Gastronomía

El amor en los tiempos de Saavedra

Lo mejor de la gastronomía local en un restaurante con calle e historia.

Un restaurante en Lamas le debe su nombre a un catalán que en plena fiebre cauchera desperdigó amor y dejó más de 113 hijos, censados y reconocidos como Dios manda

Don Felipe Saavedra Cepeda llevó un escrupuloso registro de sus amores. Apuntó en un cuaderno contable el cariño y sus consecuencias. En la fila del ‘haber’ puso los nombres y apellidos de sus mujeres, en tanto que en la columna del ‘debe’ estaban los 113 hijos que su fina estampa le permitió desperdigar, como buen marinero, en los puertos fluviales de Brasil y Perú.

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Comerciante español durante la fiebre cauchera, don Felipe terminó convirtiéndose en una especie de personaje histórico en Lamas, la apacible ciudad san martinense donde aún ahora, a 71 años de su muerte, se le recuerda con cariño y hasta con melancolía.

Hora punta en Lamas y todos vuelan por el inchipapi y los juanes.

Y es que en esta ciudad también dejó descendencia. Una pequeña prole de distinto tronco materno que lejos de mirarse con desdén, siempre se sintió una misma familia y hoy convive con espartana cordialidad. Y como el orgullo por ser parte del árbol genealógico de Felipe es más grande que los problemas, uno de sus nietos que llegó a ser diputado de Belaunde, Jorge Melgar, editó un libro sobre la vida, obra y amores del abuelo catalán.

Ese libro descansa ahora sobre la vitrina despostillada del restaurante más visitado de Lamas. Y como no podía ser de otra manera, la fonda (que también tiene una hostería) se llama El abuelo Felipe y su anfitrión es ni más ni menos que un nieto del comerciante cauchero.

Rafael Saavedra, ex alcalde de Lamas en dos oportunidades, hayista confeso y médico veterinario de profesión, está orgulloso de la fama que precede al abuelo. Cuenta su historia de memoria y nos lleva al fondo del restaurante donde un cuadro del patriarca lo vigila todo y se encarga de recordarle a todos que si están aquí, vivitos y coleando, es por él y su amor, aún en los tiempos del cólera.

Hace hambre, mucha hambre

El humo de la quema de tamales se mete el restaurante perfumando el apetito y acelerando las ganas. Juanes, sancochados de paiche y muchos inchicapis, un increíble caldo de harina de maíz, sacha culantro, yuca y gallina de corral, desfilan en las mesas del salón y es tiempo de probarlos para aprobar o callar la sazón del lugar.

El patriarca y comerciante catalán, Don Felipe Saavedra Cepeda

Mientras esperamos el abordaje culinario, unas cervezas heladas calman el calor y amortiguan el hambre. Entonces nos cuentan que todo nació, sin querer queriendo, en el 2006, cuando María Zegarra, esposa de Rafael, sacó una fuente con pequeños juanes y los vendió a un sol. Su sazón gustó tanto que comenzó a sacar menú a la semana siguiente. Y cuando la gente ya comenzó a pedir mesas, sacó platos a la carta y convirtió la sala de la casa en el restaurante que ahora nos acoge.

Nuestra intención es que disfrutes al máximo tu estancia en Lamas, la capital folclórica de la amazonía”, remata Rafael mientras nos pasan los cubiertos para comprobar si el amor del abuelo se extendió a las mesas, a las ollas y al fogón. Después de quince minutos probando y picando es hora de irnos, pero regresaremos por la noche que es cuando la carta cambia y la fonda se convierte en surtidora de pizzas y pastas. Por ahora, están más que aprobados. ¡Ya vuelta!

 

En Rumbo:

¿Cómo llegar? Lamas queda a solo 30 minutos de Tarapoto en una linda vía que puede recorrerse en automóvil o motocicleta. El restaurante queda en la calle San Martín 1003

¿Costo promedio? Los platos van de los 15 hasta los 35 soles

¿Que ver en Lamas? El museo Chanka, el castillo de Lamas, su encantadora plaza central, la cascada de Toroyacu y la cultura viva de su música y danzas típicas.  Además, la plaza de la cultura del wayku, el emprendimiento turístico Cascadas de Rumicallpa y el centro artesanal Waska Warmi en la comunidad del wayku.

¿Dónde hospedarse? Hostal El Abuelo Felipe (Lamas) Sumaj Casa Hotel (Tarapoto)

 

Acerca del autor

Martin Vargas

Cronista y editor periodístico. Existencialista, estratega comunicacional y scout los sábados por la tarde

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