Rutas Cortas

Lomas de Paraíso: verdor y aire puro sin salir de Lima

Lima es más que una franja desértica. La capital oculta entre sus cerros extensas alfombras verdes. Eso es lo que ocurre en Paraíso,  las lomas de Villa María del Triunfo.

Escaleras arcillosas conducen a los distintos pisos altitudinales de las lomas de Paraíso, las cuales llegan hasta los 1 200 metros. Todo un reto. En el ascenso se observan pinturas rupestres. Un venado y un caracol son las evidencias dejadas por los hombres del periodo lítico.

Las lechuzas aún pueblan estos paisajes. Foto: Difusión

MÁS RUMBOS: Lomas de Lima: descubre la naturaleza en la ciudad

Durante su andar, la niebla lo rodeará, dándole a su visita un aspecto surrealista, entonces, se olvidará de la ciudad y comenzará a disfrutar del canto de las aves y de la armonía de la vegetación, pero, también, tendrá visiones temerarias de profundos acantilados.

En las zonas más rocosas es posible observar a las tímidas vizcachas. No es lo único que verá. Si tiene suerte y ojos afinados, podría admirar distintas aves, como las lechuzas de los arenales, los cernícalos o quillichos, loros, turtupilines, gorriones europeos y hasta cinco especies de picaflores. Habitantes de los arbustos y los árboles de tara, huarango y mito.

Ascenso en las Lomas de Paraíso. Foto: Proyecto Lomas de Paraíso

Las lomas de Paraíso tienen 1 700 hectáreas de extensión, las cuales son surcadas por 2,6 kilómetros de caminos. Estos se pueden recorrer en dos o tres horas. En la zona hay guías lo que permite visitas organizadas y seguras.

Paraíso amenazado

Las lomas están en peligro. La construcción ilegal y la presencia de asentamientos humanos cuyos pobladores se dedican a la crianza de cerdos atentan contra este paraje biodiverso.

“La zona no es apta para viviendas, pues la mayor parte del tiempo se respira agua, lo que desencadena una serie de enfermedades respiratorias”, advierte Juan Villantoy, director de la oenegé ALEV.

La flor de stenomesson. Foto: Difusión

Una recomendación que se debe tomar seriamente, pues estas lomas almacenan la mayor cantidad de agua en la costa peruana, después de las de Atiquipa (Caravelí, Arequipa), razón por la que ostentan la mayor reserva de flores de Amancaes. Pero eso importa poco a los los traficantes de terreno.

Cuentan los lugareños que las lomas ofrecen espectáculos memorables. En verano se tiñen de naranja por la flor de stenomesson, mientras que en invierno se ‘visten’ de amarillo por la flor de amancaes. Lamentablemente, la desordenada ocupación del hombre atenta contra la magia de la naturaleza.

En un sector de estas lomas avanza la ocupación de viviendas. Foto: Wendy Rojas

En Rumbo

Cómo llegar: Del paradero hospital María Auxiliadora o Ciudad de Dios de San Juan de Miraflores, tome la línea 22 y baje en el mercado Paraíso.

Acerca del autor

Redacción Rumbos

Añadir comentario

Escribir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *