Cultura

Festival de Cine de Lima: Wiñaypacha, una visión del mundo aymara

Wiñaypacha, la historia de dos ancianos en un lugar remoto del altiplano peruano. Foto: Wiñaypacha

Durante el Festival del Cine de Lima se proyectó Wiñaypacha, una película que refleja la identidad altiplánica

El hombre del ande vive constantemente conectado a la naturaleza. Y como todo ser humano, necesita de seres divinos para poder sentirse seguro. Ahí están los Apus, los cerros, los sitios sagrados…

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Esa parece ser el universo que explora Oscar Catacora en Wiñaypacha, la opera prima del director puneño y que se ha visto en estos días en el 21 Festival del Cine de Lima , la cual además concursa en la sección Hecho en el Perú de las muestras paralelas del festival.

“Wiñaypacha” quiere decir eternidad y narra la historia de una pareja de ancianos de más de ochenta años que viven aislados en un lugar remoto de los Andes.  Se trata de “Willka” y “Phaxsi” una pareja  que espera a que a su hijo regrese  y ruegan para que el gélido viento de los Andes lo traiga de vuelta.

 

Rodada a a 5,000 metros sobre el nivel del mar y al pie del Allincapac, la película está hablada íntegramente en lengua aymara, lo cual marca un hito especial en el cine peruano  y es evidente su marcado sabor indigenista.

Esta ópera prima recibió el premio del Ministerio de Cultura en el concurso de proyectos de largometraje regional del 2013. Y es tan satisfactorio verla ahora realizada y en concurso. Catacora, cineasta autodidacta de 30 años, y de origen aymara nunca imaginó que esta película ganaría un premio para su realización y menos que tuviera tanta acogida por los asistentes al festival.

Un vacío en el cine peruano que nuevamente es llenado por Wiñaypacha y que en su tiempo hizo también la emblemática Kukuli, otro largometraje de factura cusqueña y la primera película peruana hablada en quechua.

 

Pero la película no solo se resume a ser hablada íntegramente  en la lengua ayamara sino  que todo el equipo humano detrás de la realización está conectado de una u otra forma con la tradición altiplánica y muchos del equipo de producción son parte de la familia de Catacora. La madre tiene a su cargo la dirección de arte. Uno de los ancianos protagonistas, Wilka, es Vicente Catacora, abuelo del director, Tito Catacora es el productor y quizás este halo familiar que tiene la película pueda percibirse en la fusión entre documental y ficción. Muchas de sus escenas parecen sacadas de las fotografías de Martín Chambi. Y en fin, cada detalle ha sido cuidado y da como resultado un hermoso documento de la vida en las alturas.

Luego del festival, la película será proyectada en las salas de cine todavía el próximo año. Lo que sí  aseguramos es que esta película quedará como un registro histórico y un aporte a la comprensión del mundo aymara.

 

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Redacción Rumbos

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