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Cusco: aventuras en un valle que no es sagrado

Machu Picchu y el Valle Sagrado de los Incas son dos de los destinos principales del Cusco, pero, así como hay otras zonas arqueológicas espectaculares, como Choquequirao o Waqrapukara, existen otros valles capaces de sorprenderte. Si quieres aventurarte por una ruta alternativa en la provincia de Quispicanchi, acompáñanos en esta travesía por lugares que la mayoría de los turistas no incluyen en sus itinerarios.

Por : Rolly Valdivia Chávez

Adivina, adivinador: “si estoy en Cusco y te cuento que mañana temprano me voy de excursión al valle… ¿hacia dónde partiré? Tómate tu tiempo antes de contestar. Tic tac, tic tac, tic tac. Listo. Ahora sí, sin ser vidente ni hechicero te diré con absoluta convicción cual fue tu respuesta: ¡el Valle Sagrado de los Incas!

Disculpa mi falta de modestia, pero, confío en que estoy en lo cierto. Tanto así que, si esta fuera una encuesta, se advertiría que mi margen de error es de más/menos 2 por ciento. Ahora bien, si se tratara de un concurso televisivo, en este momento escucharías un acongojado “lo sentimos, tu respuesta no es la ganadora”.

Y es que me voy a otro valle. Uno que no es sagrado ni tan turístico (por ahora). Uno que no está al noroeste del Cusco (hay que darle la contra a la brújula). Uno en el que no visitaré Pisac, Ollantaytambo ni Chinchero (hay que explorar otros lugares). Uno que deberías conocer en tu próxima travesía al “ombligo del mundo”.

Como hay que predicar con el ejemplo, antes de partir hacia la Ruta Turística del Ausangate y al Área de Conservación Regional Tres Cañones, Rumbos exploró el Valle Sur, un circuito cercano y accesible (se puede recorrer utilizando el transporte público) que devela el pasado arqueológico, cultural y religioso del Cusco.  

Adivina adivinador: ¿qué atractivos conocí en la travesía? Tranquilo, no te angusties sino sabes la respuesta. Aquí te contaré sobre los lugares claves en un valle que te sorprenderá por sus construcciones preincas e incas, por sus templos coloniales, por su belleza paisajística y hasta por sus sabores. ¡Acompáñanos!

Rumbo al Valle Sur

Salir del Cusco (3400 m s. n. m.) en la mañana o en la tarde. Tú decides la hora y el cómo: ¿en un tour o “caleteando” en el transporte público? Ambas opciones son recomendables, divertidas, aventureras; pero, si decides ir por cuenta propia, prepárate para subir y bajar varias veces del bus, de la custer, del taxi colectivo.

Es el momento de partir. Rumbo al sur por un camino que se vuelve tentador en Saylla, con sus míticos chicharrones y su tocto (piel del cerdo crujiente). Seguir o detenerse. Dilema gastronómico. No es el único que se presenta en la búsqueda de Tipón, Pikillaqta, Rumicolca, la laguna de Huacarpay y el templo de Andahuaylillas.

El Valle Sur tiene buen sabor. Es cuy al horno con pastel de fideo y rocoto relleno en el desvío al parque arqueológico de Tipón (3560 m s. n. m.). Es, también, pan chuta —redondo, inmenso, suavecito y medio dulzón— en Oropesa, la “Capital Nacional del Pan”, que se encuentra antes de la ciudad preincaica de Pikillaqta.

Resistir la tentación. “Vade retro” chicharrón. Quizás más tardecito señor cuy. El plan es llegar cuanto antes a los andenes, las fuentes de agua y los canales de piedra de Tipón (a 25 km del Cusco. 40 min de viaje). Construido por órdenes de Huiracocha, este legado incaico es una auténtica joya de la ingeniería hidráulica.

El susurro de las aguas —adoradas y veneradas por los antiguos—, el verdor de los andenes diseñados por una sociedad agraria, la majestuosidad de las montañas andinas, la armonía lítica de los muros y escaleras, convierten a este parque arqueológico de 2200 hectáreas en un destino apacible, relajante, incomparable.

Pikillaqta: una ciudad preincaica

La ruta continúa. El rumbo se mantiene. Al sur, siempre al sur desde el lugar que hierve (el nombre Tipón provendría del quechua timpuy que significa hierve) hasta el “pueblo de las pulgas”. Esa es una de las traducciones de Pikillaqta (3250 m s. n. m.), el centro administrativo que los wari o huari erigieron a 30 km del Cusco.

Antes del predominio de los “Hijos del Sol”, entre los siglos VI y IX, los hombres de la primera estructura imperial andina, urbanizaron una zona templada de la cuenca del río Lucre. Hoy, los restos de sus monumentales construcciones de piedra hermosean un parque arqueológico de 50 hectáreas.

Cusco preincaico en la “pequeña ciudad” (otra traducción de su nombre) que, en realidad, no lo era tanto. Se cree que hasta 10 000 personas habitaron esta llaqta durante el apogeo de los wari. Pero el poder no es eterno. La crisis. El ocaso. El fin del imperio, entonces, la zona sería dominada por la etnia pinagua.

Desde el mirador de Pikillaqta se tiene una vista formidable de las más de 700 estructuras de piedra de esta zona patrimonial. No es lo único que se ve. Otra imagen atrapa mi mirada. Es la laguna Huarcapay, el hábitat y el refugio de más de 100 especies de aves, lo que la convierte en un bastión para los birdwatcher.

Antes de partir hacia Andahuaylillas, cruza la carretera y camina a Rumicolca (“portal del piedra” en español), una de las puertas de entrada y salida del Valle Sur. Alto, identifíquese, explique porque viene al Cusco o porque se va al Qollasuyo. Perdón, solo imagino los interrogatorios de los “aduaneros” ancestrales.

Andahuaylillas: un milagro Barroco

Ya no hay controles ni preguntas en Rumicolca. Ante sí. Nadie entraba o salía de la capital del Tawantinsuyo sin ser interrogado, sin tener un permiso. Los tiempos cambian. Ahora, el solitario guardián de este sitio arqueológico no hace preguntas. Solo me saluda con cortesía, mientras fotografío los altos muros de la puerta.

Preguntar no es su trabajo y, si lo fuera, ya estaría cansado de oír la misma respuesta: “voy al templo de Andahuaylillas”. Ese es el plan de la mayoría de los viajeros que aparecen en este rinconcito del pasado. Todavía no son muchos. Todavía no son tantos como en el Valle Sagrado. Un punto a favor de esta ruta.

También es mi plan. El templo de San Pedro Apóstol, construido en el último tercio del siglo XVI, será mi última parada en el Valle Sur. Localizada a 40 km del Cusco y a 3121 m s. n. m., la llamada “Capilla Sixtina de América” es tan asombrosa que hasta los ateos más recalcitrantes se ven tentado a creer, aunque sea un poquito.

Arte en el altar, en las paredes, en los techos, en todo los espacios y rincones de una de las paradas principales de la Ruta del Barroco Andino, un itinerario turístico que incluye a los templos de La Compañía de Jesús (Centro Histórico) y San Juan Bautista de Huaro, y a la capilla de la Virgen Purificada de Caninunca.

En otro relato describiré mi experiencia en esas casad de Dios. Ahora, descanso y escucho el bullicio de una bandada de loros que arma el desorden en la plaza de Andahuaylillas. ¿Y si me quedo? ¿Y si sigo “caleteando” hacia el sur? ¿Y si retorno al Cusco y, en el camino, me dejo seducir por los chicharrones de Saylla? Dime, ¿tú que harías?…

En Rumbo

Origen: El río Vilcanota es el cauce principal del Valle Sur. El Lucre es otro río importante en la zona.

Paradero: En la avenida de La Cultura, frente al Hospital Regional del Cusco, encontrarás las unidades de transporte público que van al Valle Sur. Avísale al conductor o cobrador donde piensas bajar. Después de tu visita, regresa a la carretera y aborda otro vehículo hasta tu siguiente parada turística.

Entradas: Tipón y Pikillaqta están incluidos en el Boleto Turístico del Cusco. El acceso al templo de Andahuaylillas es parte del Boleto Turístico Religioso (20 soles peruanos, 25 soles extranjeros). Adquiérelo en la Compañía de Jesús (Plaza de Armas del Cusco).

Caminar: Tipón, a diferencia de Pikillaqta y el templo de San Pedro Apóstol, no está al lado de la carretera. La movilidad pública te dejará en el desvío al parque arqueológico. Desde ese punto puede abordar un taxi o caminar si tienes buen físico.

Distritos: Tipón pertenece al distrito de Oropesa. Pikillaqta, Huarcapay y Rumicolca están en el distrito de Lucre. El templo San Pedro Apóstol se encuentra en el distrito de Andahuaylillas. Todos en la provincia de Quispicanchi.

Hasta Puno: La vía que se recorre para llegar a los atractivos del Valle Sur, es parte de la carretera Cusco-Puno.A esta vía se le conoce como la Ruta del Sol. 

Rumbos del Perú agradece al Gobierno Regional del Cusco, a la Gerencia de Comercio Exterior y Turismo del Cusco y a la Ruta del Barroco Andino por el apoyo brindado para la realización de este reportaje.

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