Por la redacción de Rumbos
Lo que se escucha en los pasillos del sector privado es rotundo: el turismo en el Perú sigue estancado. Mientras países vecinos ajustan motores y facilitan la llegada de visitantes, aquí seguimos frenados por lo mismo de siempre: trámites paralizantes, obras a medias y una inestabilidad institucional que parece no tener fin.
Para referentes de la industria como Juan Stoessel, CEO de Casa Andina, y voceros de gremios como CANATUR, IATA y AETAI, el margen de maniobra se agotó. La reciente llegada de nuevas autoridades al Mincetur y al Ministerio de Cultura abre una ventana de expectativa, pero el empresariado es claro: el problema no se resuelve solo con cambiar nombres en el gabinete, sino con tomar decisiones técnicas de fondo que no pueden seguir postergándose.
El nudo de los vuelos y los aeropuertos
Es imposible mover el turismo en un país de nuestra geografía sin vuelos eficientes, pero volar al Perú o conectar dentro de él sigue siendo innecesariamente caro y complejo.

• El freno a los vuelos de conexión: Haber quitado la tarifa de uso de aeropuerto (TUUA) para trasbordos dentro del país fue un paso en la dirección correcta. Sin embargo, mantener el cobro a quienes hacen conexión internacional es pegarnos un tiro en el pie. Encarece los pasajes e impide ofrecer paradas cortas (stopover), dejando que aeropuertos como Bogotá o Panamá capten a esos viajeros.
• Terminales en regiones al límite: Que avance la operación del nuevo Jorge Chávez en Lima ayuda, pero la crisis está en las regiones. Los aeropuertos de Cusco, Arequipa, Piura e Iquitos sufren problemas crónicos de saturación, falta de mantenimiento y escaso equipamiento para operar con mal clima. Sin pistas ni salas en buen estado en provincias, no hay forma de crecer.
Poner orden: de los cambios ministeriales a las soluciones técnicas
El atractivo natural e histórico está intacto, pero la experiencia del viajero se quiebra cuando la administración pública falla.
• Transparencia y orden en Machu Picchu: Stoessel ha sido firme en este punto: no se puede manejar la maravilla del mundo con parches ni colas presenciales en Aguas Calientes. Se necesita un sistema de venta de entradas 100% digital, transparente y predecible que proteja el monumento y respete el tiempo del turista.

• Institucionalidad y continuidad con los nuevos ministros: La llegada de los nuevos titulares al Mincetur y al Ministerio de Cultura renueva el diálogo con el sector, pero el gremio empresarial recuerda que la constante rotación de autoridades ha sido la causa principal del estancamiento. Lo que la industria exige a los nuevos ministros es rodearse de profesionales capacitados, dar continuidad real a los proyectos de inversión y evitar la improvisación de turno.
Carreteras y nuevos destinos
El Perú no puede seguir dependiendo únicamente del circuito sur tradicional. Para que el dinero del turismo beneficie a más familias de forma descentralizada, la conectividad terrestre y la diversificación son tareas pendientes.

Asegurar carreteras secundarias asfaltadas y en buen estado no solo abre espacio al turismo comunitario y de naturaleza, sino que consolida rutas alternativas en el norte y centro del país. A esto se suma la urgencia de contar con infraestructura adecuada para el turismo de eventos y convenciones (MICE) en la capital, un segmento que atrae visitantes todo el año y genera un impacto económico importante.
El potencial del país no se discute, pero la competitividad no se regala. El trabajo con los nuevos ministros debe traducirse en decisiones concretas antes de que las oportunidades se sigan pasando de largo.




