Portada » Integración familiar
Foto: Adrián Portugal
Cultura

Integración familiar

Madres, padres e hijos están comprometidos a recuperar sus bosques y elevar su condición de vida gracias al trabajo en conjunto con Conservación Internacional Perú.

Por Martín Chilo

Un proyecto que recupera la cultura Awajún. Esa es la frase que describe los diez años de trabajo que viene realizando Conservación Internacional – Perú (CI – Perú) en la Comunidad Nativa de Shampuyacu (provincia de Rioja, Departamento de San Martín), cuyas 300 familias comenzaron a mejorar su calidad de vida gracias a los emprendimientos sostenibles con el medio ambiente.  Tanto mujeres, hombres, niños y adolescentes han sido vitales para la recuperación de esta comunidad que tenía el 90% de sus bosques deforestados y la mayoría de tierras alquiladas a terceros.

Foto: Gabriel Herrera

Todo comenzó con el éxito cosechado en el Bosque de Protección del Alto Mayo (BPAM). Todo el cúmulo de experiencia obtenido se expande hacia el resto del paisaje del Alto Mayo para asegurar una mejor conservación de los bosques, brindando a sus habitantes más oportunidades a partir de una mejor conexión con la naturaleza. De esa manera comienza el trabajo en Shampuyacu en el año 2011, pero los inicios no fueron fáciles toda vez que la población mantenía cierto recelo producto de iniciativas anteriores.

“Ellos (los Awajún) eran personas muy recelosas, que no querían recibir ningún tipo de ayuda a través de proyectos. Anteriormente, muchas instituciones ofrecieron darles un soporte, pero nada concreto. Con nosotros, comenzaron a trabajar en el proyecto de recuperación de las zonas ribereñas. La participación de la mujer ha sido vital. Las madres llevaban a sus hijos a los trabajos y sus esposos asistían cuando la labor era bastante complicada. Sin duda el proyecto ha sido una transmisión de cultura y aprendizaje e incluso lograron superar sus capacidades”, nos revela Norith López, coordinadora de desarrollo comunitario de Conservación Internacional Perú.

MÁS RUMBOS:

La Comunidad Nativa de Shampuyacu cuenta con una superficie de 4,926 hectáreas. Está formada por una población central y dos anexos, Kunchum y Túmbaro, además contiene un relicto de bosque húmedo premontano. Esta área ha sufrido la mayor deforestación de la región San Martín. Actualmente, sólo mantiene como bosque primario el 10 % de su territorio, pero vienen recuperando 90 hectáreas de bosque con el apoyo de Conservación Internacional Perú.

Desde 2011, la comunidad había tomado conciencia de la situación precaria en la que se encontraban sus recursos naturales, por lo que, previo al ingreso de Conservación Internacional Perú, ya tenían la necesidad de proteger las áreas remanentes de bosque. Por ello, designan comuneros para su vigilancia y prohíben el alquiler de terrenos para el cultivo de café dentro de estas áreas.

En ese escenario de incertidumbre, a finales del 2013, Conservación Internacional Perú comienza el trabajo de la comunidad por intermedio de gobernanza y restauración de la vegetación ribereña. Se comienza a capacitar a jóvenes líderes indígenas para reducir deforestación, fortaleciendo la participación de la sociedad civil. 

Foto: Adrian Portugal

El objetivo central de las labores era aportar al cuidado de los bosques, los suelos y otros recursos naturales de la comunidad. También ayudar a la recuperación mediante la transmisión de los conocimientos ancestrales y métodos científicos, mientras se mejoraba la gobernanza de sus recursos hídricos y se empodera a los actores involucrados en el desarrollo del proyecto piloto.  Es a través del trabajo de recuperación ribereña que se inicia el vínculo entre el equipo de Conservación Internacional Perú y la población de Shampuyacu. Así se construye la confianza que permite desarrollar más actividades económicas sostenibles con el medio ambiente.

El desarrollo de emprendimientos va de la mano con el apoyo que brinda la institución con asistencia técnica permanente en las chacras y en sus bosques. También recibieron como parte de la asistencia técnica insumos como abonos orgánicos o bokashi.

Recuperación de terrenos

Muejres Awajun transmitiendo conocimiento Foto: Freddy Guillén

El trabajo para recuperar el terreno no fue sencillo. Primero se ejecutó un mapeo participativo para identificar las zonas críticas, así como los problemas de la comunidad para iniciar los trabajos de reforestación. Todo comenzó con la zona ribereña, ya que la deforestación indiscriminada por el cultivo de arroz y el accionar de los municipios de la zona, que entraban al río a extraer piedras como cantera para la construcción, provocaron un problema de erosión de tierras.  

“Aplicamos un sistema de fortalecimiento de las riberas de los ríos con diferentes técnicas, en las cuales incorporamos plantas y árboles que son importantes para los Awajún, desde el punto de vista de la alimentación y otros usos. De esa manera logramos recuperar bastantes kilómetros de riberas y evitar que el río siguiera erosionando la tierra agrícola”, nos comenta Claudio Schneider director técnico senior Conservación Internacional Perú

Una de las claves para que el trabajo rinda frutos es enlazar proyectos o tratar de continuar el trabajo, creando un círculo económico ecológico. Ahora se está creando un fondo para generar oportunidades económicas (cacao, plantas medicinales, infusiones, rescate de yuca, etc.) y apoyar a la comunidad a que sus beneficiarios puedan prosperar y conectar con empresas que entren en asociación con ellos y desarrollen alternativas económicas que les permitan mejorar sus condiciones de vida.

Desarrollo de alternativas que permitan mejorar sus condiciones de vida. Foto: Gabriel-Herrera

“Ese es el modelo que queremos transmitir, esta nueva forma de cooperación y de trabajo con comunidades, donde lógicamente hay un compromiso de la empresa de traer la tecnología, de la comunidad de abrir sus territorios y sus conocimientos, y del gobierno de apoyar este proceso con las políticas necesarias para desarrollarlo. Para lograrlo, necesitamos fortalecer la parte empresarial y administrativa de las comunidades, seguir trabajando mucho con los jóvenes e intentar que encuentren oportunidades en su comunidad”, agrega Schneider.

Infusiones de sabiduría

En medio de las labores para la recuperación de las zonas ribereñas, nació el interés de las mujeres para recuperar sus terrenos y cultura. Se organizaron en mingas (trabajo comunal) para que toda la comunidad participara en la faena. Así surgió la motivación de trabajar en la protección de 600 hectáreas de bosque y darles un espacio a las mujeres para recuperar y conservar sus costumbres. Ellas hicieron viveros y construyeron un espacio donde puedan transmitir sus conocimientos y generar recursos propios. Es a partir de estas acciones que se crea el Bosque de las Nuwas (“bosque de las mujeres”).

Infusiones Nuwas . Foto: Conservación Internacional

El “Bosque de las Nuwas” es un emprendimiento turístico comunitario que es el deleite de los asistentes. En sus 10 hectáreas observamos la esencia de la cultura Awajún.   En esta zona, las mujeres de la comunidad de Shampuyacu hallaron más de cien tipos de plantas medicinales e iniciaron la siembra de productos para consumir. Actualmente, son 70 mujeres las que integran este emprendimiento y apelan a sus conocimientos ancestrales.

Así crearon su emprendimiento y crearon las infusiones “Nuwa”gracias al apoyo del Laboratorio Takiwasi y Conservación Internacional Perú. La riqueza de este emprendimiento, radica en que tiene como principal objetivo empoderar y seguir enseñando a las mujeres de otras comunidades para que ellas mismas puedan obtener ingresos, como también, revalorar su posición dentro de la sociedad y sus saberes ancestrales.

Con el funcionamiento del “Bosque de las Nuwas”, la artesanía cobró otro valor, porque en el costo de la visita, de los turistas, se incluye de regalo un collar a modo de generar mayores recursos para las mujeres que trabajan en esta actividad. ¿Cuál es su fuente de inspiración para las obras de arte que confeccionan?  La mayoría de sus diseños están influenciados en los elementos de la flora y la fauna que habita en el “Bosque de las Nuwas”.

Las Nuwas. Foto: Marlon del Aguila
Foto: Conservación Internacional

“Queremos ser conocidas, visibilizar el trabajo que venimos realizando las mujeres para vender nuestros productos, que las personas de la ciudad vean nuestra riqueza, que el mundo sepa el trabajo que venimos realizando en el bosque, la artesanía, el turismo vivencial y las plantas medicinales”, nos comenta Margarita Cumbia, pobladora Awajún de Shampuyacu.

Actualmente, este bosque es gestionado 100% por mujeres y liderado por un Comité de Trabajo que las representa. El proyecto apoyó la construcción de un vivero de plantas tradicionales y, posteriormente, la subdivisión de parcelas de 10 m x 50 m asignadas a cada comunera participante, que es responsable de su cuidado. Entre otras iniciativas, en las parcelas se realizan actividades de recuperación de variedades de yuca, recolección de semillas, cultivo de plantas para infusiones, muestrario, rescate y siembra de especies tradicionales, reforestación y, desde 2018, un emprendimiento turístico reconocido por el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (MINCETUR).

Desarrollo con felicidad

Foto: Adrian Portugal

La propuesta de Conservación Internacional Perú es diversificar las actividades económicas, haciéndolas amigables con el medio ambiente. De esta manera, los ingresos para la Comunidad de Shampuyacu no provienen de una sola fuente, sino de varias. Por esa razón productos como el cacao, plantas medicinales y yuca son vitales para los pobladores. Si un producto baja, tiene otras alternativas para no verse afectados económicamente.

El cacao es uno de los productos que viene dando importantes avances en la zona. En los últimos meses, han logrado hacer un proyecto con Agrorural y los productores de la comunidad (como sociedad) asumirán la contrapartida que son 25 mil soles para llevar adelante este trabajo. “Estamos empezando a producir y el 2020 tuvo sus primeros ingresos por encima de los 50 mil soles para todos los socios. Este año (2021) debería triplicarse porque están entrando a comercializar. Pero es sesgado medir el éxito sólo desde un punto de vista monetario o económico”, asegura Edward Isla Coordinador de Producción Sostenible CI Perú.

En tanto la yuca, por ejemplo, aporta seguridad alimentaria y esto ha sido clave durante la pandemia, que bajaron mucho los ingresos. Y ese era uno de los objetivos cuando se promovió la yuca: conservación de conocimiento tradicional, seguridad alimentaria, conservación de germoplasma local y generación de ingresos.

Shampuyacu representa un reto para las comunidades nativas del Perú. Foto: Marlón del Águila

“Trabajé anteriormente en Condorcanqui (Alto Marañón, Amazonas) y recuerdo que llegamos a identificar hasta 60 variedades de yuca, yo en la universidad había estudiado seis o siete. Cuando vine a trabajar aquí vi que era un cultivo casi rezagado, que lo trabajaban sobre todo las mujeres mayores y que conocían 18 a 20 variedades, las jóvenes conocían cuatro o cinco. Hicimos un pequeño trabajo de rescate de germoplasma local y hemos llegado a identificar 38 variedades”, afirma Edward.

Pese a los avances en la Comunidad de Shampuyacu, el reto es grande, las comunidades nativas en Perú son la parte de nuestra sociedad con mayor abandono del Estado, tienen muchas necesidades y carencias. Conservación Internacional Perú intenta ayudar haciendo incidencia con los gobiernos -como cuando necesitan resolver la falta de acceso a un servicio público, como agua o alumbrado eléctrico, apoyando a la comunidad en la preparación de expedientes y la conexión con el gobierno. Aún falta mucho por hacer pero el éxito del trabajo logrado a la fecha por Conservación Internacional Perú parte del reconocimiento que su trabajo debe de contribuir a atender esas necesidades básicas, y que la conservación puede ser un vehículo para lograrlo.

Enterate más sobre Rumbos