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Tarma y el valle de Chanchamayo

Texto y fotos por Walter Wust

Acompáñenos en un viaje por carretera a dos de los destinos más hermosos y concurridos de nuestra sierra central. Tarma, enclave de flores y campos cultivados, y el valle de Chanchamayo, toda la belleza de la selva central al alcance de la mano. ¡Ajústese el cinturón y viaje con nosotros!


Tarma, la "Perla de los Andes", está ubicada a sólo 56 kilómetros de La Oroya. Se accede a ella descendiendo por un serpentín que recorre algunos de los campos cultivados de mayor belleza del país. Son famosas su campiña y montañas repletas de "parches" de colores a causa de los abundantes cultivos del lugar: hortalizas, cebada y, sobre todo, una gran variedad de flores multicolores que surten al mercado limeño.

Entre las chacras, grandes árboles de eucalipto se elevan majestuosos, mientras coposos sauces llorones acompañan al río en su discurrir por el valle. Muchas de sus casas cuentan aún con techos de tejas, lo que le confiere una belleza adicional al lugar. Fue fundada por los españoles en 1538, pero no fue sino hasta alrededor de los años '50 que la ciudad alcanzó su mayor desarrollo.

Muy cerca de la ciudad se encuentra el Santuario del Señor de Muruhuay, construido en piedra y ubicado en el pequeño cerro Shalacoto. El Señor de La Roca, como aquí se le conoce, goza de gran devoción popular. Sus festividades y peregrinación, celebradas cada mes de mayo desde 1795, cuentan con la participación de millares de fieles. Destaca por su colorido el tradicional baile de la chonguinada.

También a las puertas de la ciudad, se encuentra Tarmatambo, un asentamiento precolombino, conquistado luego por los incas, del cual se dice que dio su nombre a la ciudad actual.

Algo más retirada, a 25 kilómetros de Acobamba por un camino afirmado, se encuentra la famosa Cueva de Huagapo. Esta espectacular caverna posee una abertura de más de 30 metros de altura y un río de aguas gélidas que emana de su interior. Se dice que alcanza varios kilómetros de extensión, por lo que se le considera entre las de mayor profundidad en América. Es posible observar estalactitas, estalagmitas y otras curiosas formaciones producidas por la acción de las gotas de agua sobre la roca calcárea a lo largo de miles de años. Para visitarla, recomendamos contratar los servicios de alguno de los guías locales.

Siguiendo por la ruta que pasa por Huagapo se accede al pintoresco pueblo de San Pedro de Cajas, cuna de hábiles artesanos textiles, famoso por la confección de tapetes y ponchos de gran calidad y belleza.

      

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