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Madagascar:
Aventuras en el sexto continente
Texto:
Cristina Mittermeier, Haroldo Castro,
Russell Mittermeier
Fotos: Haroldo Castro
En
Madagascar expertos de la ONG
Conservación Internacional (CI) han
identificado uno de los más
importantes Hotspots, los 25 puntos más
ricos y más amenazados del planeta, y
también uno de los 15 países
megadiversos.
Esta
es la cuarta isla más grande de la
tierra, con una extensión de 587.054
kilómetros. Un mini continente biológico,
con grados de endemismos (especies que
no pueden encontrarse en ninguna otra
parte del mundo) que pocos países
pueden igualar. De las 10 mil o 12 mil
especies de plantas que hay en
Madagascar, más del 80% son
exclusivas de la isla, y 78 de las 106
especies de mamíferos que habitan aquí
son endémicos.
Esto
se debe a que, aún cuando está
ubicada a 400 kilómetros de la costa
este de Africa, Madagascar permaneció
aislada por más de 160 millones de años,
con lo que la mayoría de plantas y
animales evolucionaron aparte del
mundo.
A
pesar de su pequeña extensión,
Madagascar posee una alta diversidad
de grupos biológicos como reptiles y
anfibios, con 360 especies de reptiles
y 178 especies de ranas halladas a la
fecha. Es, sin embargo, la diversidad
de nuestros parientes más cercanos,
los primates, lo que la hace un lugar
tan especial.
Hoy,
primates como los lemures son el
motivo de nuestra visita al Parque
Nacional Ranomafana. Esperamos
encontrar aquí una de las especies más
raras, el gran lemur de bambú (Prolemur
simus). Por más de cien años, se
creyó que este animal estaba extinto,
hasta que los científicos lo
redescubrieron en 1972.
Nos
topamos con un científico que tiene
los ojos clavados en la vegetación.
Nos unimos a él y pronto descubrimos
la hermosa criatura que tiene en la
mira, el gran lemur de bambú. Este
primate puede llegar a pesar hasta 2.4
kilogramos y posee una cola que mide
el doble de su cuerpo. Caracterizado
por su pelaje marrón grisáceo,
hocico y orejas moteadas, este animal
severamente amenazado se alimenta de
flores, frutas y hojas de bambú.
Madagascar
tiene más de 60 especies distintas de
lemures que varían en tamaño y peso,
desde el enano lemur de Madame Berthe
(Microcebus berthae), el primate
viviente más pequeño del mundo,
hasta el indri (Indri indri) y el
sifaka (Propithecus diadema), especie
que puede pesar hasta siete
kilogramos.
El
indri es un animal fascinante. Se
mueve saltando entre los árboles como
un canguro arbóreo aunque, a
diferencia de los otro lemures, sólo
tiene un muñón por cola. El indri es
la estrella de la zona ecológica que
acabamos de visitar, la Reserva
Especial de Analamazaotra, en la
localidad de Andasibe.
Mientras
subimos el empinado y fangoso camino,
algo capta la atención de nuestro guía.
Ha encontrado un camaleón, una de las
criaturas más impresionantes de
Madagascar.
Los
camaleones son conocidos, más que
nada, por su inigualable capacidad de
cambiar de color. Otra de las características
que demuestra su adaptación a la vida
arbórea son dedos oponibles en las
patas delanteras y traseras, filudas
garras y una cola prensible que lo
convierte en un hábil trepador.
Lamentablemente,
muchos animales de Madagascar han
quedado extintos en los últimos años.
Entre ellas, criaturas espectaculares
como el primate Archaeoindris, más
grande que un gorila macho adulto, o
el enorme Aepyornis maximus, de 500
kilogramos, el pájaro más grande que
haya habitado la tierra..
Mientas
nos dirigimos a la capital de
Antananarivo es triste observar el
paisaje erosionado y la pobreza que lo
acompaña, tras haber estado en un
oasis de biodiversidad. Los motivos de
esta devastación tienen raíces históricas,
y pueden ser parcialmente atribuidos a
la rápida explosión demográfica.
Finalmente,
está la caza, que tiene un impacto
significativo en algunos lugares
puntuales de Madagascar. Los lemures
son presas en muchos lugares. Y aunque
especies como el indri están
protegidas en la mayor parte de la
isla, otras son cazadas con
frecuencia.
Y
es que, aunque el tres por ciento
(17.103 kilómetros) del territorio de
Madagascar está oficialmente
protegido estos esfuerzos son
insuficientes. Por ello, CI está
trabajando para ampliar el actual
Sistema de Áreas Naturales
Protegidas.
De
cualquier forma, esto no resolverá la
crisis de biodiversidad que asola la
isla. La mejora de la calidad de vida
de la población humana y la
restauración de ecosistemas naturales
sanos y funcionales son dos metas que
deben ir de la mano, ya que ninguna de
ellas tendrá éxito sin la otra.
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