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Fin de semana en Iquitos

Caminar por la selva de la capital de Loreto permite descubrir su exótica urbe,  inquieta fauna y experimentar las costumbres de sus guardianes: los bora. Viaja, conoce, vive.

Internarse en la espesura de la selva loretana. Paseos urbanos por la ciudad para conocer el legado de una arquitectura heredada de la fiebre del caucho. Acercarse con la flora y fauna de una inquieta naturaleza. Desconectarse de la rutina para reconectarse con lo nuevo y exhuberante,  son las razones por las que más de un viajero deciden aventurarse a un destino amazónico que parece de otro mundo: uno verde y vivo.

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Parece un sueño, pero ese paraíso frondoso sí existe y tiene nombre propio: La Reserva Nacional Allpahuayo Mishana (Maynas, Loreto), un espacio de más de 57 mil hectáreas dominado por varillaes, una vegetación especial que crece sobre la arena blanca.

Un barco abandonado cerca al malecón Tarapacá es abordado por la naturaleza. Foto: Ángel Chávez

Pasos firmes llevan a recorrer el área natural protegida que es resguardada por el Instituto de Investigación de la Amazonía Peruana (IIAP). Un espacio verde donde los senderos conducen a una aventura por el bosque, haciendo posible el avistamiento de más de 500 especies exóticas aves, monos saltarines, flora medicinal  además de escuchar las leyendas de los nativos que amenizan la marcha.

Ya en la ciudad, sin dejar la esplendorosa selva loretana, es recomendable darse una vuelta por los monumentos arquitectónicos del puerto fluvial más grande del Perú. La dosis de urbanidad recompensa con vistazos al ex hotel Palace, el malecón Tarapacá frente al río Itaya y casonas adornadas de hermosos azulejos.

Pilpintuwasi también es un albergue para la vida silvestre. Foto: Ángel Chávez.

Pero eso no es todo. Aún hay más por ver fuera de los latidos urbanos de Iquitos, una ciudad que va creciendo en medio de la selva. Para encontrarlo hay que zarpar por las aguas del caudaloso Amazonas, cuyas aguas marrones se distinguen tras un espectáculo fluvial dejado por las aguas negras del río Itaya.

¿Qué pasa? No piense que sólo estará a bordo de este deslizador que lo lleva a descubrir la amazonía, más bien, atento a su alrededor que los delfines rosados (Inia geoffrensis) se escabullen de un lado a otro, tratando de escapar de los clics de las cámaras. Sin embargo, estas criaturas de aguas dulces no están solas, al contrario su hábitat también es refugio de otras especies como los pirañas de panza roja. Descuide, una actividad de pesca recreacional nos permite observarlas de cerca sin incomodarlas.

A lo largo y ancho del Amazonas, criaturas fascinantes habitan en el bosque. Foto: Ángel Chávez.

Río arriba, siempre podrá encontrarse con albergues que refugian a animales silvestres, en su mayoría rescatados del comercio ilegal.  Pilpintuwasi y el fundo Neyser son algunas de estas alternativas.

Loreto es un paraíso vivo e inquieto, donde se impone el calor y la humedad. El motor se enciende… mejor volvamos a la lancha para seguir disfrutando y conociendo a través del río más largo del mundo. ¡Súbase a esta aventura!

En Rumbo

Viaje: El vuelo Lima-Iquitos dura 1 hora y media. En la ciudad enrumba a los embarcaderos turísticos del río Itaya.

Prevenir: Lleva bloqueador, gorro, lentes y repelente.

Opciones: Aprovecha la cuenca del Amazonas y visita la comunidad bora y el mariposario Pilpintuwasi.

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Redacción Rumbos

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