Rutas Cortas

Ayavirí ¡Viva la Lima rural !

Ayavirí , la ruralidad está muy cerca de Lima

El acogedor pueblito de Ayavirí, con sus añejos balcones, calles empedradas y casas de adobe, es el mejor punto de partida para conocer lagunas y nevados inolvidables y alejarse del bullicio citadino cualquier fin de semana. Elige, pero ¡vete ya!

Iván Reyna 

Perderte en la ruralidad de Ayavirí, con tilde en la última “i”, en la provincia lineña de Yauyos,  es andar por sus empedrados caminos que te llevarán a tratar con gente sencilla y amable. Y que antes de lo que menos pienses te sentarán sobre una rústica mesa y saborearás un sabroso patache.

Quién podría pensar que un poco de trigo, queso y unas hojas de muña, pueden levantar el ánimo. Pues sí, con esta sencilla sopa local, unido a un matecito de ayalón  y bajo el silencio infinito de un cielo luminoso, a  más de tres mil metros, uno se dispone a tomar en serio la faena del recorrido que tocará realizar.

Callecitas empedradas invitan a caminar por Ayavirí. Foto: Difusión

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Ayavirí , es tierra de exquisitos quesos artesanales que gozan de buena aceptación en el mercado limeño. Al rayar el alba no hay que olvidar de llevar un trozo de estos magníficos quesos para el camino. Pues gélidos nevados y lagunas de la parte alta esperan. El paso es necesariamente acompañado por huallatas que siempre andan en parejas, y asi es como se llega hasta los restos arqueológicos de Cullpamarca y en donde se pescan tanbién suculentas truchas.

Pero un rosario de escenarios andinos, aún nos espera: Ñauñacu, Ampa, Yaulía, Carhuayo, Pantani, Tucumachi, Cachipampa y luego nos sorprende la catarata de Pilacanchani . Sorprendentes son precisamente  sus caídas de agua de al menos 40 metros de caída libre y sus historias de sirenas que aparecen en luna llena.

Quebradas y montañas . Paisajes hechos para contemplar . Foto: Difusión

Al llegar a la azulada laguna Huascacocha, aquella misma que da origen al río Mala, un manto helado nos golpea el rostro  y entonces se puede observar detenidamente la cantidad de tonos azules que posee. La laguna se asemejan un tanto a una playa con arena blanca. Los nevados que la alimentan: Llongote, Huayna Cottoni y Ticlla retroceden con el calentamiento global. Aún así, detrás de esta aparente fragilidad, la fascinación por los paisajes y los misterios insondables de los apus que la acompañan no se tardan en llegar. Cuán impresionante puede ser estar parado aquí.

Laguna Huascacocha Azules que reflejan el cielo. Foto: Revista Rumbos

No hay que pensarlo dos veces. Hay que extender la carpa, disponerse a pescar otra generosa trucha y abrigarse mucho por que irse de aquí sin contemplar la noche es un desperdicio.

Antes de iniciar la marcha de regreso, fija bien estas imágenes en la memoria, guarda estos paisajes en tus retinas. Esta es la imagen de la sierra viva y sobrecogedora. Es un destino fascinante donde siempre se está en movimiento, como los zorros que nos acompañan, casi sin dejarse ver, o como las nubes que huyen de la costa ingrata para cobijarse en la cordillera.

En Rumbo

Llegar: En el pueblo de Mala hay transporte público hacia Ayavirí. El servicio es brindado por una minivan.

Tiempo: 5 horas

Costo: S/. 25

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Redacción Rumbos

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