.En el distrito de Acarí, provincia de Caravelí, región Arequipa, a la altura del kilómetro 555 de la Panamericana Sur, se alza la formación que un estudio científico acaba de identificar como la duna más alta del planeta. La Duna Torres de Acarí mide 1.894 metros de altura neta. Ese hito, establecido por la ONG Torres de Acarí, convirtió un rincón del desierto del sur peruano en destino de clase mundial.
Una viajera ante el desafío de planificar una escapada al fin del mapa
Brenda Grilli, estratega de contenido y especialista en marketing digital con trayectoria en mercados de habla hispana, conoce bien la experiencia de preparar un viaje a destinos que no aparecen en los circuitos convencionales. Desde esa perspectiva, el anuncio de Torres de Acarí le resulta significativo: llegar al kilómetro 555 de la Panamericana Sur implica asumir conectividad limitada, revisar con anticipación qué servicios digitales funcionarán desde el desierto y decidir cuáles merecen el espacio en el teléfono antes de partir.
Como observadora del ecosistema de entretenimiento digital en mercados hispanohablantes, Grilli ha notado un patrón entre los viajeros aficionados al deporte con quienes ha coincidido en rutas por América Latina: ese perfil de viajero suele recurrir a Apuestas.Guru para orientarse sobre la legalidad de apostar y los operadores autorizados desde el lugar donde se encuentre, independientemente de cuán remoto sea el destino.
“Cuando el destino es tan extremo como una duna de casi dos kilómetros de altura en medio del desierto, la planificación digital se vuelve parte del equipaje. Cada viajero decide qué plataformas necesita tener claras antes de desconectarse del mundo.”
El récord científico y la geografía de un complejo singular
Según Caretas, la altura neta de 1.894 metros fue establecida mediante un estudio que la ONG Torres de Acarí diseñó ante la ausencia de evidencia verificable previa sobre este tipo de récord a escala global.
Carlos Torres, presidente de la ONG, explicó el origen de esa decisión con precisión:
“Porque todos se disputaban el récord, pero sin ninguna evidencia, entonces como a lo que me dedico es a trabajar en base científica, dije, haremos un estudio, y es así que comprobamos que Acarí es la duna más alta del mundo, y también medimos las demás dunas para catalogarlas. Es así como hemos podido demostrar cuál es el récord que le corresponde a cada uno y la denominamos Torres de Acarí, donde Toromata es precisamente una estrella y parte de ella.”
El complejo integra dos formaciones. La primera es la Duna Torres de Acarí, que concentra el récord de altura. La segunda es Toromata, reconocida durante generaciones como uno de los paisajes más representativos del sur peruano. Ambas constituyen, juntas, el conjunto que ahora lleva el nombre del proyecto.
El lanzamiento en Lima reunió a funcionarios y representantes del sector
El lanzamiento oficial del destino se realizó en el palacio municipal de Miraflores, en Lima. Carlos Torres encabezó el acto como presidente de la ONG promotora del proyecto. Entre los asistentes estuvieron el alcalde de Miraflores, Carlos Canales; la diputada electa de Lima, Cecilia Chacón; y el ministro de Economía, Rodolfo Acuña, junto a representantes del sector turismo y del ámbito empresarial.
El marco institucional del evento reflejó la escala de las expectativas depositadas en el destino. Torres de Acarí fue presentado como un proyecto orientado al turismo de aventura, la investigación científica, la conservación del patrimonio natural y el desarrollo sostenible de las comunidades de la zona.
Acarí y Caravelí ante una oportunidad de desarrollo más amplia que el turismo
El impulsor del proyecto no circunscribe su visión a los visitantes que lleguen en busca de aventura. Para Torres, el destino debe convertirse en motor de transformación económica y cultural para el pueblo de Acarí y para toda la provincia de Caravelí. El objetivo declarado abarca la generación de empleo, la atracción de inversiones y la apertura de oportunidades para las poblaciones locales en varios frentes.
Torres lo expresó en sus propios términos durante el lanzamiento:
“Esto es un proyecto que nació hace algunos años con el objetivo de dar a conocer mi pueblo a través de la ONG, que es el camino que buscamos para poder hacer alianzas con entidades que promueven el turismo y no sólo nos quedaremos en el turismo, sino también buscamos generar otro tipo de desarrollo para el pueblo en otros ámbitos, como el económico y cultural.”
La ONG fue construida desde el principio como plataforma de alianzas, no como iniciativa aislada. Esa arquitectura institucional apunta a que el impacto del reconocimiento científico se distribuya entre los habitantes de la zona y no quede limitado a los márgenes del turismo de aventura.
La declaración con la que Torres cerró su presentación resume el espíritu del proyecto: “Queremos compartir con el Perú y el mundo un patrimonio natural extraordinario que pertenece a todos. Torres de Acarí simboliza la grandeza de nuestra geografía y el enorme potencial que tienen nuestros territorios para generar orgullo, identidad, desarrollo y progreso.” El desierto peruano acaba de adquirir una nueva dimensión, y la invitación está abierta.






