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Madre de Dios, una selva que encanta

Foto: Agencia Andina

Si todavía no tiene decidido el destino que visitará durante este feriado largo, entonces le invitamos a conocer Madre de Dios: un paraíso biodiverso que conecta con la vida silvestre.

Una mirada a la agitada vida que prospera en la selva de Madre de Dios. Una región de infinito verdor, ríos que desaparecen en la espesura de los bosques y una fauna activa que no descansa durante todo el día. Mágica, sorprendente y encantadora. Así es esta región amazónica, la única capaz de regalar una conexión directa con la naturaleza.

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Y no es por nada, pero esta región también es el hogar de comunidades nativas que promueven el ecoturismo en varios atractivos turísticos como el lago Sandoval, el Parque Nacional del Manu, la Reserva Nacional de Tambopata y el Parque Nacional de Bahuaja Sonene. Un gran destino como para sacarle el jugo durante los feriados largos que se aproximan.

En el Parque Nacional del Manu existen más de 600 especies de aves. Foto: PromPerú

Pero para iniciar su travesía hacia el corazón de la selva peruana, ten en cuenta como primer punto de partida de la capital regional  Puerto Maldonado. Rodeado de lodge, refugios de especies en peligro de extinción y diferentes lugares para visitar, esta ciudad se abre paso como un lugar ideal para el ecoturismo y la conservación de bosques.

Entre estos atractivos destacan lugares como el Bosque Benjamín, el centro de rescate Amazon Shelter, el Cetro Ñape, la colonia más grande de guacamayos (El Gato) y el albergue Inotawa, entre otros sitios fuera de la ciudad.

Fuera de la ciudad

Sin ir tan lejos, el Lago Sandoval se encuentra a 10 kilómetros de Puerto Maldonado. Este reducto de la naturaleza se erige como un potencial turístico debido a su gran riqueza ictiológica rodeado de extensos aguajales, zonas pantanosas (donde crece el aguaje) y especies exóticas. Dentro de la flora, además, resaltan hermosas orquídeas, imponentes caobas y palmeras de hasta 30 metros de alto.

Trekkin en medio de la selva, paseos en bote y avistamientos de aves. La amazonía encanta y fascina al mismo tiempo. Foto: PromPerú

Otro rumbo. Lejos de la capital regional como quien se dirige al sur de la ciudad, entre las cuencas del río Tambopata y el río Heath, se halla la Reserva Nacional de Tambopata  cuya extensión abarca parte de las regiones de Madre de Dios y Puno. Este refugio natural de incalculable riqueza biodiversa permite a los visitantes relajarse una estadía singular junto a los bosques ribereños que cobijan a 632 especies de aves, mil 200 de mariposas, 169 de mamíferos, 103 de anfibios y más de 60 de reptiles.

Al otro lado de Madre de Dios, a cuatro horas en bote desde la ciudad de Puerto Maldonado, otro paraje encanta a propios y extraños. Es el lago Valencia, que con sus 15 kilómetros de largo y 800 de ancho favorece a que los pobladores se dediquen a la pesca artesanal (doncella, pirañas y paiches) y a la recolección de castañas. Al igual que otra actividad como el ecoturismo, por eso no es extraño encontrar un refugio tipo lodge en los alrededores del lago. Un buen point para avistar aves, realizar trekking por la selva y acampar en determinados espacios.

Cerca de los límites con Puno, el Parque Nacional Bahuaja- Sonene, ubicado a cinco horas en bote, es la única opción donde se podrá apreciar la sabana húmeda tropical existente en el Perú. Su fantástica fauna lo conforman el ciervo de los pantanos, el oso hormiguero gigante, el lobo de río y el misterioso perro de monte.

Un curioso otorongo en medio de la selva de Madre de Dios. Foto: Sernanp

Pero si lo que desea es una conexión más profunda con la madre selva, entonces deberá seguir su rumbo hasta la Colpa de Guacamayos de Colorado, el punto de reunión de estas fascinantes aves que habitan en las riberas del río debido a los procesos de erosión que permitieron el surgimiento de suelos ricos en sales minerales.  

Más al norte, un ecosistema declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco se ingenia por brindar una aventura diferente entre las regiones de Cusco y Madre de Dios. Además de facilitar el ecoturismo, el Parque Nacional del Manu fomenta la investigación, educación y recreación, de esa forma contribuye al reconocimiento y protección de la diversidad cultural.

En su interior, habitan cerca de 30 comunidades campesinas que aún mantienen vigente la lengua quechua, además de varias poblaciones nativas amazónicas como: Matsiguenka, Amahuaca, Yine, Amarakaeri, Huashipaire y Nahua. Así como la existencia de poblaciones indígenas en aislamiento voluntario los llamados “no contactados”.

No hay duda, este paraíso verde ha sido bendecido por los dioses. Y es que no por nada la mayor biodiversidad del mundo se encuentra en Manu, excelente para quienes aman el medioambiente y gustan de un turismo vivencial, un viaje que despierta los cinco sentidos. Se mire por donde se mire.           
El Dato 

Viaje: Vuelos regulares desde la ciudad de Lima 1 hora y 30 minutos y desde Cusco 30 minutos.

El precio de ingreso a la Cuenca baja río Manu oscila en S/. 150.00.
Recomendaciones: llevar ropa ligera y clara, impermeable por si llueve y repelentes para mosquitos. Para los que visitan Madre de Dios por primera vez aplicarse la vacuna contra la fiebre amarilla con 72 horas de anticipación.

Acerca del autor

Gunther Félix

Periodista de esquina y del monte. Fotógrafo y peregrino urbano los fines de semana.

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