i estás cansado del estrés y las tensiones urbanas. Si ya no soportas el ruido ni la contaminación de la metrópoli. Si te sientes inseguro en las calles y hasta en tu propia casa. Si ya está harto de todo eso y sueñas con vivir en un lugar sosegado y familiar, no esperes más y conviértete en uno de los eco vecinos del Fundo Alto Paraíso, un condominio sostenible en las afueras de Lima donde habita la tranquilidad y el silencio.
Aire puro, silencio y tranquilidad. “Aquí, si dejas la puerta abierta, no pasa nada. Es muy seguro”, revela Martín Rea, uno de los eco vecinos del Fundo Alto Paraíso, un condominio sostenible en las afueras de la siempre estresante y bulliciosa Lima; un refugio contra el esmog y las tensiones cotidianas, donde los rayos del sol se convierten en energía limpia y los hogares se construyen con materiales ecológicos.
La historia de Martín, su esposa y sus tres hijos universitarios como habitantes del paraíso, empezó a escribirse hace dos años. “Compramos el terreno y, tiempo después, construimos nuestra casa”. Con bambú, madera, ladrillos ecológicos y fibra de cemento, se levantó su nuevo hogar; un hogar sin ruidos molestos, un hogar donde habita la felicidad, un hogar que se comparte con las amistades.

“En vacaciones y los fines de semana nos ‘mudamos’ al fundo e invitamos a nuestros amigos. Ellos se enamoran del lugar y de nuestra casa”. Es un amor a primera vista o de primera estancia. Suele suceder y le ha pasado a más de uno. Eso lo sabe muy bien Freddy Fernández, el gerente general de Inversiones Recopa, la empresa inmobiliaria que “sembró” un paraíso ecológico a la altura del km 136 de la Panamericana Norte.
El proyecto surgió en 2020, cuando Freddy visitaba la playa y el humedal El Paraíso de Huacho (provincia de Huaura, Lima Provincias). “Me quedé impresionado por su belleza”, comenta antes de admitir que hizo clic con el lugar. Ese clic lo llevaría a indagar, a buscar y a encontrar un terreno cercano para “desarrollar un proyecto ecosostenible que le proporcionara bienestar a las familias”.

Ese es el origen de un proyecto ecosostenible con casas de bambú procesado, “el acero verde que no se pica y es antisísmico”, precisa el gerente; con paneles solares y con biodigestores para descomponer la materia orgánica, entre otras buenas prácticas ambientales, como la inexistencia de veredas y pistas asfaltadas para evitar las islas de calor, además del riego de las áreas verdes con aguas residuales previamente tratadas.
De visita en el paraíso
“Al fundo hay sitio”, bromea Freddy al darnos la bienvenida a su hogar. Sí, él también es un ecovecino con marcada conciencia ambiental; un ecovecino que no se preocupa por los recibos de la luz y el agua (la energía proviene de los paneles solares y el agua se extrae del subsuelo); un ecovecino que disfruta de las piscinas, las canchas deportivas, los parques, los clubs house, las zonas de parrilla y de juegos infantiles que hermosean las cinco etapas del proyecto.
Al ingresar a su vivienda nos sorprende su amplitud y frescura, cortesía del bambú. La sensación se repite en la casa de Martín. No es la única. El silencio y la quietud son difíciles de ignorar. En Alto Paraíso no hay bocinazos ni ruidos de motores ni pregones amplificados por un altavoz. A lo mucho se escucha el canto de los pájaros que revolotean en los jardines sembrados con plantas nativas y el murmullo de las familias que conversan y ríen.

“Por ahora tenemos una población permanente de 150 personas. Nuestra proyección es llegar a las 1500 familias en las cinco etapas”, precisa Freddy, quien resalta que, por su cercanía a Huacho (10 minutos), el fundo es un lugar ideal para vivir. “Estamos cerca de colegios y universidades, centros comerciales y de salud”; pero, eso no es todo “también hay chacras, establos y zonas turísticas”.

Si te gusta explorar, desde el fundo puedes darte más de una escapada. Acércate a la naturaleza en la Reserva Nacional Lomas de Lachay (altura km 105 de la Panamericana Norte), degusta un exquisito chancho al palo en Huaral (altura km 71), viaja al Perú ancestral en la zona arqueológica de Bandurria (km 141) y relájate en las orillas o en las aguas refrescantes de las playas El Paraíso y Cocoy.
Tanto por hacer dentro y fuera del fundo que dan ganas de quedarse para vivir la experiencia de las familias de Freddy y de Martín. Sí, ahora entendemos porque sus amigos se enamoran cuando visitan su casa. Y es que da pena marcharse. Y es que dan ganas de volver pronto, quizás ya no como un foráneo, más bien como un nuevo ecovecino. La posibilidad está abierta. Recuerda que en el fundo —parafraseando a su creador— todavía hay sitio.

En Rumbo
Ubicación: altura del km 136 de la Panamericana Norte. A cinco minutos del peaje de Huacho y muy cerca de las playas El Paraíso y Cocoy.
Inicio: la primera etapa del proyecto comenzó en 2020 en plena pandemia del coronavirus. En ese momento se pusieron en venta 300 lotes.
Detalles: los lotes del fundo tienen una extensión entre los 140 y los 300 m2. El 30 por ciento del terreno debe conservarse como área verde. Las casas deben tener un máximo de dos pisos.
Más información: si deseas convertirte en un ecovecino ingresa a www.inversionesrecopa.com/proyectos/ o escribe al correo informes@inversionesrecopa.com






