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La problemática ambiental
es analizada en sus principales aspectos
por el reconocido ambientalista y
consultor permanente de las Naciones
Unidas
Por: David Roca Basadre
Rumbos:
Doctor Brack, ¿qué ocurre con el tema de
las concesiones forestales? ¿Qué es lo
que no funciona allí?
Antonio Brack: Se han
otorgado 7 millones 500 mil hectáreas en
concesión. Este es un sistema sostenible
si se cumple con los planes de manejo,
porque antes se extraía madera de
cualquier parte sin manejo alguno. Se
necesita tener un plan de manejo y se
puede obtener una certificación forestal
internacional. Sin embargo, esto no
funciona bien por un asunto de moralidad
por parte de varios concesionarios, que
comercializan madera que compran
sabiendo que ha sido extraída de lugares
no autorizados y que no han sido
concesionados o provienen, por ejemplo,
de áreas naturales protegidas o
reservas, por deficiencias en la
supervisión del Inrena en algunos casos,
por escasez de recursos, en otros por
corrupción. Las guías aparecen como
aprobadas y la madera ilegal es
blanqueada. Por ejemplo, un alto
porcentaje de la madera que se procesa
en Pucallpa es blanqueada. La Policía
Ecológica cuenta con muy pocos efectivos
y no tiene fondos para control, tampoco.
R:
La depredación de los bosques es un
problema muy serio. ¿Qué puede agregar
sobre esto?

AB: Se ha talado cerca de
10 millones de hectáreas sólo para
ampliar la frontera agrícola en la
amazonía peruana. Actualmente, 8
millones de estas tierras intervenidas
están sin uso agropecuario. El origen de
esto está en la misma legislación
peruana, que es muy perversa y ello
desde hace más de medio siglo. Se otorga
propiedad sobre la tierra, mas no sobre
el bosque y hay que talar éste para
acceder a la propiedad de la tierra. Y
así, se sigue talando para lo mismo, un
promedio de 250 000 hectáreas cada año.
Es un crimen de lesa humanidad lo que
está ocurriendo. Se debe aprovechar la
riqueza forestal, eso es mucho más
productivo.
Los bosques secos de la
costa son objeto de gran depredación
para obtener carbón, además. Entre 7 mil
y 10 mil hectáreas de bosques son
depredadas anualmente en el departamento
de Lambayeque y sólo en Piura se talan
alrededor de 12 mil hectáreas de bosques
secos cada año, por acción del hombre.
Se trata en su mayor parte de algarrobo.
Cada vez que comemos pollo a la brasa,
estamos contribuyendo a la destrucción
de los bosques secos, pues es en las
ciudades y para casos como ese que se
comercializa el carbón. Hay vedas sí,
pero no hay control estricto en las
carreteras, y las guías de transporte
forestal son en parte falsificadas.
Nadie hace escándalo por esto, porque
hay grupos con mucho poder que lucran
con la comercialización del algarrobo.
Nuevamente es un tema de moralidad, de
recursos y de legislación más adecuada.
R:
Esto nos lleva al tema de las
plantaciones de coca, que es parte del
proceso depredador del bosque...
AB: La coca es rentable
porque su precio en el mercado ilícito
es alto. En zonas como Juanjuí, Ucayali,
se cultiva cacao orgánico con una
rentabilidad parecida a la de la coca y
está a cargo de ex cocaleros. Y sin
embargo, la palma africana, por ejemplo,
que se está sembrando también, puede
rendir en 5 hectáreas hasta 25 mil
nuevos soles al año a una familia. El
actual alcalde de Boquerón, en Padre
Abad, que antes fuera dirigente cocalero
y de los duros, ya no quiere saber nada
del asunto y se dedica a sus lucrativos
cultivos de palma africana. He
encontrado cambios claros en la actitud
de los agricultores, pero aún quedan
zonas dominadas por el narcotráfico como
Monzón, Tocache y VRAE. La coca es un
cultivo que rinde en suelos pobres, pero
existen también cultivos alternativos
muy interesantes para esas zonas.
R:
La minería es uno de los temas
ambientales más álgidos. ¿Qué debemos
hacer ahí? Hay el caso de La Oroya, que
es visiblemente grave.
AB: Es un tema que hay
que poner en su verdadera dimensión.
Antes de 1993 no existía una legislación
minera adecuada. Es ese año, durante el
gobierno de Fujimori, que se introducen
los temas de responsabilidad social y
cuidado ambiental en la ley. Es por eso
que hay que separar el tema entre antes
de 1993 y luego de ese año. En La Oroya,
para tomar su ejemplo, toda la culpa se
la echan a Doe Run, que opera desde
1996, pero existen pasivos ambientales
que son producto de los trabajos de las
empresas que estuvieron allí antes,
incluyendo a la estatal Centromin.
R.
Pero, cuando se adquiere una concesión
minera, ¿no se asumen también los
pasivos?

AB: Claro, pero los que
están en las zonas de excavación, no los
de
las antiguas zonas de explotación,
eso ya es responsabilidad del Estado. El
mayor descuido en el Perú es por parte
del Estado, que por decenios no se ha
preocupado de tener una minería limpia y
ha permitido contaminar amplias zonas y
comprometer la salud de las personas y
comunidades. Existen 610 pasivos
ambientales de minas abandonadas y es el
Estado el que falla al permitir que
subsistan los pasivos ambientales. Hay
demasiada indiferencia de los sectores
como el Ministerio de Salud, que debería
intervenir más activamente a través de Digesa; también el Inrena, y las demás
entidades del Estado concernidas.
Se necesitan 250
millones de dólares, al menos, para
solucionar todos los pasivos ambientales
originados por las actividades
extractivas. Obtener esos fondos es un
problema grande.
Mientras tanto, se debe
ser muy estricto con los estudios de
impacto ambiental y los Programas de
Adecuación y Manejo Ambiental, que son
instrumentos nuevos que deben garantizar
el desarrollo limpio de estas
actividades. El tema central en minería
es tener una minería limpia, con
responsabilidad social, y todos tenemos
que trabajar para llegar a ese objetivo.
El tema de “no a la minería” es una
ilusión, y conduce sólo a conflictos.
R:
Pasando a otro punto, en el tema del
calentamiento global, pareciera que
nadie o pocos se dieran por enterados en
el Perú. Hubo, por ejemplo, hace un mes
un encuentro de alcaldes de grandes
ciudades en Nueva York sobre el tema, y
el alcalde de Lima no fue y no sabemos
si mandó a alguien.
AB: Es que aquí no se
piensa nunca en el largo plazo. Los
períodos electivos son de cinco años y
los políticos cuentan eso, mirando a las
próximas elecciones. No existe previsión
para el planeamiento estratégico. Pienso
que, por ejemplo, debería haber aquí un
panel similar al Panel
Intergubernamental sobre Cambio
Climático de las Naciones Unidas, para
trabajar en el Perú el tema y que esté
conformado por representantes de los
organismos del Estado pertinentes y
representantes de la sociedad civil,
para prever las consecuencias del cambio
climático aquí. Anticipar el tema y ver
qué se hace. Un panel así debería,
también, explorar los beneficios
eventuales del cambio climático para
aprovecharlos.
De hecho, el cambio
climático ya está en el Perú, la
deglaciación de los nevados es una
realidad visible. Lo que es grave porque
compromete el aprovisionamiento de agua
que entre nosotros mayormente proviene
de los glaciares.
R:
El agua es un tema vital. Y la
contaminación de los ríos gravísima.
¿Qué podemos hacer?
AB: Es un asunto en el
que todos somos responsables. Y que
puede solucionarse. Vea el caso del río
Rímac. Se puede y debe incrementar las
tarifas del servicio de agua potable.
Actualmente, 1 metro cúbico de agua
potable, que son 1 000 litros, vale la
mitad de una botella de cerveza. Si se
incrementara en dos céntimos por metro
cúbico de agua, se podría obtener un
fondo para manejar la cuenca del río
Rímac y recuperarla. Se podría
desarrollar trabajos de reforestación,
también. Lima puede asegurarse mediante
ese pago por servicios ambientales la
posibilidad de tener agua barata y
limpia. Recordemos que no se paga por el
agua, sino por los servicios para
atender su distribución.

Además, cada día se
arrojan 370 mil metros cúbicos de aguas
servidas al mar, agua que se puede
fácilmente reciclar. De hecho, hay
ejemplos de instituciones que deben
manejar grandes áreas verdes y que se
han ahorrado cientos de miles de soles
usando aguas servidas recicladas. Esto
se puede hacer en toda la costa y en
todo el país, y el reciclar aguas es una
necesidad urgente.
R:
Todo esto nos lleva al tema de la
educación ambiental. ¿Cómo debemos
desarrollar esto?
AB: Los temas que hay que
trabajar principalmente son los que
siguen y en el orden que le digo.
Primero, el agua. Hay 1 832
municipalidades en el Perú, de los
cuales 1 827 arrojan sus aguas sucias al
ambiente sin cuidado. Ocurre en Lima, en
Trujillo –que las arroja por Huanchaco–
y en muchas otras ciudades. Lo hacen las
autoridades, ¡qué decir de la población!

Segundo, la disposición
de residuos sólidos. Este es un país muy
sucio donde no se ha planificado bien
este tema y los residuos se arrojan al
ambiente.
Tercero, los bosques y
todo lo que hemos hablado antes.
Cuarto, la contaminación
del aire en las ciudades, que es
dramática. La absurda importación de
autos usados promueve la contaminación
por el uso de combustible diésel. Esta
ha sido la medida más estúpida que pudo
darse, la de permitir que se importen
autos viejos que nadie quiere en sus
países de origen.
Quinto, y lo digo en
quinto lugar, las actividades mineras.
¿Cómo se debe educar?
Utilizando los medios masivos de
comunicación, el poder de convocatoria
de los gobiernos locales, la educación
formal pública y privada – trabajando
mucho con los maestros– y todos los
medios posibles. En ese sentido, el
objetivo 6 del Proyecto Educativo
Nacional, que se refiere a la sociedad
educadora, debió ser más amplio.
Entre nosotros, hay que
decirlo, existe un patriotismo
hipócrita. Se saluda a la bandera, se
habla de los héroes, pero nuestro suelo
patrio no lo cuidamos. Pues bien, ese
debe ser el objetivo patriótico de la
educación ambiental.
R: El tema de la pesca es
ejemplar en esto. Los niveles de
contaminación por las fábricas de harina
de pescado es muy grande y no existen
sanciones reales ni control.
AB: La harina de pescado
ha duplicado su precio y no se usan esos
recursos para solucionar el problema de
la contaminación del mar. Hay un proceso
de reconversión de algunas empresas a la
pesca de consumo humano, con la
anchoveta, por ejemplo, que se usa para
hacer anchoas enlatadas, de gran
demanda. Con 4 toneladas de anchoveta se
obtiene una tonelada de anchoas a cinco
veces el precio que una tonelada de
harina que usa la misma cantidad. Con
los productos pesqueros para consumo
humano se obtiene una mayor
rentabilidad. Hay beneficios sociales,
también, porque se ocupa mucha mano de
obra y los pescadores artesanales ganan
más. Hay mucho valor agregado en la
industria pesquera para consumo humano,
unas cinco veces más que con la harina
de pescado.
Se ha depredado mucho el
mar en la pesca de la anchoveta para
harina. Los pescadores industriales
están mirando cada vez más este asunto
del consumo humano directo y esto es
interesante. Las cinco millas desde la
costa para los pescadores artesanales
pueden, asimismo, mejorar sus ingresos
con la pesca para consumo humano
directo.
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