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Cultura

Peñico: nueva urbe arqueológica en el norte milenario

Una ciudad perdida entre los valles de Supe y Huaura abre sus puertas al mundo tras 3800 años de historia… y mucho por contar.

Si alguna vez te has preguntado cómo se conectaban las culturas de la costa, los Andes y la Amazonía antes del Imperio Inca, la respuesta podría estar en un rincón poco explorado del norte chico peruano. Su nombre: Peñico, una joya arqueológica silenciosa que acaba de ser revelada oficialmente tras casi una década de investigaciones. Fundada hacia el año 1800 a.C., esta ciudad fue un centro urbano de integración social entre pueblos de diferentes geografías y culturas.

El nuevo capítulo de la civilización Caral

En una reciente presentación en el Ministerio de Cultura, la arqueóloga Ruth Shady —sí, la misma que puso a Caral en el mapa mundial— anunció que Peñico ya está listo para recibir visitantes. El sitio forma parte del universo cultural de la Civilización Caral, considerada una de las más antiguas de América. Pero Peñico tiene una historia propia: fue construida sobre una terraza que mira al río Supe, rodeada de cerros que rozan los 1000 metros de altura.

No se eligió al azar. La ubicación protegía al asentamiento de desbordes y deslizamientos, pero también potenciaba su conexión con los caminos de la costa, la sierra y la selva. Todo en Peñico parece haber sido diseñado con un propósito: intercambiar ideas, bienes y creencias entre distintos mundos.

El salón de los pututus: un himno en barro

Entre las 18 construcciones identificadas hasta ahora, hay una que se lleva todas las miradas (y oídos): el llamado Salón de los Pututus. Tallados en relieve sobre los muros de uno de los edificios más monumentales del sitio, estos instrumentos de viento —hechos con caracoles marinos y usados para convocar reuniones o anunciar ceremonias— revelan la importancia ritual y sonora de este espacio.

Se cree que en este edificio se llevaban a cabo las decisiones políticas y los rituales más importantes de la ciudad. Y los hallazgos lo confirman: figuras antropomorfas, esculturas en barro no cocido, collares elaborados con Spondylus y otros moluscos, crisocola, rodocrosita, hueso animal, cuentas de arcilla… y hasta herramientas líticas usadas para la vida diaria o ceremonias. Todo habla de una sociedad sofisticada y conectada.

¿Una ciudad construida sobre el prestigio?

Hay una hipótesis que resulta tan fascinante como poética: luego del declive de ciudades como Caral, Peñico habría heredado el prestigio y las redes de intercambio de sus antecesoras. Su posible papel en la extracción y comercio de hematita roja, mineral de fuerte carga simbólica en la cosmovisión andina, podría explicar su ascenso como nodo cultural.

Un festival para celebrar su legado

Para festejar su apertura al público, el próximo sábado 12 de julio de 2025 se celebrará el primer Peñico Raymi, una festividad andina que incluirá danzas, música, rituales a la Pachamama y reconocimientos a la población local. Será una oportunidad única para vivir la historia desde dentro, entre relieves antiguos y paisajes que aún conservan su energía sagrada.

Cómo visitar Peñico

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Ubicado a unas 4 horas y media desde Lima, Peñico se encuentra en el valle medio del río Supe, al que se accede tomando el desvío Caral–Ámbar a la altura del kilómetro 184 de la Panamericana Norte. Desde allí, un recorrido de 34 km por una vía afirmada te lleva directamente al sitio.

Ya cuenta con un Centro de Información e Interpretación moderno, estacionamientos y servicios básicos para el visitante. Y si prefieres una experiencia organizada, puedes unirte a los Viajes Culturales de la Zona Arqueológica Caral, que incluyen guiado oficial. ¿El dato útil? Reservas al +51 955 881 340.

Peñico ya no es solo un nombre en los informes arqueológicos. Es una invitación a viajar hacia el origen mismo de la organización social en los Andes. Y desde ahora, está abierto para todos.

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