Rutas Cortas

El vuelo sin alas

Lima se esta posicionando como una de las ciudades más visitadas de Latinoamérica. Foto: Difusión

Lima cenital, Lima en picada, Lima por arriba es más hermosa. A más de 50 metros de altura aparece otra perspectiva de la ciudad mientras se sobrevuela los distritos del acantilado o los valles un poquito más al sur. Imperdible experiencia.

Por Alonso Collantes

Si alzamos la vista aparece el cielo gris panza de burro, así que nada mejor que subir a él y mirar hacia abajo, a la ciudad, y descubrir sus techos, esos de los que nos hablaba Julio Ramón Ribeyro, y donde se guarecen tesoros familiares de tiempos mejores.

Desde arriba uno puede husmear, se convierte en un voyeur inalcanzable. Descubrir el sinfín de historias que van y vienen, observar de una pincelada las casas setenteras tipo buque, al lado de los rascacielos enanos de vidrio templado, no tiene precio. Uno puede volar encima de las copas de los árboles y, sobre todo, abstraerse del bullicio del tráfico mundano.

MAS RUMBOS: Lima: ciudad alada

El modo: El parapente. Esa ansiada vista, como de narrador omnisciente, de todas las cosas. Para practicar este deporte, que bien puede ser un bello pasatiempo, se requiere únicamente de la voluntad de sentir en nuestros rostros los vientos favorables del Pacífico o del aire frío de otoño o invierno. Pues es en estaciones frías donde puede uno deslizarse con mayor libertad (siempre con la ayuda de un guía) e iniciar fácilmente el despegue.

Increíble experiencia. Se puede sobrevolar el centro de Lima, la Costa Verde y Lurín. Foto: El Comercio

Codearse con los distintos tonos del cielo, las nubes, y cambiar el tacto del suelo por el de la atmósfera, es un paso decisivo. Por ello, antes de ser ave, es preciso conocer, primero, los puntos de partida de esta particular experiencia migratoria por los aires.

Al pie del acantilado

Uno de los distintos puntos que se pueden encontrar en Lima para compartir junto con las nubes, la vista de una porción de la ciudad, es Miraflores. Basta llegar al parque Antonio Raimondi que se encuentra cerca al Malecón del Amor y entablar allí los preparativos para un despegue en uno de los acantilados de la Costa Verde. Un parapuerto y los guías dispuestos para el acompañamiento son una muestra de confianza para los temerosos visitantes.

El tiempo de vuelo aproximado a lo largo del litoral es de 10 minutos, en los que se puede observar y sentir el rumor del mar, las olas, y el trajín de la vida miraflorina y barranquina. Si uno es más experimentado, puede alzar el vuelo sin ayuda, cual ave veterana. Si, en cambio, se desea iniciar a los niños en su primera experiencia aérea, la edad mínima de práctica es de cinco años.

Si lo que se desea, es sobrevolar el aspecto histórico de Lima, el punto ideal es el Cerro San Cristóbal, en el Rímac. Destino predilecto de los turistas por el valor que junta la tradición que envuelve a este cerro y su aura urbano.

Además está la posibilidad de recibir una bendición doble antes de partir. La divina del apu y la del guía Juan Ortiz, campeón nacional de parapente y que creó el parapuerto en 2015 para las almas inconformes de tanto pisar tierra todos los días. Aquí el recorrido dura entre 10 a 15 minutos.

Intensidad y altura fuera de Lima

Fuera de los problemas citadinos, a 40 minutos de Lima, Lurín es un punto del Sur al que nos podemos referir para descansar de la ciudad. Aquí el paisaje cambia, pues, además del ambiente solitario y reflexivo que nos proporcionan las dunas de arena, el recorrido es más corto (suele durar cinco minutos) y la altura alcanzada es de 50 metros.

Sin embargo, la temporada de vuelo está abierta todo el año. No hay impedimentos meteorológicos para acudir a este punto del país y contemplar la aridez de un lado, y la playa de Lurín por el otro.

Para quienes buscan englobar ciudad y naturaleza, y deseen echar en un solo vistazo ambas partes de la vida, el punto a visitar es Pachacámac. Allí se puede despegar desde las montañas que alcanzan los 600 metros y llegar hasta una altura de mil y observar, de esta forma, las lomas, el verdor, y la irregular distribución urbana de las casas al sur de Lima. Ese desorden nuestro de cada día. 

En Rumbo

-Usar ropa deportiva y cómoda para el vuelo.

-Para mayor información pueden visitar la página web de Aero Extreme, Peru Fly o Infinity.

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Redacción Rumbos

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