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Choqolaqa: La ciudadela de piedra que solo los valientes logran descubrir

Pocos mapas la ubican y el aire enrarecido a más de 5,000 metros de altitud impone un filtro severo a los viajeros. Quienes aceptan el reto de internarse en este laberinto oculto de Caylloma descubren una metrópolis de sillar e ignimbrita labrada en absoluto silencio por el viento andino.

Mientras las lluvias torrenciales y las anomalías climáticas asociadas al Fenómeno El Niño suelen complicar el tránsito en la costa y el norte del país, la sierra sur se consolida como un refugio estratégico de cielos despejados y terreno firme. En las zonas más altas de Arequipa, lejos del flujo habitual de visitantes que colma el cañón del Colca, se oculta un escenario monumental: Choqolaqa, la mítica urbe de piedra del distrito de Tisco.

A 5,200 metros sobre el nivel del mar, el impacto visual es inmediato. Cúpulas silentes, agujas gigantes de toba volcánica y torres de sillar blanco y rojizo se erigen sobre la puna como una catedral gótica abandonada tras un cataclismo. Para la cosmovisión andina, este sitio no es un simple capricho de la erosión. Los comuneros de Tisco consideran el complejo como una pacarina —sitio sagrado de origen de sus antepasados— y transmiten la leyenda de que Choqolaqa fue una próspera y soberbia ciudad cuyos pobladores quedaron convertidos en piedra tras faltarle el respeto a sus apus.

Por esta condición sagrada, los guías comunitarios y pobladores locales mantienen viva una costumbre que pocos medios registran: antes de cruzar las portadas de la ciudadela, se debe realizar un pago a la tierra o tinkuy con hojas de coca (kintu) y un sorbo de chicha. Este acto busca pedir permiso a la montaña para transitar sin contratiempos. Omitir el ritual, según la creencia local, atrae ráfagas de viento helado o ataques repentinos de mal de altura.

Desde el punto de vista geológico, Choqolaqa es testimonio de la violenta actividad volcánica de los Andes. El conjunto pertenece a la estratigrafía del Grupo Barroso y la Formación Sencca: sus torres de ignimbrita son el resultado del enfriamiento de cenizas y piroclastos depositados por erupciones masivas hace millones de años. Las tonalidades cambian de bases rojizas a cúpulas blanquecinas según la composición mineral expuesta al clima extremo de la puna.

Al recorrer sus pasadizos destacan formaciones bautizadas por la tradición oral. La más notable es la Iglesia de Piedra, un angosto pasaje flanqueado por columnas rocosas que simulan naves barrocas. Cerca se erige el Cóndor Petrificado, una peña colosal cuyas crestas superiores evocan las alas desplegadas del ave sobre el valle.

La travesía exige preparación física, pero la recompensa es alta. Las primeras luces del alba encienden los tonos cobrizos de las rocas, mientras que la extrema sequedad del aire regala, al caer la noche, una Vía Láctea de nitidez irreal, ideal para la fotografía nocturna y el astroturismo.

El viaje se completa al hacer escala en Tisco, el pueblo colonial de sillar blanco que custodia la zona. Tisco conserva la crianza de alpacas de raza Suri y Huacaya mediante técnicas ancestrales de esquilado, hilado a mano y teñido natural con cochinilla y plantas locales. Adquirir sus textiles directamente en los talleres comunitarios aporta un valor real de comercio justo a la expedición.

Guía de campo para el viajero

Dónde alojarse

  • Tisco: Casas de hospedaje comunitario y albergue municipal. Servicios sencillos y sin lujos, pero estratégicos para convivir con los crianzeros de alpaca y salir al alba hacia el complejo.
  • Sibayo o Chivay: Ubicados 1.5 y 2 horas de Tisco, respectivamente. Es la alternativa para quienes buscan calefacción, agua caliente constante y oferta gastronómica variada.

Ruta y accesos

  • Arequipa – Chivay – Tisco: Recorrido de 5 a 6 horas por carretera asfaltada y afirmada.
  • Tisco – Choqolaqa: Travesía de 1.5 horas en vehículo 4×4 por trocha carrozable hasta el desvío, seguida de una caminata de 40 minutos en ascenso moderado.

Atractivos clave en ruta

  • La Iglesia de Piedra, la Plaza Principal pétrea, el Cóndor Petrificado y los talleres de artesanía textil en fibra de alpaca en el pueblo colonial de Tisco.

Clima y altitud

  • Clima frígido de alta montaña. Soleado y seco durante el día (10 °C a 14 °C) con radiación solar intensa; temperaturas nocturnas que caen bajo cero (-5 °C a -10 °C). Altitud del complejo: 5,200 m s. n. m.

Cuándo ir

  • De mayo a octubre (estación seca y cielos despejados). Conviene evitar los meses de enero a marzo por riesgo continuo de nevadas, granizo y tormentas eléctricas.

Equipamiento recomendado

  • Aclimatación previa obligatoria de al menos 48 horas en Arequipa o Chivay.
  • Indispensable calzado de trekking de caña alta, vestimenta técnica en tres capas (térmica, polar y cortavientos), guantes, chullo, lentes UV400, bloqueador solar, bastones de apoyo, agua y snacks calóricos.

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