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Ambiente

Historias de heroínas: guardianas de la conservación

Guardianas anónimas. Foto: NCI

Durante la última cita ambientalista en Lima se reconoció la activa labor de los pueblos indígenas y comunidades locales  en la conservación de las áreas protegidas y de la biodiversidad . Esta es una muestra de tantas acciones aisladas en favor del planeta.

Hay una revolución creciente, una constante en el panorama de la conservación que viene para quedarse protagonizada por las mujeres de las zonas rurales del país, que parecían guardar silenciosamente en la humildad de sus hogares toda una fortaleza, siendo el motor de desarrollo para sus comunidades.

Sus historias ahora inspiran a otras mujeres. Esta presencia y determinación influye en la idiosincrasia de sus pueblos, dejando atrás limitaciones y las convierte en guardianas del patrimonio natural del Perú.

Una muestra de ello es Isela Torres, poeta, madre y regidora del distrito Carmen de la Frontera, en Piura. Gracias a su empuje, la comunidad de Isela, Segunda y Cajas, se convirtió en la reserva comunal más grande del corredor andino con el apoyo de mujeres luchadoras y líderes como ella. Uno de sus mayores logros fue poner en marcha una planta de procesamiento de azúcar orgánica («panela»). Con esto consiguió reducir el consumo de alcohol en los hombres, pues ahora, ambos sexos se concentran en la producción de panela para generar beneficios en vez de usar ese insumo para elaborar bebidas alcohólicas.

A su vez, en Loreto, encontramos a Erica Caro Catashunga, socia fundadora de la Cooperativa Esperanza del Bosque. Junto a su esposo, dedica tiempo en el proceso de la palmera Astrocaryum chambira, de la cual extraen el cogollo sin cortar la palmera para usar la fibra de chambira para la elaboración de bellos utilitarios. Esta actividad, de bajo impacto ambiental y alto beneficio económico local, ayuda a conservar el bosque en pie a través del aprovechamiento sostenible. Erica, es una figura que inspira a hombres y mujeres por ser ella misma la que estimula a otros a contribuir con la economía local de manera sostenible. 

“Nosotros buscamos el bienestar de toda la comunidad y la recuperación de las zonas que han sido destruidas, por ello siempre estamos sembrando árboles nativos con el aporte que viene de los agricultores de la parte baja de la cuenca. Además, nadie corta un árbol sin el permiso de la asamblea comunal”. De esta manera, Esmilda Huamán Meléndrez, una mujer firme y convencida del desarrollo basado en el uso sostenible de los recursos naturales, define su rol determinante para lograr la consolidación del Fondo de Agua Quiroz Chira (FAQCH), el cual tiene como principal centro de intervención, Pacaipampa (Piura), reconocida como la capital ecológica de los páramos, y su área de conservación para proteger dicho ecosistema, el cual aporta en promedio 4 mil 400 litros de agua por segundo al caudal del río Quiroz. 

Estos testimonios son solo ejemplos que representan a muchas otras mujeres y en ese sentido Naturaleza y Cultura Internacional ha celebrado su 15 aniversario reconociéndolas como “Heroínas de la Conservación” en el reciente  III Congreso de áreas protegidas en Latinoamérica y el Caribe, evidenciando que esta revolución ya no es silenciosa y que desde los páramos piuranos y los bosque amazónicos, vienen vientos de cambio, de futuro, con nombre de mujer. 

En rumbo: 

Desde hace 15 años  en el Perú, Naturaleza y Cultura ha contribuido al reconocimiento de 33 áreas de conservación en ocho departamentos del país, que suman un total de 2.3 millones de hectáreas.

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