Personajes

Brack, el patricio de la biodiversidad

Hoy se celebra el Día Mundial de la Biodiversidad, pero esa torta no merece velas en Perú. No hay estrategia para defender nuestros recursos, no hay aliento, al menos ese que demostraba el gran Antonio Brack.

Si Antonio Brack viviera habría más esperanza. Más esperanza para los bosques andinos, la amazonia virgen y el mar de Grau, de Quispe, de todos. Hoy se conmemora el Día Mundial de la Biodiversidad y en Rumbos queremos reconocer al caballero de la defensa del medio ambiente, al hijo de Villa Rica que luchó hasta la muerte por una quimera: la deforestación cero.

Y su bandera no fue coyuntura, fue consecuencia. Su vida fue un continuo aprendizaje para poder emprender cambios y hacerle entender a la gente que la tierra está primero. Por eso, si él viviera, el actual Ministerio del Ambiente -de la economista Elsa Galarza- no hubiera renunciado de manera bochornosa a su facultad de ordenamiento territorial, el candado verde para planificar el uso sostenible y adecuado del territorio.

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Así hubiera sido. Brack lo demostró en la cancha. No sólo fue el primer ministro de Ambiente en la historia del Perú, sino que, de lejos, fue el mejor. Por eso se opuso a la minería ilegal de Madre de Dios, que durante más de cuatro décadas hizo lo que quiso en esa estepa verde, contaminando, talando, matando.

Educador, ecologista, escritor e investigador, publicó decenas de libros y más de 200 artículos sobre recursos naturales y el medio ambiente. Más de 30 años investigando los recursos del país y censando debilidades, lo curtieron y validaron socialmente. El gringo no tenía que ponerse poncho y chullo para la foto en el caserío, él lo recorría con botas de jebe y cuando usaba poncho le quedaba bien. No era un disfraz, era una extensión de sus trajes y corbatas que se ponía en las conferencias para defender la tierra.

Toda una vida al servicio del país. Fue el primer ministro del Ambiente. Foto: El Comercio

Como parte del reconocimiento internacional a su espíritu inquebrantable, el 2004 recibió el “Premio del Blog Esteban Campodónico” por sus honorables servicios a la sociedad peruana, una tarea que compartió con su eterna compañera, la socióloga, Cecilia Mendiola.

Y como siempre fue un adelantado a su tiempo, entendió que la batalla necesitaba miles de soldados, por eso condujo el programa de televisión La buena tierra, donde divulgaba los alcances de la biodiversidad, el desarrollo sostenible, y entusiasmaba a los peruanos mostrando que el país era más que malls de concreto, selfies en Machu Picchu y paseos en Paracas, asustando delfines y lobos marinos.

Pero, además, el gringo realizó un estudio minucioso y planteó, en lugar de las clásicas 8 regiones naturales de Jaime Pulgar Vidal, una clasificación en 11 ecorregiones porque permitían explicar y entender mejor nuestra despensa biodiversa.

Si Antonio Brack viviera, los 84 ecosistemas que tiene el país -de los 103 del mundo- tendrían más esperanza en sobrevivir. En ganarle la guerra a las sierras eléctricas, los palmitos malditos y las nodrizas asiáticas que pescan cardúmenes y pagan miserias.

Estamos seguros que todo estaría mejor. Que el ministerio volvería a ser el escudero de las aves, peces, insectos y toda la fauna que la gran empresa extractiva asociada a bancos y corporaciones de alimentos, pone en la guillotina, depredando ecosistemas, envenenando ríos y contaminando los cielos.

La despensa peruana es deslumbrante y única. Foto: Ministerio del Ambiente

Brack no está y la curva sigue cayendo. Cada vez hay más especies en riesgo de extinción. No hay nadie que se oponga a las carreteras que cortan reservas y áreas de conservación. Nadie alza la voz por las comunidades aborígenes. Todos callan y se conforman escribiendo en su Facebook sobre sus intenciones. Pura retórica.

El Perú está entre los diez países de mayor diversidad de la Tierra, conocidos como “países megadiversos”, por su riqueza en ecosistemas, especies, recursos genéticos y culturas aborígenes con conocimientos ancestrales. Nuestro país tiene una flora calculada en 25 mil especies, somos el quinto en el mundo en especies de plantas con propiedades medicinales. Por si fuera poco, somos el número uno en diversidad de peces (10% del total mundial), somos el segundo en aves, tercero en anfibios y el campeón en especies endémicas.

Al 2021, año del bicentenario de la independencia, se supone que el Perú debería ser el líder en conservación y haber tejido una serie de beneficios para su gente. Sin embargo, la realidad es otra. El gobierno no da muestras de ser un protector del medio ambiente. y son los esfuerzos individuales los que promueven el cambio e intentan cambiar el chip de los peruanos. Hay que parar ya con el desmadre ecológico.

Si Brack viviera, los pájaros cantarían más fuerte, los delfines saltarían más alto y los grandes deforestadores sonreirían menos. Si el gringo estuviera, el Ministerio de Ambiente no agacharía la cabeza. La tendría altiva y sin dudas ni murmuraciones.

 

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Redacción Rumbos

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