo lograron convencerlos de la validez del poder en manos de pocos, cómo lograron la confianza del pueblo para afianzar su sofisticada organización. La respuesta quizá está en estas paredes en roca que hacen de este recinto tan especial para explicarla historia de los antiguos peruanos.

En rumbo:

El templo de Chavín de Huántar se ubica a 3 horas de la ciudad de Huaraz, capital de Ancash. De Lima a Huaraz en bus el recorrido dura aproximadamente 8 horas.

Hay buses que salen de Huaraz, hasta Chavín de Huántar. También hay combis y taxis colectivos.

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Redacción Rumbos

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