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Miguel Ángel Arellano: “Nuestro afán es superar las expectativas del cliente”

En entrevista con Rumbos, el fundador y CEO de Cajamarca Travel, reflexiona sobre su experiencia y la situación del turismo en el país.

Suele decirse que el Perú lo tiene todo y que el nuestro es un país clave. Si asumimos que ambas frases son verdaderas y van más allá del patriotismo bien intencionado, tendríamos que preguntarnos si estamos aprovechando ese “todo” que tanto pregonamos. También sería conveniente recapacitar sobre qué significa y en qué nos beneficia ser “claves”.

Un buen punto de partida para esta reflexión sería la actividad turística. Por su geografía y biodiversidad, por su historia milenaria y por ser una de las cunas de la civilización, deberíamos ser o estar en camino de convertirnos en uno de los grandes destinos del planeta. Un destino clave, digamos ineludible, por su variedad de circuitos y rutas vivenciales, culturales y de naturaleza.

Pero no lo somos todavía. ¿Qué nos falta y qué se está haciendo para conseguirlo? Son algunas interrogantes que los involucrados en el sector tendrían que plantearse para encontrar o abrir nuevos rumbos en la que era llamada la “industria sin chimeneas”, como recuerda Miguel Ángel Arellano, el gerente general de Cajamarca Travel, la empresa operadora que fundó en 1996.

“No hemos sentido el paso del tiempo. Nuestros 29 años se fueron viajando”, comenta Arellano en un momento de la entrevista que motivó nuestra reflexión inicial. Y es que su historia y visión como empresario turístico está marcada por un espíritu innovador y una búsqueda constante de nuevas rutas y propuestas. ¿Será eso lo que necesitamos para despegar definitivamente?

La calidad es el destino

Si bien el aviturismo es uno de los puntos fuertes de Cajamarca Travel, porque “conocemos las mejores rutas y contamos con la logística necesaria para que el pasajero disfrute al máximo de su viaje”, el camino recorrido les permite “aventurarse” exitosamente en otros itinerarios. “Nosotros estamos preparados para organizar diversos tipos viajes en el norte y en el sur. En todo el Perú”.

Esa versatilidad, sumada a la visión de no quedarse en la comodidad de lo que uno conoce a la perfección es, quizás, lo que nos falta como país para ser claves en el turismo. “A veces vienen pasajeros para ver solo lagunas o pinturas rupestres” ¿Qué hacer en esos casos? Decirle al foráneo, lo siento, no trabajo ese tema o, apelando a la experticia, armar una propuesta.

Desde la perspectiva de Arellano la respuesta es clara: hay que hacerlo, pero apuntando siempre a una propuesta de calidad y milimétricamente calculada porque un gesto o una palabra mal dicha puede malograr la experiencia. “Nosotros brindamos un servicio top en el norte y trabajamos con operadores internacionales. La gente se sorprende de lo que hacemos”, afirma con convicción.

La relación entre el turismo y Miguel Ángel Arellano se inició en los primeros años de la década del 80 del siglo pasado. “Mi primer cliente o contacto amical fue la gerente de Desarrollo de Productos de Lima Tours, Nora Pujazón. Ellos necesitaban un operador en el norte y como yo ya estaba casado y tenía familia acá, decidí poner mi base de operaciones en Cajamarca”.

Ese fue el principio de un viaje que aún no termina. “Eran épocas hermosas”, sentencia con una pizca de nostalgia. Ahora es distinto: “los tiempos cambian y hay que adecuarnos. Hoy, la competencia es muy fuerte y a veces hasta canibalizamos un poco la actividad”, explica uno de los problemas del sector. Esa lucha feroz es perjudicial porque para ganar un pasajero se reduce la calidad del servicio.

El contacto directo es clave

“Nuestro afán es superar las expectativas del cliente”. ¿Pero, cómo saber qué es lo que quiere? “La clave es el contacto directo. Por eso mis hijos o yo viajamos con los pasajeros. Sí, vamos con ellos y acompañamos su andar”. Eso les permite darse cuenta de lo importante que es una cena caliente después de trepar una montaña para ver aves o tomarse un pisco sour en una orilla playera.

Ese tipo de detalles son los que encuentran, por ejemplo, los birdwatchers que recorren el circuito norte. “Los observadores hardcord se quedan hasta 21 día. Ellos nos dicen quiero ver estás endémicas y nosotros los llevamos a los mejores lugares. Durante el trayecto disfrutan de una comodidad extrema. Nosotros vamos con barman y un chef para que disfruten de nuestra gastronomía”.

Turismo con buen sabor en el norte y en todo el Perú. Un turismo inclusivo, pero, a la vez, selectivo porque “no puedo mandar a un pasajero a un hotel que no cuenta con las condiciones necesarias”. Un turismo en el que se entienda que los mochileros no son dañinos. “¡Bienvenidos los mochileros porque ellos también generan ingresos económicos!”.

En la opinión de Arellano su presencia no mata ni perjudica el desarrollo de sus actividades empresariales. “Somos segmentos distintos”, asegura con el conocimiento que le da la experiencia y la certeza de saber que, desde hace 29 años: “seguimos poniendo nuestro granito de arena para el crecimiento del turismo” en un país que lo tiene todo y, a la vez, es clave.

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