En
Chaparri ha nacido la esperanza
Fotos Mylene
d'auriol, Heinz Plenge.
Visitamos Chaparrí, la primera Reserva Privada con fines conservacionistas que se ha creado en el Perú. Allí los comuneros de Santa Catalina de Chongoyape, en asociación con científicos, amantes de la naturaleza, la empresa privada y el mismísimo Estado, vienen demostrando que es factible recuperar poblaciones de flora y fauna amenazadas y salvar ecosistemas frágiles y en permanente peligro. El siguiente es el primer reportaje sobre un proyecto que debe ser tomado en cuenta a la hora de evaluar el accionar de nuestras Areas Naturales Protegidas.
Heinz Plenge tiene una certeza: los bosques secos del norte del Perú podrán salvarse si es que las comunidades campesinas -sus históricos propietarios- asumen el control auténtico de su manejo productivo y de su conservación. Para demostrarlo desde hace varios años viene impulsando el proyecto
Chaparrí, la primera reserva privada de carácter comunal que activa con la Comunidad Campesina de Santa Catalina de
Chongoyape, en el departamento peruano de Lambayeque.
Heinz ha dedicado su vida a la fotografía de la naturaleza, sus notables trabajos se han publicado por más de treinta años en las más exigentes revistas del Perú y del extranjero y la sola mención de su nombre es garantía de responsabilidad y compromiso con la vida al aire libre.
Chaparrí es el nombre que recibe el cerro que a manera de insobornable morro domina las alturas de estas tupidas quebradas del distrito de Chongoyape, al sureste de Chiclayo. No es un cerro cualquiera; por el contrario, para los pobladores locales se trata de un apu o montaña sagrada, y para la inmensa feligresía nacional de brujos y chamanes, Chaparrí es algo así como la Meca o el lugar ideal para la recolección de alucinógenos naturales y demás hierbas.
En defensa de la fauna silvestre
"En Chaparrí y en sus áreas contiguas, acota Heinz Plenge, los osos pueden llegar a pesar doscientos kilos mientras que en la sierra sur apenas sobrepasan los cuarenta". Eso es lo que hace viable este proyecto que se ha convertido en poco tiempo en modelo de gestión comunal allí donde el estado tradicionalmente no ha sido capaz de administrar con propiedad sus territorios.
"Por eso es que nos interesa apoyar este proyecto, nos contó en Chiclayo Marco Mavila, de la cervecería Backus, empresa privada que desde el primer momento ha venido apoyando la iniciativa, se trata de sentar las bases para que estos ecosistemas se regeneren y vuelvan a ser productivos".
Chaparrí, de seguir los éxitos, será un puente natural para que algunos de ellos, una vez localizados, se reintegren a sus espacios de vida silvestre. Ya el programa ha liberado un oso que ha sido avistado con cría y en buen estado.
Corredores biológicos y Comunidades Campesinas
Uno de los logros mayores del proyecto Chaparrí es el compromiso que las comunidades han asumido en la protección de los bosques naturales y las especies
silvestres que allí viven. Para Heinz Plenge son los comuneros los legítimos propietarios de estos bosques y son precisamente ellos sus mejores guardianes. "En Perú, el Estado no ha sido capaz, principalmente por falta de recursos, de administrar apropiadamente las áreas naturales protegidas. Donde llega impone condiciones que no son rentables para los pobladores locales que son mantenidos al margen, muchas veces, de los beneficios económicos que dichas áreas pueden generar".
"Si son las comunidades campesinas las que van a manejar y conservar sus tierras, el destino de los bosques secos del norte está garantizado", nos volvió a insistir antes de despedirnos.
En Chongoyape, la localidad más cercana a la reserva, alguien nos había dicho que las comunidades vecinas de Santa Lucía y Yaque han manifestado su deseo de integrar sus bosques a la zona protegida, lo que significaría un corredor de más de cien mil hectáreas para osos de anteojos y otras especies en peligro de extinción.
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