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Destino norte: reino Moche

Arqueología, gastronomía y naturaleza en la fantástica Ruta Moche. Foto: Promperú

Arqueología, gastronomía y naturaleza en los antiguos territorios de las civilizaciones prehispánicas más importantes del norte del Perú.

Entre los siglos I y IX d.C., los moches sembraron las semillas de su civilización en varios valles de la costa norte, siendo los actuales territorios de La Libertad y Lambayeque, las zonas principales en la que consolidaron su poder. Allí, entre la arena y el verdor, erigieron templos y pirámides que hoy son parte de una atractiva ruta turística.

El museo de la Dama de Cao es uno de los atractivos de la ruta. Foto: Wendy Rojas

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Los moches eran recios hombres de mar, excelentes ingenieros, finos orfebres, eximios tejedores y hábiles ceramistas. Su estructura social altamente jerarquizada, se sustentaba en dos pilares fundamentales: el poder militar y la influencia religiosa. Estos rasgos predominantes se evidencian ahora, al recorrer la herencia arqueológica de los antiguos pobladores del norte peruano.

Pero la llamada Ruta Moche no solo es legado ancestral. Es, también, playa, valle y desierto, belleza paisajística y exquisiteces gastronómicas. Una propuesta variada en la que se puede conocer la Huaca Rajada –donde se halló al Señor de Sipán- Batán Grande, Túcume, El Brujo –aquí se encontró a la Dama de Cao- Chan Chan y las huacas del Sol y de la Luna.

Después de tanto trajín histórico, lo ideal es descansar en los albergues que se encuentran en la campiña, donde reina el sosiego y la gastronomía local tiene sabor a intimidad. Estas experiencias relajantes, se complementan con el trino de las aves que habitan en los bosques secos de Pómac y Cañoncillo.  

Experiencia relajante y naturaleza prístina en Cañoncillo, un bosque increíble . Foto: Wendy Rojas

La travesía se vuelve vivencial en la campiña de Moche (en las afueras de Trujillo), donde el artesano Julián Bravo comparte y enseña sus secretos sobre la artesanía local a los turistas. Si todo esto no le parece suficiente, recuerde que aún le falta acercarse al mar para contemplarlo y, por qué no, para retar a las olas en Pacasmayo (La Libertad). Si nunca lo ha hecho, no se preocupe. En el hotel El Faro le enseñarán los secretos del surf.

En Rumbo

Distancias: De Chiclayo a: Ventarrón, 12 km; Túcume, 35 km; Huaca Rajada, 28 km; Bosque de Pomac: 40 km; Museo Tumbas Reales: 15 km. De Trujillo a: Chan Chan, 5 km; Huaca del Sol y la Luna, 8 km; El Brujo, 60 km.

El viaje: Desde Lima a Trujillo y Chiclayo por la Panamericana (10 y 12 horas respectivamente, viaje en Cruz del Sur: (www.cruzdelsur.com.pe). También hay vuelos diarios.

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Acerca del autor

Wendy Rojas

Fotógrafa y viajera.

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