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Andahuaylas:
Praderas de ensueño
Texto
por Oscar Miranda
Fotos por Walter H. Wust.
Tierra
habitada por los Chancas hace 500 años.
Provincia agrícola por excelencia
donde para algunos siguen brotando las
mejores papas del mundo. Es
Andahuaylas una región de paisajes de
ensueño, de pampas manchadas de
pastores a 4 mil metros de altura, de
valles fértiles y construcciones
naturales que se alzan hacia el cielo
para mostrarse imponentes, en todo su
esplendor.
Tras
una hora de penoso ascenso hacia la
laguna Parccococha, en las alturas de
San Jerónimo, la camioneta se detiene
levantando una nube de polvo. Un pequeño
becerro de unos ochenta kilos de peso
rumia y holgazanea en medio del camino
y desde allí nos mira con conmovedora
inocencia. El claxon del conductor no
le mueve una pestaña y, por el
contrario, con los ojos parece
invitarnos a compartir con él algunos
baños de sol y a masticar algunas
matas de yerba. En medio de una pampa
ocupada sólo por pastores, a 4 mil
metros de altura, donde las horas de
sol son el único aliado que tienen
los animales para combatir el frío
que reina en estas desoladas comarcas.
Tierra
de contrastes
Alrededor
del 70 por ciento de los habitantes de
Andahuaylas está dedicado a la
agricultura y la ganadería. La mayor
parte de familias posee una parcela de
cultivos para su alimentación y un
rebaño de ovejas, reses y cerdos que
proveen de leche o son vendidos en las
ferias dominicales.
Algunos tienen caballos y llamas que
se crían en las alturas, en estado
casi salvaje, y se alimentan del ichu
que pinta de amarillo estas pampas.
Fervor
en los andes
La camioneta nos conduce ahora a un
apartado pueblecito oculto entre los
cerros de la margen derecha del río
Pampas. Es Cocharcas, un racimo de
cuarenta casas de adobe y tejas a 70
kilómetros de Andahuaylas, ya en la
provincia de Chincheros. La mayor
parte del año el lugar permanece vacío,
desolado,
pero el 8 de setiembre sus
calles hierven de peregrinos que
llegan a rendir honores a su patrona,
la Virgen de Cocharcas.
Crines
al viento
La última jornada es la más larga.
Vamos a Pampachiri, en el extremo sur
de Andahuaylas. A 120 kilómetros de
la provincia, en el camino que conduce
a Puquio (Ayacucho) se asienta la
pequeña capital de este distrito, a
pocos minutos del venerable río
Chicha. Una tierra difícil, de vientos
furiosos, apenas habitada por
campesinos y pastores.
Piedras
en el camino
"Falta poco" nos repite
Timoteo pero a estas alturas es difícil
creerle.
Hace rato que hemos perdido de vista
el valle del Chicha y todo lo que nos
rodea son desérticas pampas."Ahí
nomás está, detrás de esa
loma" parece mentir nuestro guía
porque del famoso bosque de piedras no
hay ni rastro. Pero remontamos una última
cuesta, descendemos por una trocha y
lo vemos.
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