Rumbos al Día

Munakuy: quererse en la Tierra de los Yachaqs

Sabor y sabiduría ancestral en los platos y bocaditos preparados en la Tierra de los Yachaqs. Foto: Rolly Valdivia

En el Cusco, los comuneros de la Tierra de los Yachaqs apuestan por el turismo rural comunitario y los servicios culturales nativos, para fortalecer sus raíces y labrar un futuro promisorio para sus hijos y nietos.

Recuerdos, tantos recuerdos. Recuerdos imborrables, únicos, especiales, pero no compartidos. Y es que ella lo ha olvidado todo.

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Amnesia temporal, focalizada, incomprensible que se trata de explicar con sonrisas y mohínes, pero que él intenta justificar -para no sentirse fatal- con un ‘bueno, es que yo andaba diferente, ‘pelo largo, más peso, tal vez hasta menos arrugas’.

Sí, claro, eso debe de ser, pero no lo es. Lo sabe ella, no lo comprende él, quien quiere borrar el olvido, entonces, evoca las anécdotas, las rutas, las conversaciones y hasta lo que escribió aquella vez, cuando sus pasos andariegos lo llevaron a la Tierra de los Yachaqs, “no yaqchaqs. Escríbelo mil veces. Se vería muy mal si te equivocas porque los yachaqs son gente sabia, poseedores de conocimientos ancestrales“.

Servido. Las mujeres yachaqs recibieron capacitaciones para atender eventos y congresos. Foto: Rolly Valdivia

Es inútil. Ni la entrada de una de las crónicas que él publicó al retornar del Valle Sagrado de los Incas (Cusco), consigue refrescar la memoria de ella, Pilar Montesisnos Cusiyupanqui, la joven emprendedora que promueve, impulsa y posiciona una propuesta de turismo rural comunitario y de servicios culturales nativos, en un rosario de comunidades de las provincia de Calca y Urubamba.

Pero él insiste. Es terco y obstinado o será que el reencuentro en una oficina de la capital -¿por eso no lo reconoce?- desató la añoranza por ese senderito quebradizo de la Ruta de la Achupulla, en el que ambos compartieron sus pasos con el varayoc, el pututero y el maestro pagador de la comunidad de Janac Chuquibamba. Al final del camino, ellos le enseñarían a honrar a las montañas y a la tierra.

No fue lo único que aprendió aquella vez. En Huchuy Qosqo, las mujeres de la Asociación de Turismo Vivencial Cóndor Tiana, le mostraron que las causas rellenas, los tamales, las brochetas de trucha crispy y las dulces mazamorras, saben mucho mejor cuando se preparan con sonrisas y se sirven con cariño, pero también con la esperanza de labrar, a punta de buena sazón, un futuro distinto para sus familias.

Y eso lo sabe tan bien Pilar Montesinos que quiere compartirlo ya, ahora, en este momento, aunque él, el periodista que debe entrevistarla, prefiere narrar su viaje a la Tierra de los Yachaqs, ese viaje que ella no recuerda, tal vez porque se muere de las ganas por contar los avances del proyecto que preside y que a base de tenacidad empieza a germinar, crecer y posicionarse en el Cusco ancestral.

La marca Munakuy

El saber ancestral de los comuneros, ahora se comparte en reuniones y eventos que se desarrollan en el Cusco. Foto: Rolly Valdivia

Agotado o vencido, él deja de exprimir sus recuerdos. Se aleja de las montañas y de los ponchos coloridos. Vuelve a su realidad urbana, a la oficina capitalina en la que debe entrevistar y no refrescar la memoria de la presidenta de la Asociación la Tierra de los Yachaqs, quien hace unas semanas estuvo en Lima, para conversar con Rumbos sobre Munakuy (quererse), la marca que han lanzado para promocionar los servicios culturales nativos.

“Es el tercer año que ofrecemos este producto orientado para eventos y en el que trabajamos en gastronomía, artesanía (souvenirs) y manifestaciones culturales, es decir, realizamos pagos a la pachamama, narraciones de cuentos, y, los pututeros de las comunidades, reciben a los personajes importantes en las conferencias, congresos y reuniones”.

Con Munakuy, los Yachaqs esperan posicionarse aún más en el mercado cusqueño, porque “todavía no somos muy conocidos”, reconoce Montesinos, antes de afirmar que el año pasado atendieron 32 eventos, lo que motivó mucho a los 250 socios de las nueves comunidades que laboran rotativamente en el proyecto, para que todos se beneficien y mejoren la calidad de vida de sus familias.

El 66 por ciento son socias. Ellas son las que lideran y le dan dinamismo a la propuesta, aunque no era así antes de las capacitaciones”. Como sucede en otras comunidades, las mujeres se quedaban en casa, cocinando, tejiendo, educando a los hijos, pero todo cambiaría con el surgimiento de la asociación que es “como una escuela para ellas. Con el proyecto han aprendido a ser puntuales y muy responsables”, sostiene Montesinos.

Al comienzo, cuenta la presidenta olvidadiza -este periodista sigue resentido- los esposos no querían que ellas participaran. Es una pérdida de tiempo, decían. Pero todo cambia. Ahora las apoyan y las ayudan.

Saben que cuando sus compañeras preparan esos cócteles de tumbo, aguaymantos sours, brochetas de alpaca, dulces de sachatomate y los zambitos de quinua que se sirven en los eventos de la ciudad, la economía del hogar mejora, entonces, sus hijos tendrán un mejor futuro y, quizás, no tengan que abandonar su pueblo.

“En las comunidades están motivados. Quieren seguir trabajando. Saben que es la oportunidad para desarrollarse y, en el caso de las mujeres, se dan cuenta que pueden hacer muchas cosas desde sus casas, pero sin perder sus costumbres. Y es que no se puede vender todo por dinero, hay que respetar bastante ese tema. Somos conscientes de eso, muchos por vender hacen cualquier cosa. Nosotros no”.

Productos frescos son utilizados en la preparación de los potajes. Foto: Rolly Valdivia

Frases para recordar

* En el Turismo Rural comunitario ya tenemos nuestro mercado, pero lo estamos ampliando al turismo de convenciones.

* Hemos tenido dificultades por la distancia. Los productos salen de la comunidad pero en el trayecto se enfría y se mueven. Eso es algo que debemos mejorar.

* Nuestros bocaditos dulces y salados se sirven en menajes de cerámica, lo que le da un toque rural que es apreciado por nuestros clientes.

* De lo recaudado 70 por ciento va para la comunidad y el 15 por ciento para la oficina de eventos. También se invierte dinero para mejorar los utensilios o reemplazar los servicios.

* Nuestros clientes son instituciones públicas y privadas. Hemos atendido eventos del Gobierno Regional, la municipalidad y la Universidad San Antonio Abab.

Los datos

* Codespa es uno de los principales aliados de los Yachaqs. Ellos apoyan el proyecto desde el principio desarrollando productos y brindando capacitaciones.

* Infórmese de los servicios de los Yachaqs en el primer piso de la Asociación de Agencias de Viajes del Cusco, calle Nueva Baja 426.  También al correo: info@yachaqs.com. Visite la web de la Tierra de los Yachaqs.

 

Acerca del autor

Rolly Valdivia Chávez

Periodista especializado en crónicas, reportajes y fotografías de viaje. Recorre los caminos con su libreta y cámara al ristre desde finales de 2000. Es autor del libro Relatos del Perú.

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