Ambiente

Ashaninkas gestionan su propio plan de manejo forestal

Capacitan en aprovechamiento forestal a comuneros asháninka. Foto: Andina

Comunidades nativas ven con nuevos ojos las oportunidades comerciales y sostenibles de los bosques.

En la selva central del Perú hace varias décadas que la deforestación avanza indiscriminadamente con el afán de ampliar la frontera agrícola, en una zona dónde solo una poca cantidad de suelos es apto para los cultivos perennes y en la que además existe un saqueo selectivo de especies forestales. Estas practicas unidas a la construcción de carreteras para la conectividad entre localidades y el sobrepastoreo en estas zonas han alterado los bosques tropicales húmedos de la región.

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En el mercado nacional existe un muy reducido número de instituciones y mecanismos que aseguren y promuevan la producción y consumo de madera de origen legal. Por ejemplo, en el reglamento de compras públicas no se ha incluido nada específico sobre sostenibilidad y/o legalidad de productos de origen natural. Es poca la promoción de las especies tropicales nativas, pues estas debieran ser más que una alternativa, un nuevo producto para las nuevas necesidades del mercado.

Por estos y otros indicadores que permitan aprovechar los bosques y no se continúe con su depredación, el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) realizó un taller sobre aprovechamiento forestal de productos maderables y comercio legal de la madera en la comunidad indígena Impitato Cascada, ubicada en el distrito de Pichanaqui, provincia de Chanchamayo, región Junín.

En esta jornada, los especialistas de la Administración Técnica Forestal y de Fauna Silvestre (ATFFS) capacitaron a un grupo de comuneros asháninkas sobre las oportunidades de mercado para la madera de origen legal y certificada  así como las opciones comerciales para las especies maderables poco utilizadas.

El manejo forestal ambientalmente apropiado garantiza que la forma en que se realice la recolección de madera y productos no maderables contribuya a mantener la biodiversidad, la productividad y los procesos ecológicos del bosque.  Además la tendencia mundial hace prever que el manejo comunitario de bosques es rentable y que puede frenar la deforestación y dejar beneficios. En ese sentido la comunidad de Impitato Cascada ha tramitado una documentación para la aprobación de su plan de manejo forestal, el cual aún se encuentra en proceso de autorización, sin embargo en este taller se ha decidido comprometer desde ya a los comuneros en actividades de vigilancia y control forestal.

Una experiencia que citamos es la que obtuvieron dos comunidades indígenas en Brasil y Guatemala.  Otorgarles derechos sobre el uso de sus bosques evitó la liberación 5.400 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) en veinte años. Haciendo cuentas, las comunidades nativas de  esos dos países latinoamericanos hicieron un servicio ambiental a toda la humanidad : con la adecuada gestión de sus bosques se neutralizaron las emisiones contaminantes generadas por más de mil millones de automóviles en un solo año.

Si todo marcha bien para la comunidad ashaninka de Impitato Cascada muy pronto ellos al igual que otras comunidades dueñas en parte del manejo adecuado de sus bosques  atraerán capitales por captura de carbono y promoverán una inversión inteligente para tener un mundo más estable desde el punto de vista climático, sin duda una buena noticia para todos.

El dato: 

Anualmente se producen en el país cerca de 43 mil metros cúbicos de madera aserrada con certificación FSC. Y en Madre de Dios el 48% del volumen de madera aserrada, proveniente de concesiones y permisos, es materia certificada.

No solo el comercio ilegal de especies maderables disminuye nuestra cobertura boscosa, los pastizales es otra causas de la deforestación de América del Sur, apunta la investigación sobre el uso de la tierra que realizó la Universidad de Wageningen y del Centro para la Investigación Forestal internacional (CIFOR). Pero hay más: De todos los países sudamericanos estudiados, solamente en Perú, “la pequeña agricultura se presenta como una causa importante de desmonte de los bosques”, reza la publicación de la investigadora Veronique De Sy.

Acerca del autor

Wendy Rojas

Fotógrafa y viajera.

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