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Cultura

Nuestras heroínas del Bicentenario

Mujeres que contribuyeron en la gesta patriota por la Independencia del Perú

Por: Milagros Milián

El rol de las mujeres, después de 200 años de conformación de la República, ha ido evolucionando paulatinamente. Después de muchas luchas por alcanzar la tan buscada igualdad en derechos y protagonismo social, recordamos como hace doscientos años esa lucha se desarrollaba en campo de batalla, cuyo ideal era la libertad y soberanía.

En la actualidad se van dando a conocer, desde la oficialidad, diversas historias de mujeres que aportaron a la gesta libertadora, no solamente desde un papel de contención hacia las tropas patriotas, sino desde un rol protagónico, desde la estrategia de guerra, la planificación, el armamento, y la lucha en el campo de batalla.

Hace poco, el Estado Peruano, condecoró con «Orden Emérito a las Mujeres del Bicentenario» a 13 peruanas ilustres que aportaron a la construcción de la República. A continuación, repasaremos a seis de ellas, lideresas que alentaron y levantaron pueblos enteros en busca de la emancipación.

María Valdizan –  Cerro de Pasco

Era una acaudalada cerreña que llegó a ser propietaria de fundos y de las casonas más adineradas del lugar. La historia la reconoce por su aporte económico y manutención a las tropas de la plana mayor del Ejército Patriota en Cerro de Pasco. Gracias a su abolengo, mantenía amistad con algunos realistas, de quienes supo obtener información relevante que luego trasladaba a los patriotas.

Una vez descubierta, el militar realista José Carratalá ordenó someterla a tortura con el fin de conocer a sus cómplices. Valdizán nunca los delató, por el contrario, mantuvo total silencio. Fue apresada, torturada y asesinada. Antes de su ejecución, sus verdugos le ordenaron decir: “Viva el rey”. Ella contestó: “Viva la patria”.

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Las Heroínas Toledo – Junín

Cleofé Ramos y sus hijas María e Higinia Toledo, son reconocidas como autoras de una hazaña que ayudó a detener el avance del ejército realista, el cual intentaba cruzar el río Mantaro por el puente Balsas, en marzo de 1821. Ellas, acaudillaron a un grupo de pobladores de Concepción y los azuzaron para cortar las amarras del puente.

Según la historiadora Carmen Mc Evoy, las Toledo habrían arengado diciendo: “Hermanos concepcioninos, los enemigos se acercan para cruzar por el puente Balsas. Toquen las campanas, vamos a defender nuestra tierra, por nuestros hijos, por nuestros hermanos, por todos los que murieron luchando por nuestro pueblo”.

La población totalmente armada con piedras y palos, se ocultaron en cercos aledaños al puente. Cuando el general Valdés ordena a los realistas cruzar el puente, las mujeres corren raudamente a cortar las sogas. El accionar fue muy veloz, logrando que los españoles caigan al río.

Poco después, fueron premiadas por el mismísimo general José de San Martín, con la «Medalla de Vencedoras». En la actualidad, Concepción recibió el título de “Pueblo Heroico”.

Micaela Bastidas Puyucahua – Apurímac  

Estratega y lideresa en la Revolución de Túpac Amaru II.  Nació en 1744 en Pampamarca (Apurímac), heredera de sangre africana y quechua. A los 16 años se casa con José Gabriel Condorcanqui. En 1780, durante la sublevación, Bastidas organizó ejércitos y redactó proclamas. Se encargó de movilizar a vecinos, clérigos y caciques en Cusco para apoyar la campaña.

Supo agenciarse de armas para dotar a los indígenas. Se encargó de brindarles dinero, alimentos y vestimenta. Desarrolló medidas de seguridad contra el espionaje dentro de sus tropas y creó un sistema de chasquis a caballo para llevar información de un punto a otro.

Se cuenta que aconsejó a su esposo de realizar un ataque inmediato en Cusco para cercarlo y tomarlo. Sin embargo, él no la escuchó. Fueron delatados, emboscados y apresados por los realistas, que los sentenciaron a muerte. 

Micaela vio morir a su hijo menor Hipólito con ahorcamiento. Luego, la sometieron a la misma pena. Antes de morir, pronunció estas palabras: «Por la libertad de mi pueblo he renunciado a todo. No veré florecer a mis hijos».

Tomasa Tito Condemayta – Acos, Cusco

Es conocida como «La Cacica de Acos», proveniente de familia noble indígena. Es recordada por su valiente lucha en la rebelión de Tinta, junto a Túpac Amaru II y Micaela Bastidas.

Tomasa Tito se unió a la rebelión de Tupac Amaru II en 1780, como estratega de la lucha y consiguiendo provisiones, armas y hombres. Además, organizó a un grupo de mujeres del pueblo para salir a defender el Cusco, denominadas “Brigada de Mujeres Soldados”. Ellas se armaron con piedras, hondas, huaracas, palos y defendieron el puente Pillpinto, obteniendo victoria e impidiendo la detención de Túpac Amaru II.

Posteriormente, Tomasa Tito Condemayta fue apresada. Se le condenó a la pena del garrote, se le cortó la lengua y la estrangularon. Su cuerpo fue diseccionado y enviado a diversos pueblos en señal de supremacía española. Su cabeza quedó siendo expuesta en la Plaza de Acos junto a la de Túpac Amaru II.

María Parado de Bellido –  Ayacucho

Nació en Huamanga, no recibió educación escolar, no supo leer, ni escribir y fue heroína de la patria. A los 15 años contrajo nupcias con Mariano Bellido, quien años después participaría con ella, y sus hijos, en la lucha independentista.

Luego de la proclamación de la Independencia, en 1821, Lima estaba ocupada por el Ejército de los Andes. Los realistas huyeron a la sierra y se asentaron en Cusco. Desde ahí, el coronel José Carratalá, decidió atacar el pueblo de Vilcashuamán (Cangallo, Ayacucho).

Al enterarse del pronto ataque, María, le pide ayuda a su amigo, Matías Madrid, para escribir una carta dirigida a su esposo, informándole los planes españoles. Gracias a esta carta los patriotas abandonaron al pueblo de Quilcamachay, y escaparon con éxito de los realistas, quienes al día siguiente ingresaron al pueblo y encontraron la carta de Bastidas en el saco de un guerrillero.  

María Parado De Bellido fue torturada y en todo momento se negó a delatar o dar información ligada a la lucha emancipadora. Fue fusilada el 1 de mayo de 1822 en Huamanga, Departamento de Ayacucho, Perú.

Matiaza Rimachi –  Amazonas

Fue una mujer chachapoyana, lideresa en la Batalla de Higos Urco (6 de junio de 1821), en favor de las tropas patriotas. Su heroico accionar causó la victoria del pueblo amazonense sobre el ejército español. Este hecho es recordado y revivido cada año en Chachapoyas y se acostumbra realizar escenificaciones de la batalla en donde se enaltece la figura de Matiaza.

La historia cuenta que los realistas querían ocupar Cajamarca y Huamachuco. Entonces, Matiaza, al ver el gran número de soldados realistas, organizó a mujeres chachapoyanas en la preparación de municiones, y toda arma de combate que pudiera ayudar a la causa e irrumpieron en el campo de batalla.

A pesar de los intentos de los militares por retirarlas, ellas combatieron directamente con el enemigo. Se dice que llegaron a decirles a los soldados que “si se acobardaban les entregasen los fusiles y recibiesen sus polleras y faldellines”.

Luego de varias horas, el ejército realista se retiró hacia la zona de Ventanas, donde fueron vencidos una vez más. Se cuenta que ahí mismo, luego de la batalla, se juró definitivamente la independencia de Chachapoyas.

En estas fiestas patrias es importante reivindicar, visibilizar y difundir el aporte de las mujeres peruanas que, a lo largo de nuestros 200 años de historia, se han destacado por su contribución en la gesta emancipadora y en la construcción de nuestra República.

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