Rutas Cortas

Aquicito nomás: Canta limeña

Cantamarca, legado arqueológico de la sierra de Lima. Foto: Juan Puelles

No hay que alejarse demasiado de la ciudad para disfrutar del campo y la naturaleza en Canta, un pueblo de aires andinos a tres horas de la capital.

Rosario Gavidia Romero / Revista Rumbos

Truchas. Apetecibles, ricas, hacen pensar en la repetición. Uhm, quizás no. Tal vez sea mejor buscar, encontrar, acercarse a las bodegas y a esos puestecitos callejeros, en los que se vende leche recién llegada del establo, además de yogurt, manjar blanco y quesos hechos en casa.

Plaza de Armas de Canta. Foto: Promperú

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Buen provecho en Canta, provincia de la sierra limeña que, más allá de su exquisita comida, les regala a los viajeros panoramas apacibles, bucólicos, marcadamente andinos que son descubiertos entre la sorpresa y el entusiasmo, después de tres horas de viaje.

Travesía de fin de semana. Adiós al cemento, bienvenidos los cerros que suben y bajan, y los recorridos por la plazuela de Roccha, la Casa Cuartel, la Plaza de Armas y la iglesia matriz Inmaculada Concepción, donde en mayo se realiza la fiesta de las cruces.

Después es tiempo de ascender a la comunidad de Pariamarca, con su piscigranja de truchas y su Trujillo Chico, un nombre que evoca a los líderes apristas que se refugiaron aquí, después de la rebelión acaecida en esa ciudad del norte en 1932. Una interesante lección de historia antes de empezar la caminata hacia la Cueva Santa y Chaule.

Panorama de verdor en Canta. Foto: Promperú

Cuentan los lugareños que en esta oquedad fue hallada la imagen de la patrona de Pariamarca, la Virgen de la Cueva Santa. Contarán los andariegos al volver a sus hogares, el fantástico panorama de montañas y quebradas que otearon desde Chaule (un mirador en la ruta). Al descender, los pasos se detienen en la Cruz de los Mártires, para luego enrumbar hacia otros atractivos.

Una planta quesera, una granja modelo propiedad de Fidel Castro y la casa del profesor Ciro Velasco, quien comparte sus técnicas para la crianza de abejas. Fin de la jornada. Descanso. Recuperarse. Volver a la ruta. Subir a Cantamarca (3.660 m.s.n.m.), legado arqueológico de la cultura del mismo nombre (1200 a 1500 d.C.). En su cima hay una parroquia que alberga una cruz venerada.

Las últimas visiones: la laguna de Antaycocha, las zonas de Oroge y Llactapampa. ¿Los últimos recuerdos?… es difícil saberlo, Canta está tan cerca, que se justifica más de un retorno, para seguir cantando, perdón, escribiendo sobre sus encantos.

En Rumbo

El viaje: Canta se encuentra aproximadamente a tres horas de Lima. Distancia: 101 km. Partida: Kilómetro 22, Paradero Trapiche (avenida Túpac Amaru, Carabayllo); y al frente de la Universidad Nacional de Ingeniería (avenida Tupac Amaru, Rímac). Costo: 15 a 25 soles.

Recomendaciones: Lleve ropa abrigadora para las noches, un sombrero para protegerse del sol matutino y zapatos resistentes que le permitan andar con comodidad.

Escapadas: Pariamarca (2.930 m.s.n.m), se encuentra a 5 km (20 minutos por carretera). Cantamarca (3.660 m.s.n.m.), está a 17 km (una hora por carretera).
En la avenida 26 de junio se consiguen las movilidades respectivas.

Pernocte: Consorcio 5 estrellas. Web: www.consorcio5estrellas.com. Teléfono: 949 111422.

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Redacción Rumbos

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