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Tres Cañones. Entre montañas y cultura, Espinar revela la magia del sur del Perú. Foto Nico Cassan
Destinos Largos

Espinar: un brindis por un destino maravilloso

Cuando la naturaleza, la historia y la cultura viva son parte de una misma ruta turística, el éxito de la travesía está asegurado. Esa es la conclusión a la que llegó el equipo periodístico de Rumbos, luego de explorar las zonas arqueológicas y los tres cañones de Espinar, la “otra maravilla del Cusco”, con profesionales del gobierno regional, la municipalidad y la Cámara de Comercio. Descubre con nosotros este fascinante destino.

Por Rolly Valdivia Chávez

Fósiles y trazos rupestres. Queuñas, yaretas y puyas Raimondi. Vicuñas, tarukas y vizcachas en un ruta de altura, en un circuito prometedor, en un destino por descubrir con calma, sin prisas, con curiosidad de explorador. Paso a paso en las pampas de ichu, en los acantilados majestuosos que encañonan el cauce de tres ríos, en las callecitas evocadoras en las que transita el pasado.

Legado prehispánico y herencia colonial que asombra por su valor histórico y artístico. Tradiciones y costumbres surgidas en el tiempo de los antiguos. Sabores intensos y celebraciones memorables en una escapada al Altiplano, en una travesía reveladora, en un itinerario hacia pueblos y comunidades que ansío conocer, que ya están cerca, que me dan la bienvenida con un sol brillante.

“Es un buen presagio. Me irá muy bien”, pienso y hasta me arengo cuando el Inti de los pueblos originarios espanta al friecito que se quedó del amanecer. Arropado y quizás hasta bendecido por sus rayos, empiezo a peregrinar por los caminos históricos, arqueológicos y vivenciales de la provincia de Espinar, la otra maravilla de Cusco, como la llaman los orgullosos hijos de esta tierra.

Maukallaqta Foto: Rolly Valdivia

Una maravilla que muchos ignoran, pero que está ahí, esperándote para que recorras su pasado en las zonas arqueológicas de K’anamarca, Mauk’allaqta y T’aqrachullo y te acerques a la naturaleza y a la impactante geografía de los Tres Cañones de Suyckutambo. También para que te deleites con un lechón de cordero en una fiesta popular, en un recreo campestre o en un restaurante sofisticado.

K’anamarca Foto: Rolly Valdivia

Pero siempre hay más en Yauri, la capital provincial a 220 km al sur del Cusco, y en los ocho distritos de Espinar. Vamos. Despójate de las dudas y atrévete a conocer este destino prometedor. No te dejes intimidar por la altura (3915 m s. n. m. en la ciudad) ni por el viento helado. Verás que, en cada salida y excursión, tu espíritu viajero y hasta tu alma se sentirán abrigadas por el calor de la aventura.

Baile en comunidad

Celebración Foto: Rolly Valdivia

Fin de fiesta en la cancha convertida en campo ferial y pista de baile. No siempre es así. Hoy se disputa un partido especial en el estadio de Suyckutambo. Los jueces no expulsan a los jugadores. Todo lo contrario, ellos premian a los criadores de las llamas y alpacas más pintonas. Tampoco hay gritos de gol, pero si hartas vivas, bravos y hurras a más de 4000 m s. n. m.

Hoy, los comuneros de Echoccollo, Chaupimayo y Cerritambo, brindan y zapatean por el aniversario de la creación política de su distrito. Su alegría es contagiosa y dibuja sonrisas en los rostros de los visitantes que ya no se sienten tan extraños. Todos somos bienvenidos y tratados con cariño, entonces, alguien se acerca, me saluda con respeto y me invita un traguito. Quiere compartir su felicidad conmigo.

Foto: Rolly Valdivia

Uno que podría convertirse en dos, máximo tres, como los cañones. Nada más. Esa es mi consigna celebratoria, mientras mi nuevo amigo —chullo, chompa blanca de lana, pantalón de bayeta— bailotea rítmicamente haciendo sonar las campanas y cencerros que cuelgan de su pecho. Cerca de él, sus hermanos, sus paisanos, se preparan para ingresar danzando al estadio convertido en campo ferial.

Aquellas imágenes son una revelación en la jornada que se inició en la madrugada. Despertar, abrigarse, salir de Yauri. Bajar en Machu Puente, donde el río Apurímac discurre mansito y angosto. Volver a la movilidad. La carretera, las curvas, la pampa y las primeras visiones del Área de Conservación Regional (ACR) Tres Cañones desde la Garganta del Diablo, desde las alturas rocosas de T’aqrachullo.

Suyckutambo Foto : Rolly Valdivia

La llegada a Suyckutambo. La fiesta, el colorido, la música y las palabras en quechua. Cultura viva, la llaman los estudiosos. Experiencia inolvidable, es mi modesta conclusión motivada por los momentos mágicos —digamos maravillosos — que “coseché” en mis dos días y una noche de andanzas turísticas en un territorio milenario, habitado por el hombre desde el periodo precerámico (5000 a. C.).

Viaje al pasado

Lo admito, los espinarenses no mienten. Su provincia es una maravilla y no voy a discutirlo, más bien, trataré de demostrarlo contándote mi experiencia. Todo comenzó en los recintos circulares y rectangulares, en los templos, plazas y viviendas, en los talleres, los reservorios y los caminos de K’anamarca, un bastión del pasado erigido hace 1200 años en el distrito de Alto Pichigua.

Caneño Foto: Rolly Valdivia

Habitada por los k’anas —un señorío aimara surgido tras el ocaso de tiahuanaco— y los incas, los poderosos “Hijos del Sol”, en “su construcción se utilizó diorita verde, una piedra que no existe en la zona”, refiere el arqueólogo Bernardo Aparicio, quien en 2006 encontró una cámara funeraria debajo de una vivienda. El hallazgo confirmaría una costumbre de enterramiento propia de los k’anas.

Un salto en el tiempo. Del pasado prehispánico a la deliciosa actualidad en el recreo campestre Inka Maya de Yauri, donde mi paladar cayó rendido ante el lechón de cordero. Más allá de su nombre, el plato de bandera de la provincia no tiene carne de cerdo. El “lechón” hace referencia a un corderito tierno bien condimentado y horneado que se sirve con montoncitos de papa, chuño o moraya.

Planta de Lácteos : Foto Nico Cassan

Muy recomendable como el paseíto vespertino por la iglesia colonial de Santa Ana en la plaza de Armas y en la icónica torre exenta de Huaycho. Esta fue erigida con piedra y argamasa en el siglo XVIII “sobre una de las siete colinas de la llaqta de Yauli. Iba a ser un usno ceremonial, pero los españoles construyeron una torre”, comenta Marco Jiménez, un historiador del pueblo k’ana.

Foto : Rolly Valdivia
Foto: Rolly Valdivia

Apurar el paso para darle un vistazo a los vestigios paleontológicos y arqueológicos de la Sala Interpretativa K’ana, al arte religioso colonial del espectacular templo San Juan Bautista del cercano distrito de Coporaque; y a las moderna instalaciones de la planta de quesos Placme. Un recorrido agotador, pero mi cansancio desaparece en la cena con sabores novoandinos del Machupicchu Restaurant.  

Foto: Rolly Valdivia

Cañonazos viajeros

“Lágrimas de hielo”, escribo en mi libreta de notas cuando veo el rocío a través de la ventana de la movilidad que me aleja de Yauri, pero no de la provincia de Espinar. El día despierta con frío, aunque nunca tanto como para congelar mis ganas de seguir ruteando. Si eso hubiera pasado, el brindis en Suckuytambo y las visiones de Tres Cañones no serían parte de mis vivencias y recuerdos. 

T’aqrachullo Foto: Rolly Valdivia

“Aquí existe una dualidad natural y arqueológica”, me explica la ingeniera ambiental Kelly Molina Gutiérrez de la Gerencia Regional de Recursos Naturales y Gestión Ambiental del Cusco, desde lo alto del farallón en el que los antiguos erigieron T’aqrachullo (4081 m s. n. m.). Este asentamiento ocupado por los waris e incas, es la atalaya perfecta para contemplar los tres cañones de Suyckutambo.

Un escenario geográfico que conmueve por su inmensidad. Un refugio para la fauna y flora altoandina que empezó a formarse en el Cretácico y el Holoceno. Un potencial atractivo turístico en el que los cauces de los ríos Callumani, Cerritambo y Apurímac, discurren encañonados por los farallones de origen volcánico de hasta 250 m de altura, que sus aguas erosionaron lenta y persistentemente.

Tres Cañones, declarada ACR en enero de 2011, es la maravilla mayor entre todas las maravillas de Espinar. Proteger este espacio y convertirlo en un atractivo sostenible es el reto y el compromiso asumido por la Gerencia Regional de Comercio Exterior y Turismo del Cusco, los gobiernos locales de la provincia y la Cámara de Comercio de Espinar. Todos juntos podrán lograrlo.

Salud por eso, pensé en el tercer traguito en Suycktambo. Ese era mi plan, un plan que no termina, un plan en el que faltaba visitar Mauk’allaqta —con sus chullpas de piedra y barro—, y unas pinturas rupestres en la que se distinguen grupos de camélidos. La travesía termina. El sol se oculta. El frío me atrapa en el retorno a Cusco. No me importa. Los recuerdos me abrigan, me protegen, me acompañan hoy, me acompañarán siempre.  

En Rumbo

La ruta: la carretera a Yauri se encuentra totalmente asfaltada.

Tiempo: el viaje en bus demora alrededor de 6 horas.

Frecuencia: todos los días hay buses y vanes que cubren la ruta (desde las 4:00 a. m a 10:00 p. m.).

Precio: el costo de los boletos fluctúa entre los 40 y 65 soles.  

Punto de partida: Terminal Terrestre del Cusco (distrito de Santiago) o en el terminal ubicado en la avenida Huayruropata 1623.

Servicios: Yauri cuenta con diversidad opciones de alojamiento y alimentación. El hotel Don Bartolo (calle Santa Rosa 308) y el Machupicchu Restaurant (calle José Olaya D-6) son excelentes alternativas.

Accesible: Espinar tiene una posición privilegiada en el Circuito Sur, la principal ruta turística del país. A su capital, Yauri, se llega por carretera desde Arequipa (por el cañón del Colca) y Puno (por la provincia de Melgar)

Biodiversidad: en las 39 485 hectáreas de la ACR de Tres Cañones habitan vicuñas, cóndores, pumas, vizcachas, gatos andinos (oscollos) y de pajonal, parihuanas, búhos, tarukas, entre otras especies. En cuanto a la flora, resaltan las puyas Raimondi, los queñuales y los pajonales.

Paleontología: Espinar tiene las condiciones para ser considerada la “Capital Paleontológica de América”. En la provincia se han encontrado fósiles de milodontes, toxodontes, gliptodontes, mastodontes y megaterios. También árboles y plantas fosilizadas con 10 millones de años de antigüedad.

Rumbos agradece al Gobierno Regional del Cusco, a la Gerencia Regional de Comercio Exterior de Turismo, a la Municipalidad Provincia de Espinar, a la Municipalidad Provincial de Suyckutambo, a la Cámara de Comercio de Espinar y a todos los pueblos y comunidades de la otra maravilla del Cusco, por las facilidades brindadas para la realización de este reportaje.

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