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El
Pisco elixir divino
Fuente
de información: Jorge y Santiago
Queirolo
Con
el transcurso de los años el pisco,
estupendo aguardiente de uva destilado
en las haciendas de la costa desde el
siglo XVII, ha despejado las dudas
sobre su origen peruano y ha alcanzado
el noble rango de patrimonio cultural
de la nación.
Durante
décadas
su origen fue motivo de polémicas
entre los productores y especialistas
en licores de Perú y Chile. Los
empresarios del país del sur
promocionaban la bebida como el licor
chileno por excelencia y la exportaban
a Europa, mientras que por estos
fueros nuestra industria vitivinícola
proclamaba -con justicia- su linaje
peruano. Con los años las pruebas
históricas nos han dado la razón: el
sabor y la fuerza del pisco nacieron
en estas tierras.
Producto eximio del zumo fresco de la
mejor uva costeña, el pisco comenzó
a producirse en los albores del siglo
XVII en las principales haciendas de
la costa sur del Perú, luego que los
españoles importaran el cultivo de la
vid de las Islas Canarias. Al parecer,
de las primeras cosechas no se obtuvo
un vino de la calidad del que se
elabora en España, por lo que se opto
por fabricar aguardiente de uva con
exitosos resultados.
La tradicional elaboración del pisco
es mantenida fielmente por los pequeños
productores y se inicia con la
vendimia, cuando la uva ha logrado
su madurez industrial. Luego viene
"la pisa", donde se extrae
el zumo de la uva que será depositado
en botijas de barro durante 14 días.
Cuando fermenta el mosto, el azúcar
de la uva se transforma en alcohol.
Luego el mosto se lleva al alambique
para ser destilado en un caldero
hirviente.
El producto final de todo este proceso
es un pisco de alta calidad que se
deposita en botijas de barro, listo
para su embotellamiento. Cabe acotar
que durante la destilación del mosto
la temperatura a la que este hierve
debe ser 100 grados centígrados.
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