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Ambiente

Energía flotante en Puno que devuelve la vida en las alturas

Juan Sergio Castro, el ingeniero que construyó paneles solares flotantes para regar pastizales a más de 4000 msnm

¿Alguna vez imaginó que el sol ayudaría a conservar el agua? Juansergio Castro no solo lo imaginó, sino que construyó un novedoso sistema de riego que funciona gracias a paneles solares flotantes en plena laguna de Chullpia.Esta es la historia de un ingeniero peruano que encontró en la energía solar una oportunidad para conservar el agua, los pastos y el futuro de su comunidad.

“Yo nací en Chullpia, siempre hemos tenido agua en nuestra laguna y no sabíamos qué hacer con ella”, cuenta Juansergio, ahora con 28 años, al recordar su niñez caminando por las orillas de Chullpia, maravillándose con su belleza y magnitud. Solo el tiempo lo ayudaría a encontrar la respuesta.

La laguna elegida


Rodeada por verdes montañas, Chullpia es una imponente laguna de casi 500 hectáreas en el distrito de Ocuviri en Puno.“Si cruzas la laguna y atraviesas un par de montañas, puedes llegar hasta Cusco”, comenta alegremente Silvia Caballa, una de las socias de la Asociación Real Chullpia que lidera Juansergio desde hace cuatro años.

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En palabras de Silvia, pareciera que es fácil vivir en las montañas, pero no lo es. Las alturas de Puno están hechas para personas fuertes. Personas como Juansergio y Silvia que han aprendido a construir sus vidas a pesar de las dificultades propias de una zona que supera los 4,400 msnm y donde la temperatura incluso puede llegar hasta los 10 grados bajo cero.

Haciendo Historia

Enlas tierras del Titicaca, ahora una laguna está haciendo historia. Luego de graduarse en Ciencias Agrarias en la Universidad del Altiplano, Juansergio decidió idear un método para regar pastizales durante todo el año. Tras varios meses de trabajo, la comunidad de Chullpia ha logrado construir el primer panel solar flotante en una zona altoandina, una innovación reconocida por la exposición Sun World 2019. Son 34 paneles fotovoltaicos que, unidos a una estructura de metal y caucho reciclado, recorren la laguna capturando los rayos del sol a diario.

Los paneles solares dan energía a un motor que a su vez permite llenar los 11 reservorios construidos alrededor de Chullpia. Esta agua es utilizada para regar hasta 30 hectáreas de pastos en zonas más altas de la laguna y funciona todo el año. Gracias a este sistema y a los conocimientos ancestrales que aún conservan, los pastos se mantienen verdes en la época seca, el suelo se enriquece, las alpacas crecen con fibra de mayor calidad y la gente vive mejor.

“Hemos trabajado muy duro para construir los reservorios e instalar las tuberías. Un día trabajábamos y al día siguiente la lluvia lo arruinaba todo y teníamos que volver a empezar”, explica Juansergio mientras termina de anclar el pequeño bote que usan para trasladarse.

Vivir del agua

En pocos lugares se puede vivir de la crianza de alpacas y de la pesca al mismo tiempo. Chullpia es uno de ellos. Sus aguas nutren los suelos aledaños y garantizan el crecimiento de una variedad de pastos que serán, finalmente, alimento de las alpacas, llamas y vicuñas que habitan esas tierras.

Mientras esto sucede, al interior de la laguna Chullpia la vida sigue su curso con aparente tranquilidad, hasta que se oculta el sol. Cuando llega la noche, el frío extremo se hace sentir y la falta de electricidad hace que todo oscurezca.

Como esta comunidad, cerca de 2 millones de peruanos, principalmente de zonas rurales viven sin electricidad, según el Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin).

Por si fuera poco, esto no es lo único que afecta a hombres y mujeres en Chullpia. El cambio climático es uno de los mayores retos al que se tienen que enfrentar: lluvias a destiempo, heladas y sequías van en aumento. Además, algunas prácticas poco sostenibles en la crianza de animales y en la agricultura, han ido deteriorando los suelos, disminuyendo su productividad.

“Chullpia es como nuestra madre porque es fuente de vida. Si no tuviéramos esta laguna no podríamos estar aquí. Ella nos permite vivir y seguir trabajando”, sostiene Juansergio, quien sabe que al igual que la mayoría de lagunas altoandinas, allí también hay varias amenazas como la minería que ya ha desplazado comunidades enteras. Juansergio teme tener que enfrentarse, en algunos años, a ese dilema. Mientras tanto continúa trabajando con la esperanza de inspirar a otras comunidades que, como la suya, encuentran caminos alternativos para hacer frente a las dificultades y construir su propio desarrollo.

Energía natural

A pesar de este panorama, los 30 miembros de Real Chullpia ya han encontrado en las energías renovables la fuerza que necesitan para mejorar su calidad de vida y para enfrentar el cambio climático.

“Cuando no había lluvia ya no sabíamos qué hacer, nuestro ganado empezaba a adelgazar, a enfermarse y teníamos que irnos a otro lado. Ahora con el panel solar ya tenemos agua todo el año”, confiesa Silvia.

Esta innovadora idea, que demandó 15 meses de arduo trabajo de toda la comunidad, es una de las 32 iniciativas que el Programa de Pequeñas Donaciones del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (PPD) está acelerando a través de la inversión en soluciones basadas en la naturaleza. De esta manera, se impulsa el potencial de los territorios y el ingenio de estos hombres y mujeres que como Juansergio están superando al clima. La comunidad de Chullpia pudo hacer realidad sus sueños y, con ellos, está inspirando a otras comunidades a lograrlos.

 

Esta iniciativa comunitaria es una de las 32 iniciativas comunitarias que reciben asistencia técnica y financiamiento del Programa de Pequeñas Donaciones del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (PPD), que implementa el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) con el respaldo del Ministerio del Ambiente (MINAM), para promover acciones locales que contribuyan a soluciones ambientales globales, mejoren la vida de las personas en los Andes y contribuyan al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, sin que nadie se quede atrás.

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