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Ruta del Barroco Andino: cuando la fe se convierte en arte

Por Rolly Valdivia

No importa si eres creyente o si profesas otra fe. Tampoco interesa si te golpeas el pecho todos los domingos o si eres la oveja descarriada que abandonó el rebaño. Aquí, más allá de tus pensamientos, tus certezas y tus dudas, se desatan una serie de sensaciones que van del asombro a la fascinación, de la esperanza al miedo.

Y es que no hay manera de permanecer impávido o indiferente ante la imponente arquitectura y el deslumbrante arte religioso de la Ruta del Barroco Andino, un rosario de templos coloniales que se erigen como bastiones de la evangelización en en el Valle Sur del “ombligo del mundo”.

Promovida por la Compañía de Jesús desde 2010, la ruta conduce a la contemplación de murales y lienzos, de púlpitos y altares de pan de oro, de imágenes de santos y vírgenes; entonces, cada paso, cada visión es un recordatorio de la eterna lucha entre el bien y el mal. Tú eliges el camino de la virtud o del pecado.

Al cielo o al infierno. Con Dios o con el diablo. De ti depende. Serán tus actos lo que determinen tu sentencia en el juicio final. Pero hoy nadie te acusa ni te juzga. Hoy solo eres un observador silencioso de la profusa decoración de la capilla de Canincunca y los templos de Andahuaylillas y Huaro en la provincia de Quispicanchi.

¿Qué es el arte Barroco?

Foto: Rolly Valdivia

Dramático, emotivo, exuberante, intenso, contrastante y dinámico, son algunas de las características del Barroco, una corriente artística que surgiría en Italia a finales del siglo XVI y XVII, como una respuesta de la Iglesia Católica a la Reforma Protestante de Martín Lutero que generaría un cisma en la cristiandad.

Ante el debilitamiento de su poder e influencia en Europa, la iglesia utilizó a la pintura, la escultura, la música y la arquitectura como una forma de adoctrinamiento emocional y sensorial. El arte religioso pretendía conmover y asombrar a los creyentes para mantenerlos fieles al catolicismo romano.  

Pero, cómo reconocer el arte Barroco. Aquí algunas claves: en las pinturas se impone el uso de los claroscuros; las esculturas son expresivas e intensas; la arquitectura resalta por sus líneas curvas y su profusa decoración; mientras que las composiciones musicales buscaban generar emociones intensas en los oyentes.

¿Qué es el Barroco Andino?

De Italia a España, de España al Virreinato del Perú. El arte Barroco llegaría a los Andes en 1680, aproximadamente. A partir de entonces se desarrollaría un largo proceso creativo (alrededor de un siglo) de fusión cultural y de sincretismo religioso en las capillas, templos e iglesias erigidas u ornamentadas en ese periodo histórico.

Foto: Rolly Valdivia

Arte que impacta todos los sentidos. Arte que te hace reflexionar. Arte que se conserva, se restaura y se valora en la capilla de la Virgen Purificada de Canincunca, y em los templos San Juan Bautista de Huaro y San Pedro Apóstol de Andahuaylillas, las tres paradas de la Ruta del Barroco en el Valle Sur. 

Tanto por ver en las paredes, los techos, los altares, en fin, en todos los rincones. El Barroco Andino se caracterizó por su recargada ornamentación. En sus obras, los artistas indígenas o mestizos incluían diversos elementos de la cosmovisión (el Sol y la Luna), la flora (el maíz y la cantuta) y la fauna (el puma) de nuestra tierra.

Única, singular y acaso incomparable, esta corriente floreció con mayor intensidad en Cusco, Arequipa y Puno. Conocer las iglesias, templos y capillas donde resalta esta forma de expresión artística, es un deleite visual y una manera de acercarse y empezar a entender el sincretismo religioso en los Andes.

San Pedro Apóstol de Andahuaylillas

Foto: Rolly Valdivia

Se encuentra a 42 kilómetros del Cusco y a 3200 m s. n. m. Por su deslumbrante belleza es conocida como la “Capilla Sixtina de América”, razón más que suficiente para visitarla. De estilo Barroco y fachada renacentista, el templo empezó a construirse en 1610 por iniciativa del párroco Juan Pérez Bocanegra.

Esta joya histórica del Valle Sur, decorada con pan de oro, atesora los dos órganos más antiguos del continente. No solo eso. Los murales Camino al Infierno (lado izquierdo) y Camino al Cielo (lado derecho) del artista criollo Luis de Riaño, son una muestra notable del propósito evangelizador del templo.

Foto: Rolly Valdivia

“Querían que San Pedro Apóstol fuera un templo de aprendizaje de la religión”, explica Blanca Paz, una de las guías de la Asociación de Servicios Empresariales Pedro Arrupe (Sempa), la organización formada por la Compañía de Jesús para administrar, gestionar y conservar los templos de la Ruta del Barroco Andino.

San Juan Bautistas de Huaro

Foto: Rolly Valdivia

Se encuentra a 44 kilómetros del Cusco y a 3200 m s. n. m. Fue construida a fines del siglo XVI y principios del XVII. Más allá de la calidad artística de las esculturas, los lienzos, los retablos y los valiosos objetos de platería que se conservan en su interior, lo realmente extraordinario son los murales que engalanan sus paredes.

Son “los más impresionantes que pueden contemplarse en el Perú”, se anuncia en un documento elaborado por los promotores de la ruta. Ellos no mienten. Los murales de Tadeo Escalante, artista mestizo nacido en Acomayo (Cusco), cubren las paredes y los techos del templo, perennizando profundos mensajes religiosos.

Foto: Rolly Valdivia

El acecho de la muerte y el juicio final al que todos seremos sometidos, además de escenas de la gloria (el cielo), el purgatorio y el infierno, son representadas por el artistas que combina elementos occidentales y andinos. El resultado es una exquisita fusión artística que distingue y hace incomparable al Barroco Andino.

Virgen Purificada de Canicunca

Foto: Rolly Valdivia
Foto: Rolly Valdivia

Se encuentra a 45 kilómetros del Cusco y a 3250 m s. n. m. A inicios del siglo XVII, al lado de la pintoresca laguna de Urcos y sobre unos recintos wari, empezaría a construirse una pequeña capilla que muestra en su fachada dos inscripciones. En una de ellas se lee lo siguiente:

“Por cierto mal haría, quien por aquí pasase, por descuido dejase, de saludar a María”. No solo hay que saludarla, hay que ingresar a su capilla para observar los murales con aves, flores, frutas y con los diseños geométricos utilizados en la textilería andina. Una muestra más del sincretismo y la fusión artística.

Decorada con cintillos de pan de oro, el 2 de febrero la capilla se viste de fiesta por la celebración de la virgen de la Candelaria —como también es llamada esta casa de Dios—. Esto demuestra que los templos de la Ruta del Barroco son mucho más que las cuentas de un rosario turístico. Siguen vigentes. Siguen vivos.

Foto: Rolly Valdivia

En Rumbo

Información: Encuentra más detalles de la Ruta del Barroco Andino en https://rutadelbarrocoandino.com/

En el Cusco: La Ruta del Barroco Andino incluye al templo de la Compañía de Jesús, localizado en la plaza de Armas de la “Capital Histórica del Perú”.

Importante: los ingresos generados son invertidos en la conservación de los templos y en el desarrollo de distintas obras sociales en Huaro, Andahuaylillas, Urcos y Ocongate.

Cómo llegar: las agencias operan tours a la Ruta del Barroco Andino. También puedes ir por cuenta propia utilizando el transporte público. El paradero hacia Andahuaylillas se encuentra frente al Hospital Regional del Cusco.

Entradas: en la Compañía de Jesús del Cusco puedes adquirir los boletos para visitar los cuatro templos de la ruta.

Rumbos agradece al Gobierno Regional del Cusco, a la Gerencia Regional de Comercio Exterior y Turismo (Gercetur) y a la Asociación Sempa por las facilidades brindadas en la Ruta del Barroco.

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