Si hay un disfrute que tiene un enorme arraigo en todo el mundo, ese es el degustar una deliciosa taza de café. Y el Perú es uno de los países en donde se cultivan los tipos de café más ricos del planeta y cuya calidad ha sido galardonada en los primeros puestos de los eventos competitivos de talla mundial. Las zonas de producción se reparten en el norte, centro y sur del país.
La especie arábica es la de mayor sembrío, ocupando más del 99% de los campos productores (la especie robusta ocupa el minúsculo porcentaje restante). Dentro de la especie arábica, el abanico cafetalero del Perú lo forman las variedades typica, caturra, bourbon, pache, catimor y geisha (una de las más cotizadas).

La zona signada como cuna del café peruano es la selva central, puntualmente el majestuoso valle de Chanchamayo, en la región Junín, al que se llega desde Lima en un viaje de entre nueve y once horas en bus. Se la designa así porque hacia mediados del siglo XIX y desde haciendas como Naranjal, de la familia Lanfranco, se dio inició al cultivo a gran escala del delicioso grano en el Perú. Asimismo, de este fértil valle salió la primera gran exportación cafetera en 1887 para satisfacer los exigentes paladares europeos.
Fotos y texto: Juan Puelles
CAFÉ FINO Y ESPECIAL
En las pujas de las subastas internacionales se evidencia la competencia por conseguir el mejor precio por cada micro lote presentado (se denomina micro lote a los lotes de café de especialidad, recolectados manualmente, procesados de manera selectiva y no producidos a gran escala) y así posicionar los finos cafés peruanos en las vitrinas más exigentes que se rinden ante su inconfundible calidad.

En ese contexto, en setiembre de este año, la ciudad de La Merced, capital de la provincia de Chanchamayo, fue sede de la tercera subasta internacional de finos cafés, Grano de Oro 2026, organizada por la Cámara de Comercio y Turismo del Parque Nacional del Café y Chanchamayo Highland Coffee, bajo la batuta del empresario José Jorge Durán, con el apoyo institucional de PromPerú, el Ministerio de la Producción (Produce) y la Municipalidad Provincial de Chanchamayo. El evento reunió a un selecto grupo de empresarios cafetaleros, quienes tantearon hacia arriba el precio por cada quintal presentado.
El radiante sol de la selva central, junto con su generoso clima tropical y la geografía montañosa que propicia adecuadas altitudes para el cultivo de los cafetos, son responsables de las cotizadas características del café que produce esta tierra. En esta tercera edición se ofrecieron diversos micro lotes a subasta, teniendo como base un precio que se desmarque del ofrecido en la Bolsa de Valores, pues, la finalidad es que el caficultor sea el beneficiario y por ello en esta puja se le contacta directamente con el empresario comprador, buscando abrir nuevos mercados para fortalecer la agroexportación.

Al final de la negociación y martilleo se logró superar lo conseguido en la edición anterior y el ganador fue un micro lote de la variedad geisha proveniente de la zona conocida como Selva de Oro, en el valle de Ubiriki, del distrito de Perené, en Junín, por el que se pagó tres mil dólares el quintal (saco de 46 kilogramos). En segundo y tercer lugar se vendieron micro lotes del distrito de Villa Rica, provincia de Oxapampa, de la región Pasco, uno de la variedad caturra y el otro, un blend (mezcla) de geisha y bourbon, respectivamente.

Un detalle interesante de este evento es que no solo destaca el café de especialidad del Perú y a los caficultores, sino que, también, visibiliza el engranaje productivo derivado, pues, se premió a un grupo de conductores de las camionetas que penetran y llegan hasta las parcelas para recoger el preciado grano. Teniendo en cuenta que muchas de esas carreteras son caminos muy complicados, se entiende el reconocerlos como parte de esa cadena de producción.
Además, toda esta visibilización promueve el ecoturismo hacia las fincas para que el visitante conozca el proceso cafetero y recorra estos rincones en donde los cafetales se mezclan con la tranquilidad de ríos y cascadas. Y el turismo impulsa actividades como la gastronomía y la artesanía, generando importantes oportunidades para el desarrollo económico de cada lugar visitado.
UN PARQUE PARA EL CAFÉ
Dadas las condiciones para el turismo y la necesidad de proteger y promover la caficultura en este lugar, en noviembre de 2016, mediante resolución ministerial del Ministerio de Agricultura y Riego (Midagri), se creó el Parque Nacional del Café, con el objetivo de promover la producción sostenible del café de especialidad y el desarrollo del turismo de naturaleza y vivencial.

La extensión del parque es amplísima, 40 000 ha de bosques y en esa exuberancia se reparten las parcelas con cafetales cultivados por unas 6000 mil familias que viven en 17 anexos y se agrupan en cooperativas. Aquí se viene impulsando la Ruta del Café, la cual permite al turista recorrer una serie de estancias, conocer las plantaciones y experimentar el proceso del grano hasta el empaquetado. La mejor época para caminarla va entre los meses de mayo a junio, porque es en esta ventana temporal en donde se da el grueso de las cosechas y las plantas están repletas de sus frutos que van desde el amarillo al intenso rojo carmesí. Así mismo, en esta época las lluvias son escasas y el cielo se muestra mayormente despejado y con intenso brillo solar.

La encantadora ruta también visita rincones de postal enclavados en la selva, desfilando cascadas, como la bella Sanchirio, que se precipita unos 40 metros y a la que se llega en aproximados 40 minutos desde la finca orgánica Rain Forest (a una hora de La Merced) por un fácil camino que se desliza desde la carretera.

La idea es pernoctar en una de las fincas preparadas para recibir al viajero y así permitirse una descansada experiencia en el parque que redundará en beneficio no solo de los caficultores, sino, también, del visitante, pues cada uno tendrá una vivencia única e inolvidable, descubriendo lo que hay más allá del disfrute de una humeante taza de café.
DATOS PARA VISITANTES
1.- A la ciudad de la Merced se llega en un viaje en bus de entre nueve y once horas.
2.- En La Merced hay varias agencias de turismo debidamente registradas que ofrecen paquetes para visitar los diversos atractivos.
3.- En el Parque Nacional del Café, la finca orgánica Rain Forest ofrece la posibilidad de pernoctar en sus instalaciones y realizar ecoturismo. Informes: 964 676595.
4.- Desde La Merced, también se puede hacer una visita a Oxapampa y Pozuzo, rincones en donde viven descendientes de colonos austroalemanes llegados en el siglo XIXA ver, octubre no solo sabe a turrón, sobre todo huele a carbón. 🍢🔥




